Le propongo un juego.

Lo primero que debe hacer es leer con atención el texto que sigue y tratar de resolver el enigma:

“Mi sólido tallo eleva mis sutiles inflorescencias, blancas o rosa pálido, como si quisieran abrazar el cielo.

Debo mi nombre a mis hojas, comestibles y muy características (por estar tan finamente labradas), si bien mi gran reputación viene de mis virtudes hemostáticas.

Aplicada en cataplasma soy capaz de detener el sangrado, incluso en las heridas más graves, mientas que en uso interno mis puntas forales de principios amargos estimulan el hígado y son útiles en el ciclo hormonal femenino (regulo las reglas, combato el exceso de estrógenos y mis propiedades antiinflamatorias calman los dolores menstruales).

¿Quién soy?”

¿Sabe la respuesta a esta adivinanza? ¿Sí? ¿No? Probemos con otra; quizá le cueste un poco menos:

“Soy una planta herbácea cultivada desde hace milenios. Antaño se rellenaban los colchones e incluso se hacía papel con mis brácteas (bases de las flores) secas.

A mis estilos, los largos filamentos que rodean a mis frutos, se les llama ‘barba’.

Estos son ricos en potasio y poseen propiedades diuréticas y calmantes para las vías urinarias; tomándolos en infusión podrá alejar la cistitis, la gota y los cálculos renales.

Y tampoco se prive de comer mis frutos (amarillos, violetas o rojos), pues su calidad nutritiva también es muy apreciada.

¿Quién soy?”

¿Qué tal esta otra? ¿La ha adivinado? Si su respuesta es no, no se preocupe; está a punto de descubrir la solución. Si en cambio sí ha adivinado de qué planta se trata, déjeme explicarle por qué en realidad no me sorprende que lo haya hecho.

Más sencillo de lo que parece

Por lo general el lugar de origen y la época de cultivo, de crecimiento y de cosecha de una planta bastan para ubicarla bastante bien. Si no se es capaz de adivinarla con eso, sus usos (especialmente los de antaño) y propiedades, así como sus características físicas (color, altura, forma de sus flores y frutos…), suponen buenas pistas que ayudan a descifrar el enigma.

Y si a eso se suman ciertas curiosidades etimológicas, históricas o mitológicas, ¡lo que se hace difícil es seguir sin saber de qué especie se trata!

Pero es que además la milenrama (Achillea millefolium) y el maíz (Zea mays), las plantas a las que se referían las adivinanzas de arriba, respectivamente, son dos plantas bien conocidas en el campo de la fitoterapia y de las que nosotros hemos hablado más de una vez (lo sentimos, pero los suscriptores de Plantas & Bienestar ¡obviamente llevan mucha ventaja!).

Por eso digo que, si es usted un lector atento, no me sorprende que las haya adivinado. Y estoy seguro de que sabrá descifrar muchas de las que hemos incluido en nuestro fantástico recopilatorio 36 acertijos sobre plantas maravillosas, un libro que si lo desea a continuación va a poder DESCARGARSE DE FORMA GRATUITA.

¡Ponga a prueba sus conocimientos sobre fitoterapia con estos acertijos! Aprenderá un montón de cosas interesantes y curiosidades sobre botánica.

También le animo a reenviar este e-mail a sus familiares y amigos, así como a todos aquellos conocidos a quienes crea que puede interesarles. Y es que de ese modo estará compartiendo conocimiento práctico, ameno y divertido sobre salud natural y plantas medicinales, ¡y además gratis! Estoy seguro de que el libro 36 acertijos sobre plantas maravillosas les gustará tanto como a usted.