El refinado es el proceso industrial por el que se transforma un aceite que inicialmente es oloroso y tiene color, en un líquido insípido y claro que apenas conserva sus propiedades.

Para no correr el riesgo de comprar un aceite refinado que no le va a ofrecer ningún beneficio, tenga en cuenta las siguientes recomendaciones:

  • Los términos “presión en frío”, “primera presión en frío”, “virgen” o “virgen extra” indican que no se ha efectuado ningún proceso de refinado.
  • El aceite debe ser, preferiblemente, de origen ecológico o artesanal.
  • Una botella de vidrio tintado protegerá el aceite de la oxidación, a diferencia de los vidrios transparentes o plásticos.
  • Evite los productos de aceite mineral, identificados en la etiqueta con Parafinum liquidum o petrolatum. Y es que los aceites minerales se obtienen de la destilación del petróleo y están compuestos mayoritariamente por hidrocarburos. Existen muchos usos comerciales de estos aceites minerales (aditivos, productos fitosanitarios, piensos, lubricantes, tintas de impresión…). No están destinados al consumo alimentario por su alto porcentaje en hidrocarburos.
  • La lista de ingredientes debe limitarse a “aceite de…” o “a base de…” y siempre indicando el nombre en latín de la planta de la que se extrae. Cuantos menos aditivos tenga mucho mejor.