Una persona siente placer o no al escuchar música dependiendo de las regiones cerebrales que se han activado. Así lo asegura un equipo de investigadores(1) tras reproducir la estructura cerebral de 38 voluntarios por medio de técnicas de resonancia magnética y ver cómo reacciona su cerebro al escuchar música clásica.

La clave está en que las áreas del cerebro centradas en la percepción y en el circuito de recompensa trabajen conjuntamente, gracias a una mayor conectividad neuronal entre ambas regiones. De este modo, si se activan las dos ante un estímulo musical, esa persona siente placer al escuchar la música.

Por el contrario, si solo se activan las neuronas de la región de la percepción y no las de la recompensa, escuchar música no proporciona ningún placer. Los investigadores han definido esta condición como “anhedonia musical específica”.

 

Fuentes:

  1. Noelia Martínez-Molina, Ernest Mas-Herrero, Antoni Rodríguez-Fornells et al.: “White Matter Microstructure Reflects Individual Differences in Music Reward Sensitivity”. Journal of Neuroscience. 2019.