Dormir poco y no dormir las mismas horas todas las noches hace que sea más difícil perder peso, así como reducir el índice de masa corporal (IMC). Esto es lo que concluye un estudio realizado con 1.986 participantes con sobrepeso, a los que se realizó un seguimiento durante un año(1). En ese tiempo los participantes siguieron un programa intensivo que modificó considerablemente su estilo de vida, y además se les controló el IMC y las horas que dormían.

Con los datos recopilados los investigadores constataron que los pacientes cuyo sueño era muy variable y dormían poco (menos de 6 horas) tuvieron una menor pérdida de peso y se redujo menos su IMC. Todo lo contrario que ocurrió con los que presentaban un patrón de sueño regular, de entre 7 y 9 horas cada noche.

La explicación está en los ritmos circadianos (los que sigue el reloj biológico de nuestro organismo para llevar a cabo las diferentes funciones), pues si se ven alterados afectan al gasto de energía y modifican la sensación de saciedad. En otras palabras, que adoptar medidas para tener un patrón de sueño correcto ayuda tanto a perder el peso como a mantener el que se ha perdido.

 

Fuentes:

  1. Papandreou C, Bulló M, Díaz-López A, Martínez-González MA, Corella D et al.: “High sleep variability predicts a blunted weight loss response and short sleep duration a reduced decrease in waist circumference in the PREDIMED-Plus Trial”. International Journal of Obesity.