Hasta ahora se podía detectar la presencia de un cáncer a partir de un análisis de sangre, pero era imposible conocer el órgano exacto al que estaba afectando dicho tumor. Pero gracias al descubrimiento efectuado por un equipo de bioingenieros de la Universidad de California, en EEUU, esto último está más cerca de ser una realidad.

El descubrimiento ha partido del principio de que, cuando un tumor comienza a desarrollarse, las células cancerígenas le quitan los nutrientes y el espacio a las células sanas, que acaban muriendo, y su ADN termina en el torrente sanguíneo.

Los investigadores comprendieron que si eran capaces de identificar a qué órgano del cuerpo pertenecía en concreto ese ADN (cada órgano tiene un patrón distinto de ADN) se podría conocer el órgano exacto que estaba afectado por el tumor, aunque fuera en sus primeras fases.

El siguiente paso consistió en clasificar los distintos patrones de ADN de todos los órganos del cuerpo para así localizar de manera precoz el lugar exacto en que estaba creciendo el tumor.

No obstante, los investigadores ya han señalado que de momento se trata de “una prueba de concepto”, por lo que se requieren más investigaciones para terminar de desarrollar esta técnica que supondría una nueva y revolucionaria manera de abordar el tratamiento frente al cáncer.

Fuente: “Identification of methylation haplotype blocks aids in deconvolution of heterogeneous tissue samples and tumor tissue-of-origin mapping from plasma DNA”. Shicheng Guo, Dinh Diep, Nongluk Plongthongkum, Ho-Lim Fung, Kang Zhang y Kun Zhang. Nature Genetics. Marzo 2017.