Un exceso de acidez puede conllevar diversos trastornos digestivos. Pero es que, además, si esa acidez se mantiene en el tiempo y se vuelve crónica, también puede convertirse en el origen de diversas patologías más graves, como por ejemplo síndrome del intestino irritable (SII), inflamación crónica, osteoporosis, cáncer gastrointestinal…

Para que esto no ocurra es necesario que recupere su equilibrio ácido-base. Y para ello es imprescindible adoptar una alimentación adecuada siguiendo estas cuatro pautas:

  • Reduzca al máximo su consumo de sal.
  • Aumente la ingesta de frutas y verduras, especialmente las ricas en potasio (plátanos, patatas, aguacates…).
  • Beba al menos 1,5 litros de agua al día, preferiblemente rica en bicarbonato y pobre en sodio.
  • Tome probióticos y alimentos lactofermentados para favorecer un correcto equilibrio de la flora intestinal (por ejemplo chucrut, kéfir, pan de masa madre…).
  • Ahora bien, además de seguir una buena alimentación, para que los problemas de acidez no vayan a más es clave aprender a gestionar el estrés. Para ello pueden interesarle algunas técnicas de control del estrés como yoga, meditación, mindfulness…