Un trastorno en la función endocannabinoide, un sistema neurorregulador del cerebro, podría ser el origen tanto de la depresión como de la esquizofrenia. No obstante, en cada uno de los casos el desajuste actuaría en sentido opuesto: por un lado, una deficiencia en esa función reguladora sería la causante de los estados depresivos y, por el otro, un exceso de ella sería el desencadenante de la esquizofrenia.

Así lo apunta la investigación del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), que sugiere que las alteraciones genéticas y epigenéticas vinculadas a ambas enfermedades mentales darían lugar a disfunciones en ese sistema(1).

Concretamente, la sobreactuación del sistema endocannabinoide reduce la función del receptor NMDA, lo que puede actuar desencadenando esquizofrenia, mientras que el déficit de control endocannabinoide propicia la actividad de ese mismo receptor y podría provocar un impacto excesivo de la señalización sobre las neuronas diana, como sucede con el glutamato y la serotonina en la depresión.

En definitiva, ambas enfermedades serían los polos opuestos de un mismo trastorno regulatorio a nivel cerebral, con un origen común. Los investigadores recuerdan que existe una predisposición hereditaria, pero que la carga ambiental y los malos hábitos pueden acelerar la aparición y aumentar su impacto.

 

Fuentes:

  1. María Rodríguez-Muñoz, Pilar Sánchez-Blázquez, Luis F. Callado, J. Javier Meana and Javier Garzón-Niño. “Schizophrenia and depression, two poles of endocannabinoid system deregulation”. Translational Psychiatry 7, Article number: 1291 (2017). DOI:10.1038/s41398-017-0029-y.