Comer los fines de semana con al menos 3 horas y media de diferencia respecto al horario que se sigue entre semana, lo que se define como “eating jet lag”, aumenta el Índice de Masa Corporal (IMC) y el riesgo de obesidad.

Así concluye un estudio(1) que ha contado con 1.106 personas de entre 18 y 25 años. Los investigadores señalaron que existe una relación directa entre el sobrepeso y el hecho de variar los fines de semana el horario de las 3 principales comidas del día. Asimismo, indicaron que el mayor impacto se produce si existe una diferencia de 3,5 horas.

 

Fuentes:

  1. María Fernanda Zerón-Rugerio, Álvaro Hernáez, Armida Patricia Porras-Loaiza et al.: “Eating Jet Lag: A Marker of the Variability in Meal Timing and Its Association with Body Mass Index”. Nutrients. 2019.