Cuando el organismo es atacado el sistema inmunitario activa una respuesta inflamatoria que permite rechazar la posible infección y reparar el tejido que ha sido dañado. Pero en ocasiones esa respuesta es excesiva, ya que además de actuar sobre la zona afectada también lo hace sobre el tejido sano. Esto es lo que sucede en el caso de algunas enfermedades autoinmunes en las que el sistema inmunitario reconoce como extraños elementos del propio organismo y, en consecuencia, los ataca.

Hasta ahora no existía cura posible para este tipo de enfermedades, pero unos investigadores(1) han descubierto unas células llamadas “dendríticas”. Estas células son esenciales tanto para dirigir la acción de los linfocitos T (principales agentes del sistema inmunitario), como para controlar la llegada de los neutrófilos, las células del sistema inmunitario encargadas de activar la respuesta inflamatoria en los tejidos.

De este modo, al poder controlar la acción de las células dendríticas se podría reducir la inflamación y, en consecuencia, conseguir que el daño en los tejidos sea menor. De momento ya se han realizado con éxito las primeras pruebas en animales, siendo ahora necesario hacer ensayos en personas.

 

Fuentes:

  1. Carlos del Fresno, Paula Saz-Leal, Michel Enamorado, Stefanie K. Wculek et al: “DNGR-1 in dendritic cells limits tissue damage by dampening neutrophil recruitment”. Science. 2018.