¿Se anima a recuperar el estilo de vida de nuestros abuelos?

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Es mucho lo que se puede ganar en salud si cambiamos algunos hábitos impuestos por la vida moderna. ¡Compruébelo usted mismo con estos consejos para recuperar el estilo de vida de nuestros abuelos!

A mediados del siglo pasado una enfermedad como la diabetes afectaba solo a entre el 1 y el 2% de la población de los países más desarrollados. Y el sobrepeso era prácticamente un desconocido entre los niños.

En la actualidad, por el contrario, en torno a la mitad de esa población tiene sobrepeso. Y cada vez hay más casos de diabetes, incluso entre los más jóvenes.

Ese cambio que se ha producido en apenas 70 años está directamente relacionado con los hábitos diarios. Y por ello hoy me gustaría hablarle de lo mucho que puede ganar si recupera el estilo de vida de nuestros abuelos.

Siga leyendo y entenderá el porqué.

Anclados en una crisis energética… y de comodidades

En la actualidad gozamos de unas facilidades impensables hasta hace no mucho. Cuando era pequeño y viajaba al pueblo de mis abuelos, podía tardar un día entero en llegar en autobús. En cambio, hoy apenas necesitaría unas horas yendo en coche; y el exceso de coches, los atascos y la contaminación que provocan es la pesadilla de las grandes ciudades.

Por otro lado, en aquella casa de pueblo la chimenea era, antaño, la única manera de calentarse. Ahora, por el contrario, es casi imposible pensar en una residencia que no cuente con calefacción y agua caliente.

Y lo mismo se puede decir de la electricidad o de electrodomésticos tan cotidianos como la lavadora, el friegaplatos o la nevera.

Visto en perspectiva, podemos decir que ahora estamos mucho mejor que hace 70 años.

Ahora bien, en los últimos meses estamos presenciando una escalada en el precio del gas, de la electricidad y de la gasolina.

Ello hace que cada vez resulte más caro moverse en coche o en transporte público.

Que la factura del gas y la electricidad suban constantemente. Y que prácticamente todos los productos, alimentos incluidos, también se hayan encarecido.

Ante esta situación, lo cierto es que uno se plantea si no merecería la pena volver en cierto modo a ese estilo de vida que tenían nuestros abuelos.

Tal vez tuvieran menos comodidades, Pero no sufrían tantas enfermedades como hoy ligadas al estilo de vida… ni vivían para pagar las facturas de encender la luz o calentarse.

Esto es algo que yo mismo he podido comprobar en primera persona.

¡Vuelva a experimentar la vida tradicional!

Me encanta estar en contacto con la Naturaleza. Por ello paseo todos los días por zonas verdes y siempre que puedo hago rutas de senderismo. Pero de vez en cuando, para alejarme de la vorágine del día a día, me gusta hacer pequeños retiros a la montaña.

Allí tengo una pequeña cabaña que apenas goza de comodidades. Ni siquiera tiene gas ni luz, por lo que me caliento con la lumbre de una chimenea. Y para beber agua acudo a un pequeño abrevadero cercano.

En la cabaña donde me retiro, al no haber calefacción, mi cuerpo necesita quemar más calorías para mantener el calor.

Pues bien, esto hace que resulte más difícil que se acumule grasa en el organismo (aquí le explico en detalle por qué ocurre esto).

Y también es sorprendente la cantidad de calorías que gasto cuando salgo a cortar leña para encender la chimenea o a hacer algún arreglo de mantenimiento de la cabaña y las tareas domésticas.

¿Se anima a intentarlo?

La sociedad actual es hoy mucho más cómoda que hace 70 años, vaya esto por delante. Y, por supuesto, no le estoy animando a que abandone todas esas facilidades solo para ahorrar en gasolina o calefacción.

Pero sí que me gustaría que se planteara la idea de recuperar en parte ese estilo de vida de nuestros abuelos. Aunque sea solo durante un breve periodo de tiempo.

¡Compruébelo usted mismo en este texto sobre tareas del hogar! Seguro que al leerlo empezará a ver esos quehaceres domésticos con otros ojos…

Fuentes

Imagen: Pexels


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