¿Conoce el principio de la reflexología podal?

Esta disciplina se vale de los conocimientos ancestrales sobre las conexiones nerviosas existentes entre las diferentes partes y órganos del cuerpo con la planta del pie.

De ese modo, al estimular partes concretas se activan esas conexiones y se alivian molestias y dolencias de todo tipo.

Pues bien, aunque sea menos conocida, existe una equivalencia similar entre ciertas partes del organismo y la oreja.

Es decir, que en el pabellón auricular hay también áreas reflejas cuya estimulación tiene propiedades terapéuticas sobre ciertos órganos, al actuar a través del sistema neurovegetativo.

Esta estimulación terapéutica se denomina “auriculoterapia”, una disciplina que en realidad ha sido muy estudiada científicamente y está reconocida incluso por la Organización Mundial de la Salud (OMS) como medicina tradicional. (1) (2)

Además, se trata de una conexión muy utilizada en la Medicina Tradicional China (MTC), por ejemplo, en la que numerosos puntos de acupuntura se encuentran situados en las orejas.

Más de 100 puntos de minúsculo tamaño

En concreto, los puntos reflejos que todos poseemos en nuestros pabellones auditivos son 120. Eso sí, como es lógico todos ellos son de muy pequeño tamaño.

Para poder identificar cada punto hay que entender la oreja como la representación de un feto invertido.

De este modo:

  • El lóbulo representa la cabeza.
  • El interior de la oreja se corresponde con el abdomen y el tronco en general, que da cabida a los órganos principales.
  • El borde externo (lo que también se conoce como “hélice”) se vincula a la columna vertebral.

En caso de dolor de espalda, por tanto, es esta última parte a la que debemos atender. Siguiendo ese mismo esquema, hay que estimular la parte más alta de la oreja si lo que duele es la zona lumbar y la parte más baja cuando el dolor se concentra en la zona dorsal.

Bastará con que masajee con sus dedos estas zonas durante 20 segundos entre 3 y 5 veces al día hasta notar mejoría.

Otros 3 puntos cruciales en la oreja

Ahora mire este dibujo:

Quizá nunca haya oído este nombre, pero “trago” es como se denomina a la “tapa” del oído, la cual solo con presionarla permite cerrar el conducto interno y protegerlo del paso de todo tipo de elementos que pueden dañarlo.

Pues bien, resulta que alrededor de esta parte de la oreja existen tres importantes puntos de acupuntura (o acupuntos) conocidos como “Guardianes del oído” (uno por encima, otro a la altura del trago y otro por debajo).

Por regla general estos tres acupuntos se tratan a la vez para hacer frente a todo tipo de dolencias auditivas, pero también guardan una relación especial con la energía del riñón (órgano responsable, en muchos casos, de las molestias en la espalda).

Ahora bien, ¿qué ocurre si una persona sufre tripanofobia, es decir, miedo a las agujas? ¿No va a poder beneficiarse de los innumerables efectos positivos para la salud que ofrece la acupuntura?

Lo cierto es que existe una forma de estimularlos sin necesidad de recurrir a las agujas de acupuntura. Se lo explica muy detenidamente el Prof. Liu Zheng en la Lección reservada a estos 3 guardianes auditivos dentro de su curso “Los Secretos de la Medicina China”.

En él desgrana todos los preceptos de una técnica única que él mismo trata de dar a conocer en España: la terapia del secador.

Esta permite tratar uno a uno los puntos de acupuntura del cuerpo, sacando provecho de todos sus beneficios terapéuticos, sin usar ¡ni una sola aguja!

Dolor, molestias intestinales, dificultades para dormir… nada se resiste al poder de un simple secador de pelo, como el que todos tenemos por casa. Eso sí, siempre que se sepa cómo usarlo y dónde aplicarlo.

Créame si le digo que le parecerá increíble lo fácil que es beneficiarse de la milenaria sabiduría china uno mismo, sin necesidad de conocimientos en acupuntura ni medicina.

Por si quiere más información sobre él, aquí le dejo un enlace con más información sobre el curso.

¡A su salud!

Luis Miguel Oliveiras

P.D.: El dolor de espalda es un problema común, aunque no por ello menos incapacitante (además, con frecuencia termina generando complicaciones musculoesqueléticas mucho más serias). De ahí que la clave sea prevenirlo en la medida de lo posible. Aquí tiene 10 sencillos consejos que le ayudarán a lograrlo.