Los ácidos grasos monoinsaturados de origen vegetal, cuyo principal exponente es el aceite de oliva, ofrecen un menor riesgo de enfermedades cardiovasculares en comparación con los que son de origen animal. Sin embargo, ese riesgo aumenta si los ácidos grasos vegetales son sustituidos por lípidos saturados o trans, así como por carbohidratos refinados (pan y arroz blanco, sacarosa derivada del azúcar de caña, pasta, bollería industrial…).

Estas son las conclusiones del primer estudio(1) a gran escala sobre este tema, que ha contado con unos 93.000 participantes y se ha desarrollado a lo largo de 22 años. En él se analizó el consumo de todos los participantes de ácidos grasos monoinsaturados de fuentes vegetales y animales.

El estudio demostró que una mayor ingesta de ácidos grasos monoinsaturados derivados de vegetales suponía un riesgo un 16% menor de fallecimiento por cualquier causa. Por el contrario, si lo que se ingerían eran ácidos grasos monoinsaturados de origen animal (derivados de las carnes de res y de cerdo, así como de carnes procesadas), el riesgo de muerte aumentaba en un 21%.

Entre las principales fuentes de grasas monoinsaturadas de origen vegetal destacan el aceite de oliva, los cacahuetes y otros frutos secos.

Fuentes:

1. American Heart Association. Epidemiology and Prevention. Lifestyle and Cardiometabolic Health. 2018.