El consumo de setas en personas mayores reduciría considerablemente el riesgo de deterioro cognitivo y de demencia. Así lo asegura un estudio que contó con 663 participantes de más de 60 años (90 con deterioro cognitivo y 573 sin ningún problema relacionado con él)(1). Todos debieron responder a un cuestionario sobre la frecuencia con la que consumían hasta seis tipos de setas diferentes, incluyendo el champiñón ostra, el shiitake, etc.

Pudieron comprobar así que aquellas personas afectadas por deterioro cognitivo eran también las que consumían menos setas. Y en concreto, las que consumían en torno a 300 g a la semana tenían un 50% menos de riesgo de desarrollar deterioro cognitivo.

Estos resultados confirman los efectos neuroprotectores de los hongos, ya que inhiben la producción de amiloide beta, de tau fosforilada y de acetilcolinesterasa (sustancias muy presentes en los pacientes con deterioro cognitivo) y además son ricos en ergotioneína (un importante antioxidante), en vitamina D, en selenio y en vitaminas del grupo B.

 

Fuentes:

  1. Feng Leia, Irwin Kee-Munb, Maisie Mei-Xic et al.: “The Association between Mushroom Consumption and Mild Cognitive Impairment: A Community-Based Cross-Sectional Study in Singapore”. Journal of Alzheimer’s Disease. 2019.