Además de las graves sequías que estamos viviendo en los últimos meses, la falta de lluvia está provocando otro problema que afecta especialmente a los alérgicos al polen. Y es que la peligrosa combinación de cambio climático y contaminación tiene como consecuencia el desarrollo de alérgenos cada vez más agresivos.

Estas son las alarmantes conclusiones que se han obtenido tras registrar un mayor número de alergias de un tipo concreto de polen, el polen de salsola, que es una planta más propia de las regiones subdesérticas donde la lluvia es poco común (las condiciones que se están viviendo en España desde mayo). Ocurre lo mismo con la alternaria, un hongo que causa picos de alergia en verano, pero cuyos síntomas también se están viviendo actualmente debido a la sequía: asma bronquial, rinoconjuntivitis, estornudos constantes y picor de nariz y de ojos.

A esto se añade que la contaminación ambiental, en concreto las partículas diésel y otras emisiones de los coches que acaban en las plantas, hacen que éstas, al sentirse agredidas, respondan liberando las llamadas “proteínas de estrés”, que hacen que el polen que desprenden sea mucho más agresivo.

Fuente: equipo de Alergología del Hospital Royo Villanova. Zaragoza.