Soluciones naturales para la tiña

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¿Qué es exactamente la tiña y qué hongo la causa? ¿Cuáles son los principales factores de riesgo y quiénes están más expuestos a esta infección cutánea? Damos respuestas a estas y otras dudas, además de prácticas soluciones naturales para mitigar los síntomas.

La tiña, una infección cutánea que suele estar asociada a condiciones de poca higiene, ha hecho saltar todas las alarmas. En concreto, por varios focos de contagio que se han producido en peluquerías.

Efectivamente, en este tipo de locales tiende a haber un mayor riesgo de infección por el tipo de material empleado (tijeras, cuchillas, cepillos, maquinillas…) y por el estrecho contacto que estas herramientas tienen con el cuero cabelludo, una de las zonas más expuestas a la tiña.

Ahora bien, ¿hasta qué punto debe cundir el pánico? Y aún más importante, ¿cómo puede evitar esta infección? y ¿qué soluciones naturales para la tiña puede aplicar si ya se ha producido la infección?

Siga leyendo para descubrirlo.

¿Qué es exactamente la tiña?

La tiña es una infección bastante contagiosa y molesta. Puede estar causada por varios hongos como por ejemplo el Microsporum, el Epidermophyton y el Trichophyton. (1)

Estos microorganismos atacan los tejidos ricos en queratina y por ello suelen afectar a la capa externa de la piel. Por esta razón también son conocidos como “dermatofitos”.

Entre 4 y 10 días después de haberse producido la infección empiezan a aparecer los primeros síntomas de tiña. Esto es, una erupción circular acompañada de enrojecimiento, inflamación y picor.

También es habitual que se formen costras e incluso calvas en la zona del cuerpo cabelludo. No obstante, aunque esta suele ser la región más afectada, también puede proliferar en los pies (en este caso se habla de “tiña podal”, más conocida como “pie de atleta”), por la ingle (hablaríamos de una “tiña inguinal”), en la barba o, en general, en cualquier área húmeda y cálida de la piel.

Y es que una sudoración excesiva aumenta las probabilidades de infección. Por ello conviene tener en cuenta los siguientes factores de riesgo:

  • Ducharse en lugares públicos donde no se garantice una limpieza e higiene adecuadas.
  • Usar ropa ajustada que aumenta la sudoración.
  • Intercambiar toallas o cualquier otro objeto que esté infectado.
  • Tener heridas por las que es más fácil que se introduzca el hongo.
  • Tener un sistema inmunitario débil.

Este último factor es esencial, ya que si ese sistema de defensa está debilitado el hongo se extiende con mayor rapidez. Y no solo por la zona donde se ha producido la infección. También en otras regiones que se hayan tocado después de haber entrado en contacto con la piel infectada; por ejemplo, al rascarse.

De ahí que convenga evitar la tentación de rascarse por mucho que pique. Sobre todo si se ha producido una herida que después puede infectarse, agravando así el problema.

Y respecto a los principales afectados por la tiña, es cierto que los menores suelen ser más propensos porque tienen un contacto más estrecho entre ellos. Así, en caso de que un niño se haya infectado es más posible que contagie a otros.

Pero en realidad cualquier persona que haya entrado en contacto con el hongo, ya sea de manera directa o indirecta, puede sufrir tiña. También debido al contacto con animales (sobre todo los gatos), que son otra reconocida fuente de contagio.

3 soluciones naturales para la tiña

Esta infección no reviste excesiva gravedad y en la mayoría de los casos remite pasadas 2-4 semanas.

No obstante, dado lo molesta que puede llegar a ser, así como el riesgo de complicaciones en caso de herida, conviene tratarla lo antes posible.

Y para ello tiene a su disposición soluciones naturales para la tiña de lo más eficaces.

Por ejemplo, las propiedades antimicóticas del ajo son de sobra conocidas, además de reconocidas por la investigación científica.

Solo tiene que pelar el ajo y cortarlo en finas láminas que deberá colocar sobre la piel infectada. Cubra la zona con una venda y deje actuar durante toda la noche, retirándola a la mañana siguiente.

Puede repetir durante una semana o hasta que la lesión haya desaparecido.

Y si quiere beneficiarse de este aliado de la salud de un modo aún más profundo, le invito a elaborar esta cura tibetana con ajos para reactivar su organismo.

También puede acudir a algunos aceites esenciales de propiedades antimicóticas, como es el caso de la lavanda.

En este caso hay que rebajar el aceite esencial con agua, al 50%, y aplicar un par de gotitas de la mezcla sobre la piel, tapando después con una gasa.

Deje actuar durante varias horas antes de retirar el apósito y repita el proceso hasta un máximo de 3 veces al día.

Atención: como los aceites esenciales son tan efectivos como potentes, conviene tener en cuenta algunas recomendaciones (puede leerlas aquí).

Por último, la combinación de sal y vinagre también es muy interesante a la hora de desinfectar la herida causada por la tiña, ya que acelera su curación. (2)

Mezcle una cucharada de sal y otra de vinagre (recomiendo el de manzana, de reconocidas propiedades antisépticas) y forme una pasta que deberá aplicar directamente sobre la herida.

Deje actuar durante 5 minutos antes de limpiar bien la zona con agua tibia y secarla después con una toalla limpia. Siempre a base de suaves golpecitos para que no haya riesgo de levantar la costra.

Puede hacer esta cura 2 veces al día durante al menos una semana.

Aplique estas soluciones naturales para la tiña tan pronto como perciba el problema y no tardará en encontrar alivio.

Fuentes

  1. Elewski BE, Hughey LC, Hunt KM, et al.: “Fungal diseases”. Dermatology. Elsevier. 2018.
  2. Pinto, T., Neves, A., Leão, M. et al: “Vinegar as an antimicrobial agent for control of Candida spp. in complete denture wearers”. Journal of Applied Oral Science. 2008.

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