El cáncer de páncreas y la diabetes tipo 2 son dos enfermedades muy relacionadas, ya que los diabéticos están más expuestos a desarrollar un cáncer y, en el caso de los mayores de 50 años, ese riesgo se centra en el cáncer de páncreas, uno de los que peor pronóstico tiene. De ahí la importancia de predecir esta enfermedad en este tipo de pacientes, y para ello va a ser de gran ayuda el gen UCP-1.

Esto es lo que asegura un grupo de investigadores(1) que ha recopilado los historiales clínicos de 1.561 diabéticos mayores de 50 años y afectados de cáncer de páncreas, incluidos los datos médicos anteriores a la fecha en que se les diagnosticó el tumor. Esto les permitió cuantificar los cambios metabólicos que se habían producido en su organismo a lo largo del tiempo.

Observaron así que una media de 18 meses antes de que se desarrollara el tumor habían comenzado a sufrir una pérdida de peso y menor presencia de lípidos en sangre, incluyendo triglicéridos y colesterol total.

Según los investigadores, esa disminución de la grasa puede deberse al “oscurecimiento del tejido adiposo blanco”, es decir, a que la grasa blanca del organismo (la que se localiza en las vísceras y acumula la mayor cantidad de lípidos, siendo responsable de la obesidad, la diabetes y la arterioesclerosis) se convierte en grasa marrón (es termogénica y se opone a la acción de la grasa blanca). Y dado que esta conversión se debe a la activación de algunos genes como el UCP-1, dicho gen se ha convertido en un marcador específico de la enfermedad pancreática para los diabéticos.

Dicho en otras palabras, detectar ese gen permite predecir mucho antes el cáncer de páncreas.

 

Fuentes:

  1. Ayush Sharma, Harika Kandlakunta, Sajan Jiv Singh Nagpal et al.: “Model to Determine Risk of Pancreatic Cancer in Patients With New-Onset Diabetes”. Gastroenterology. 2018.