El método que actualmente se sigue para diagnosticar la hipertensión, una enfermedad que afecta al 70% de las personas con más edad en España, puede estar a punto de cambiar radicalmente. ¿El responsable? El mayor estudio sobre hipertensión realizado hasta la fecha, que ha durado más de 11 años y ha contado con más de 18.000 pacientes seleccionados entre 40 centros de salud(1).

La principal conclusión a la que ha llegado es que el riesgo cardiovascular está asociado con una mayor presión arterial, pero sólo durante el sueño, ya que también está relacionado con el perfil circadiano del paciente (el ritmo de vigilia-sueño que sigue el organismo). Esta idea implica que las mediciones que se haya realizado el paciente estando despierto, incluso si indican que su presión arterial es alta, no deben ser tenidas en cuenta para diagnosticar una hipertensión.

En base a este estudio, los investigadores han concluido que casi la mitad de los pacientes que padecen hipertensión son diagnosticados de manera errónea, ya que las mediciones de la tensión – ya se realicen en el centro médico, en una farmacia o en casa – siempre se llevan a cabo durante el día. Es decir, que estos investigadores proponen modificar radicalmente el modo en que se lleva a cabo la asistencia a los pacientes con hipertensión, ya sea para diagnosticar la enfermedad o para realizarles un seguimiento.

 

Fuente:

  1. Ramón C. Hermida, Juan J. Crespo, Alfonso Otero et al: “Asleep blood pressure: significant prognostic marker of vascular risk and therapeutic target for prevention”. European Heart Journal. 2018.