El cáncer de próstata más agresivo y el de mama están más relacionados de lo que podría imaginarse. Todo pasa por las mutaciones que se producen en un gen en concreto, el BRCA2. Los investigadores(1) que confirmaron esta relación hicieron un seguimiento durante cinco años a más de 400 pacientes de cáncer de próstata metastásico, con el objetivo de estudiar sus características genéticas.

Pudieron confirmar así que las mutaciones sufridas en el gen BRCA2 indicaban que el paciente tendría un pronóstico más desfavorable y respondería peor al tratamiento.

Es por ello que este descubrimiento supone un gran avance, ya que detectar las mutaciones de este gen ayudará a dar con un tratamiento más adecuado para los pacientes de cáncer de próstata. Y además permitirá prevenir a sus familiares, ya que tienen un mayor riesgo de desarrollar en el futuro algún tumor (mama, ovario o páncreas).

 

Fuentes:

  1. Elena Castro, Nuria Romero-Laorden, Angela del Pozo et al.: “PROREPAIR-B: A Prospective Cohort Study of the Impact of Germline DNA Repair Mutations on the Outcomes of Patients With Metastatic Castration-Resistant Prostate Cancer”. Journal of Clinical Oncology. 2019.