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Inteligencia Artificial al servicio de la salud

Las nuevas tecnologías se ponen al servicio de la Medicina. Y entre los últimos avances está cobrando cada vez más interés la inteligencia artificial. Ahora bien, ¿es esta la mejor solución para cuidar de las personas? ¿Sobre todo a la hora de evitar que se sientan solas? Lo analizamos en detalle.

Máquinas con inteligencia artificial que sustituyen a personas para poder estar con otras personas.

Puede parecer una paradoja, incluso un trabalenguas, pero se trata de la pura realidad. Y todo apunta a que esa realidad cada vez va a estar más presente.

Porque ¿cuál es el límite de la tecnología al servicio de las personas?

En la última edición del Mobile World Congress (MWC), celebrado en Barcelona, se han dado cita las grandes empresas del sector para presentar sus últimos dispositivos.

Muchas de esas máquinas están centradas en el campo del entretenimiento y las comunicaciones, pero también hay otras dedicadas íntegramente a la salud. ¡Y lo cierto es que la medicina ha avanzado mucho gracias a ellas!

Así, mediante estos avances hoy es posible realizar complejas operaciones de cirugía con gran precisión, gracias a los denominados “robots quirúrgicos”, lo que conlleva menos riesgo de complicaciones y una recuperación mucho más rápida por parte del paciente, de apenas unos días. (1)

Ahora bien, hay ocasiones en que esa tecnología se emplea para situaciones que, tal vez, solo deberían estar reservadas a las personas.

Robots sociales: lo último para el cuidado de las personas

Se denomina Inteligencia Artificial (IA) a los programas informáticos diseñado para realizar operaciones propias de la inteligencia humana, como por ejemplo el autoaprendizaje.

Pues bien, la IA es cada vez más habitual entre los “robots sociales”, que es el nombre que reciben las máquinas desarrolladas para mejorar la asistencia de las personas.

Por ejemplo, en la pasada edición del MWC se presentaron varios robots capaces de realizar el estudio preliminar de un paciente en la consulta médica.

A este respecto, uno de los grandes problemas que tienen los médicos de atención primaria es el poco tiempo con el que cuentan para atender a cada paciente.

Por regla general tienen unos 10 minutos para identificar el problema que sufre esa persona y darle una solución. ¡Solo 10 minutos!

Debido a ese ritmo frenético, en ocasiones el paciente no puede explicar en detalle qué es lo que le pasa, lo que dificulta que su médico pueda dar con el origen del problema. Sobre todo si se trata de una dolencia poco común.

Si esta es la situación que se está viviendo a día de hoy en las consultas del médico, ¿cómo puede ser una Inteligencia Artificial la solución? Esto es, un programa diseñado para acumular datos y dar la respuesta más acorde a determinados parámetros ya establecidos.

¿No resulta paradójico? Casi surrealista.

¿Y dónde quedan las largas conversaciones entre médico y paciente, tan necesarias para ayudar a la salud de las personas?

Secretos de Nutrición

Este es el futuro al que parece que estamos encaminados. Pero espere que aún hay más.

¿Un robot con inteligencia artificial para hacer compañía?

La soledad es una de las grandes epidemias del siglo XXI que, de vez en cuando, muestra su cara más terrible; sobre todo entre las personas de más edad. En concreto, con ancianos que pasan meses sin salir de casa porque no tienen a nadie que los acompañe o, peor aún, que acaban muriendo solos.

Pues bien, para intentar acabar con este problema, de nuevo parece que la Inteligencia Artificial es la única solución posible.

Así, equipos de ingenieros se afanan por crear la máquina perfecta para interactuar con las personas. Se dedican a incorporar una ingente cantidad de datos para que el robot sepa cómo son las personas y después actúe de tal o cual modo, dependiendo de lo que haya dicho esa persona a la que está acompañando.

Según los creadores de algunos de estos robots sociales, equiparlos con IA “supone desarrollar robots capaces de aprender de una manera más similar a los humanos, que sean capaces de sentir su entorno y tomar decisiones basadas en experiencias”. (2)

Además, gracias a la nueva tecnología implantada, como por ejemplo ojos con tecnología LCD (Liquid Crystal Display), son capaces de “mostrar interés, expresar emociones y coordinar la conversación reaccionando a las acciones del usuario”. Y también pueden hablar en 30 idiomas y mostrar contenido multimedia en su pantalla táctil.

No dudo del gran trabajo necesario para crear este tipo de máquinas, pero, ¿acaso no nos estamos olvidando de lo más importante?

Casi obsesionados por desarrollar máquinas que se comporten como personas para ayudar a que otras personas no se sientan solas, hemos pasado por alto un detalle fundamental: que no son personas.

Qué más da la cantidad de idiomas que sepa hablar ese robot o las miles de horas de entretenimiento que ofrezca a través de su pantalla táctil.

Lo que quiere esa persona es dejar de sentirse sola. No tener de compañía a una máquina, por muy avanzada que esta sea.

De hecho, es poco probable que esa tecnología ayude a prevenir los problemas de salud derivados de la soledad (como depresión y alzhéimer, entre muchos otros que puede leer aquí), como por ejemplo lo haría el conversar con un vecino, quedar con los amigos, visitar centros culturales…

Y es que a veces las soluciones más sencillas son en realidad las más efectivas. Solo es cuestión de empezar a actuar.


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