2 colores para cuidar la piel tras el verano

Identificamos los mejores nutrientes y dónde encontrarlos para contrarrestar los daños que produce el sol en la piel, especialmente en un verano tan tórrido como este.

A priori el sol no es un enemigo de la piel, aunque sí puede ser peligroso. Y es que, en exceso, puede causar daños irreversibles.

Por tanto, es mejor estar bien armado para contrarrestar una exposición prolongada y saber cómo cuidar la piel tras el verano, reponiéndola de las lesiones. Y para ello resulta que la mejor arma está… ¡en la cocina!

¿Dónde? Concretamente en dos tipos de nutrientes que desempeñan un papel fundamental en la conservación de la piel y que haría bien en incluir en sus platos en este momento del año para recuperarse de los excesos del verano más caluroso en décadas. (1)

Los reconocerá muy bien porque precisamente son responsables de dos de los colores más repetidos entre las verduras y hortalizas: el naranja y el verde.

Los colores clave para cuidar de la piel tras el verano

1. Naranja para proteger las membranas celulares

Son probablemente los fitonutrientes más conocidos: los betacarotenos.

Y son muy fáciles de detectar porque dan ese tono naranja o amarillo a las zanahorias, a la calabaza, a algunos pimientos, a la batata…

Pues bien, los betacarotenos no solo aumentan el contenido en antioxidantes de la piel, sino que también la ayudan a resistir mejor los efectos de la radiación ultravioleta (UV) del sol.

¡Y aún hay más! También actúan a nivel de sus células reduciendo su vulnerabilidad a las quemaduras solares y, como algunos se convierten en vitamina A, participan indirectamente en la renovación de las células de la piel y en la cicatrización de las heridas. (2)

Para aumentar su ingesta de betacarotenos basta con que coma más alimentos de color naranja: los ya mencionados y también frutas como el melón, el mango, los albaricoques, etc.

Y un consejo extra es que apueste por ellos crudos y mejor en el desayuno o en la merienda.

Además, podrá reforzar sus efectos combinándolos con productos ricos en las vitaminas E y C

2. Verde para evitar los daños en el ADN

Cuando hablamos de los daños causados por el exceso de sol es imposible no mencionar a la luteína, un nutriente especialmente conocido por sus beneficios sobre trastornos oculares tan graves como la degeneración macular asociada a la edad (DMAE).

Pues bien, este pigmento también actúa sobre la piel limitando los daños causados por los rayos UV del sol. Y de hecho funciona protegiendo el ADN y reduciendo los efectos inflamatorios de las agresiones externas. (3)

Esto se debe a que nutre y protege los tejidos de los efectos nocivos de los radicales libres, ayudando de paso a reducir los daños causados del estrés oxidativo y el envejecimiento.

Pues bien, los vegetales de color verde, especialmente cuanto más oscuro, son muy ricos en luteína.

Espinacas, kiwis, berros, guisantes, judías, coles, aguacates… Ahora bien, en este caso el color es solo un indicador, dado que el color verde no es patria exclusiva de la luteína.

Los huevos también la contienen y, aunque en menor cantidad, en una forma mejor absorbible por parte del organismo. Y también las semillas oleaginosas como por ejemplo las nueces y las almendras (a las que se suman los verdes pistachos) las contienen en buena cantidad.

La siguiente es una lista no exhaustiva de los alimentos que contienen más luteína:

– Col rizada (26 mg de luteína en una ración de 130 g).

– Espinacas cocidas (20 mg de en una ración de 180 g).

– Calabacín y otras calabazas de verano cocidas (4 mg/180 g) (4).

– Brócoli (2 mg/aprox. 150 g).

– Guisantes (2 mg/170 g).

– Judías verdes (0,7 mg/100 g).

– Aguacates (0,4 mg/150 g).

– Maíz (2 mg/aprox. 250 g).

– Huevos (0,2 mg/50 g).

Ya lo ve: la Naturaleza nos provee de este fantástico nutriente en abundancia y en multitud de alimentos. No obstante, en algunos casos en los que la alimentación no alcanza a conseguir los aportes adecuados, la toma de un complemento nutricional puede resultar de gran utilidad.

¡Ah! Y otra excelente herramienta para recuperar la piel tras los excesos del verano es esta mascarilla exfoliante suave a base de piña y manteca de cacao, entre otros ingredientes.

Fuentes

  1. Julie A. Evans and Elizabeth J. Johnson. “The Role of Phytonutrients in Skin Health”. Nutrients 2010, 2(8), 903-928.
  2. Herráiz LA et al. “Effect of UV exposure and betacarotene supplementation on delayed-type hypersensitivity response in healthy older men”. J Am Coll Nutr, 1998, 17: 617-624.
  3. Palombo P, Fabrizi G, Ruocco V, Ruocco E, Fluhr J, Roberts R, Morganti P. “Beneficial long-term effects of combined oral/topical antioxidant treatment with the carotenoids lutein and zeaxanthin on human skin: a double-blind, placebo-controlled study”. Skin Pharmacol Physiol. 2007;20(4):199-210. Epub 2007 Apr 19. PMID: 17446716.
  4. Las calabazas de verano, también llamadas “zapallo de verano”, son variedades de la especie Cucurbita pepo (aunque de estas no todas son calabazas de verano) que se cosechan inmaduras, cuando la cáscara está todavía tierna. El calabacín es el más claro ejemplo de calabaza de verano.

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