Un estudio realizado en el marco del proyecto SMART (un estudio sobre el entrenamiento mental y la resistencia)(1) y llevado a cabo en 100 personas adultas con déficit cognitivo leve, observó los efectos de programas de entrenamiento físico y mental, combinados o no según los grupos, durante seis meses.

Los resultados mostraron que el entrenamiento mental por supuesto era beneficioso, pero lo más sorprendente es que también probaron que el desarrollo de la fuerza muscular sin trabajo específico de la memoria se relacionaba sistemáticamente con una mejora de las funciones cognitivas.

 

Fuentes:

  1. Yorgi Mavros, et al. “Mediation of cognitive function improvements by strength gains after resistance training in older adults with mild cognitive impairment: Outcomes of the study of mental and resistance training”. Journal of American Geriatrics. Oct 2016.