Los días del confinamiento más férreo ya han quedado atrás, pero no hay que olvidar que seguimos en situación de emergencia sanitaria. De hecho, debe seguir extremando las precauciones y evitar las aglomeraciones y los lugares de riesgo, como puede ser la consulta del médico (siempre que sea posible debe tratar de ser atendido por teléfono, siguiendo las recomendaciones de las propias autoridades sanitarias).

Y es que con la desescalada los centros de salud se convierten en la primera línea de gestión de los enfermos de la Covid-19. Y ya sabe que en el caso de personas que padecen ciertas patologías (diabetes, hipertensión, enfermedades respiratorias…), esta puede conllevar complicaciones graves.

¿Qué se puede hacer entonces?

La “nueva normalidad” requiere que ahora sea usted quien, más que nunca, cuide de su salud. Para ello hoy le propongo diferentes aplicaciones de móvil (apps) que le ayudarán a conseguirlo, como ya hice hace unas semanas con aquellas que podrían permitirle afrontar mejor el confinamiento.

Si desea leer aquel texto, que además incluye algunas recomendaciones para los “novatos” en el uso de estas herramientas digitales, puede acceder al mismo al final de este Tener S@lud.

En esta ocasión me gustaría hablarle de algunas apps (todas en español) con las que podrá llevar un mejor control y seguimiento de una enfermedad (en el caso de que ya la padezca), así como informarse y prevenir posibles patologías (en el caso de que tenga síntomas que alerten de algún problema de salud). De hecho, suponen un muy buen apoyo al seguimiento vía telefónica que se está llevando a cabo estos días, precisamente para seguir la recomendación de no ir en persona a los centros de salud.

Aplicaciones de alerta

Como su propio nombre indica, estas apps están pensadas para aquellos pacientes que, debido a su edad o a que su tratamiento requiere la toma de muchas pastillas, complementos y visitas al médico, por ejemplo, necesitan una ayuda extra para recordar todo lo que deben hacer y tomar. Dado que lo mejor es no acudir al médico, estas apps suponen a día de hoy una ayuda inestimable.

Su funcionamiento es muy sencillo: a modo de calendario, tras introducir en la aplicación la posología del medicamento que se esté tomando (u otros tratamientos complementarios), la aplicación del teléfono móvil le avisará cuando llegue la hora de tomar cada uno de ellos o si ese día tenía programada una consulta con el especialista, por ejemplo. My Therapy o Medisafe son algunos ejemplos de este tipo de apps muy fáciles de usar.

Aplicaciones de información y control

Son las aplicaciones de salud más numerosas y están diseñadas para ampliar el conocimiento sobre cualquier enfermedad. Suelen incluir imágenes y vídeos explicativos para hacer más comprensible la patología en concreto, incluso si no se tienen conocimientos médicos previos.

La hipertensión arterial y la diabetes son las enfermedades que cuentan con más apps de este tipo, seguidas de las patologías caracterizadas por el dolor crónico (artritis, cefalea…).

Por regla general funcionan de la siguiente manera: el usuario introduce los datos relacionados con la enfermedad que padece (por ejemplo, la presión arterial y la frecuencia cardíaca), junto a su peso y edad para obtener un informe preliminar. A partir de este, a medida que vaya actualizando los datos sobre su estado de salud, se puede observar rápidamente la evolución de la enfermedad y si el tratamiento que se está siguiendo realmente funciona. De este modo, el paciente tiene un mejor control de la patología, gracias también a las recomendaciones que se ofrecen para mejorar la eficacia del tratamiento (alimentación, ejercicios, terapias complementarias…).

Una de las grandes ventajas que ofrecen estas aplicaciones es que el médico también puede acceder a esa información desde su propio dispositivo móvil. Así, sin necesidad de acudir a la consulta, que como ya le he indicado no es lo más recomendable en estos momentos, su médico puede hacer los cambios en el tratamiento que considere necesarios de acuerdo con los datos obtenidos.

Esta particularidad, la de mejorar la comunicación médico-paciente, es de hecho uno de los objetivos que persiguen este tipo de aplicaciones. Y es que varios estudios han demostrado que esa comunicación, si es constante, mejora la adherencia y el seguimiento del tratamiento y, con ello, la mejoría del paciente. (1)

Eso sí, antes de descargarse la primera aplicación que prometa un exhaustivo control o la información más completa sobre cierta patología, es conveniente que confirme si las recomendaciones que se ofrecen siguen las directrices de sociedades científicas o de organizaciones avaladas, o son coherentes con las de su propio médico.

Por ejemplo, Social Diabetes o BG Monitor Diabetes son aplicaciones muy completas para los diabéticos. En ambas, a partir del nivel de sangre obtenido previamente con un glucómetro, se calcula la dosis de insulina que debe inyectarse cada paciente, además de la evolución de la enfermedad. También incluyen listas con los alimentos más adecuados para controlar el azúcar, clasificados por calorías y nivel de glúcidos.

Otras muy completas son Cancer.Net (desarrollada por la Sociedad Estadounidense de Oncología Clínica) y Cleo o Multiple Esclerosis (ambas para un seguimiento de la esclerosis múltiple).

La mayoría de estas aplicaciones son gratuitas, si bien también suelen ser las más básicas. Existen otras más avanzadas con las que el propio teléfono móvil permite registrar algunos parámetros, aunque lo normal es que se requiera de otros dispositivos electrónicos que deben comprarse aparte. Es el caso, entre otros, de los tensiómetros o de las básculas digitales que realizan las mediciones de manera automática.

Cuando no es tan fácil controlar la sintomatología

Dentro de las aplicaciones de control e información merecen una mención aparte las que ayudan a personas que padecen dolor crónico asociado a enfermedades como la fibromialgia, las migrañas…

Lo que ocurre con estas patologías es que no siempre es fácil explicar cuál es el grado de dolor que se está experimentando o qué es lo que ha desencadenado la crisis. Y esta información es clave para que el médico dé con el tratamiento más adecuado.

Pensando precisamente en este hándicap, en aplicaciones como Manage My Pain, por ejemplo, el paciente puede llevar un exhaustivo control de su trastorno introduciendo los factores que han desencadenado un dolor de cabeza o indicando cuál ha sido la intensidad y evolución de cada episodio en particular.

Esta información está mucho más fresca en la mente del afectado cuando acaba de producirse la crisis. Así, lo que hace la aplicación es recopilar todo lo que apunta el paciente, como en una especie de diario, para generar un informe con el que después el médico conocerá la situación real del estado de salud de su paciente. A partir de ahí, hará las modificaciones en el tratamiento que considere necesarias.

Algo similar ocurre con las personas que padecen trastornos del sueño (insomnio, apnea…). A estas pueden resultarles muy útiles las apps diseñadas para controlar las horas que duermen, así como la calidad de ese descanso, fundamental para mantener un buen estado de salud.

Estas aplicaciones necesitan un dispositivo electrónico externo que permita registrar el ritmo cardíaco y la respiración durante las distintas fases del sueño. Con esos datos se obtiene un informe a través del cual se ofrecerán pautas para gestionar y optimizar el sueño indicando la mejor hora para irse a dormir, cuántas horas debe descansar o qué hábitos hay que seguir (alimentación, ejercicio, técnicas de relajación…) para que, cuando llegue la hora de irse a la cama, el sueño no tarde en llegar. Entre las muchas que puede encontrar, por ejemplo, Sleep as Android tiene muy buenas referencias.

Pensando expresamente en las personas que tienen dificultades para conciliar el sueño (un problema que ha aumentado desde que comenzó la alerta sanitaria), algunas aplicaciones permiten escuchar ruidos relajantes que ayudan a dormir, como por ejemplo Sleep Sounds, mientras que otras se centran en el llamado “ruido blanco”, que es el que contiene todas las frecuencias del sonido y que se ha demostrado que facilita el sueño; entre estas últimas, por ejemplo, destaca la app Ruido Blanco. (2)

Aplicaciones de comunicación

Aunque aparezcan en último lugar esto no significa, ni mucho menos, que sean las menos importantes. De hecho, gozan de un gran éxito entre los enfermos, ya que están ideadas para interactuar con otras personas que se encuentran en su misma situación.

Estas aplicaciones parten del hecho demostrado de que compartir los miedos y las esperanzas, sobre todo en caso de enfermedad, supone un apoyo inestimable. Especialmente si se hace con personas que han pasado por lo mismo y que los animarán a afrontar el tratamiento con optimismo, pues son el mejor ejemplo de que se puede superar esa enfermedad.

En la actual situación en la que nos encontramos esta necesidad cobra más importancia si cabe, pues las largas horas en casa, sobre todo si se vive solo, pueden mermar considerablemente el estado de ánimo del afectado y con ello su salud.

Entre los ejemplos más valorados está Contigo para las mujeres con cáncer de mama, que en 2013 fue reconocida como la mejor aplicación europea de salud.

Algunas apps están más pensadas para los familiares y cuidadores de pacientes con alzhéimer, párkinson, fibromialgia… Y es que, sobre todo en el caso de las enfermedades crónicas, a las personas que cuidan y acompañan a los enfermos no solo les interesa tener una comunicación fluida con el equipo médico. También ayuda, y mucho, el contar con un vínculo con otros cuidadores que entienden perfectamente su situación. Sobre todo en los momentos más duros o en los que el cuidado de esa persona llega a afectar a la salud del cuidador (con fatiga, ansiedad, depresión…).

Y, por último, mencionar las apps en las que la solidaridad de personas voluntarias es clave para su funcionamiento, como por ejemplo es el caso de Ariadna. Con esta aplicación, desarrollada por la Sociedad Española de Cardiología, se puede acceder al mapa de todos los desfibriladores externos automatizados (DEA) que existen en España para que el usuario acuda al más cercano en caso de parada cardiorrespiratoria.

Se trata de un mapa colaborativo, por lo que cualquier persona puede actualizarlo incorporando los DEA que se hayan instalado recientemente en centros comerciales, estaciones de metro… El objetivo es mejorar la prevención y el tratamiento de las paradas cardiorrespiratorias, un problema en el que la rapidez de respuesta resulta vital, ya que la supervivencia se reduce un 10% cada minuto.

Ya ve que las aplicaciones de móvil no son solo útiles para incorporar (o seguir) hábitos saludables y prevenir posibles dolencias. También pueden convertirse en un gran aliado a la hora de mantener bajo control aquellas patologías que ya se sufren y para mejorar el bienestar, tanto del enfermo como de sus seres queridos y cuidadores.

¿Conocía alguna de las aplicaciones de las que le he hablado?

Como ya comenté en mi otro texto sobre apps, animo a todos los lectores de Tener S@lud a que compartan su experiencia con aquellas aplicaciones de móvil que les hayan ayudado a gestionar mejor sus problemas de salud. Estoy seguro de que aquellos que se encuentren en su misma situación (o conocen a alguien que pueda estarlo) se lo agradecerán.

Puede hacerlo dejando un comentario más abajo.

¡A su salud!

P.D.: Como le comentaba al principio, puede acceder a través de este enlace al otro Tener S@lud dedicado a las aplicaciones móviles que sirven para mejorar sus hábitos de salud a través de la dieta, del ejercicio… Además, en él también se indican algunos consejos si es la primera vez que utiliza este tipo de herramienta digital. ¡Seguro que le son de gran ayuda! Aquí puede leerlo.

 

Fuentes: 

  1. Bobrow K, Farmer AJ, Springer D, Shanyinde M, Yu L-M, Brennan T, et al. Mobile Phone Text Messages to Support Treatment Adherence in Adults With High Blood Pressure (StAR): A Single-Blind, Randomized Trial. 14 de enero de 2016.
  2. Michael L.Stanchina, Muhanned Abu-Hijleh, Bilal K.Chaudhry et al.: “The influence of white noise on sleep in subjects exposed to ICU noise”. Sleep Medicine. 2004.