“¿Por qué están ustedes en contra de la vacuna del virus del papiloma humano (VPH) después de ver lo que le ha pasado al niño de Olot que no se vacunó contra la difteria?”

Ésta es la pregunta que nos están haciendo una y otra vez estos días algunos lectores de Tener S@lud, y a la que el Dr. Carlos Álvarez-Dardet, promotor de una petición para solicitar al Gobierno la paralización de la vacunación contra el VPH, no deja de dar respuesta en cuantas entrevistas en medios de comunicación le están solicitando.

Dado que yo mismo le he animado a usted, querido lector, a firmar la petición, me parece muy importante arrojar luz a lo que estamos oyendo estos días en torno a la vacunación.

Las vacunas en primera página

La casualidad ha hecho que coincidan en el tiempo dos hechos que han tenido como protagonistas a las vacunas.

  • Por un lado, un niño de seis años de Olot se encuentra ingresado en estado grave víctima de la difteria, una enfermedad ya erradicada en España de la que no se habían producido casos desde 1987. El niño no había sido vacunado contra la enfermedad por decisión de sus padres. Antes de que apareciera la vacuna, se producían en nuestro país 1.000 casos de esta enfermedad por cada 100.000 habitantes, con una mortalidad de entre el 5 y el 10%.
  • Por otro lado, el doctor Carlos Álvarez-Dardet, catedrático de Medicina Preventiva y Salud Pública, lanza una petición solicitando adhesiones para pedir al Gobierno una moratoria de la vacuna contra el virus del papiloma humano, contra la que lleva alzando la voz valientemente desde que en el año 2007 se introdujo en los calendarios de vacunación españoles. (1) (2) La incidencia del cáncer de cuello de útero (cérvix), contra el que teóricamente protege la vacuna (más adelante podrá leer por qué esta afirmación no es del todo cierta) es de 7,6 casos por cada 100.000 habitantes.

Y digo “valientemente” con toda intención, porque es casi heroico desde un puesto como el suyo enfrentarse a la opinión de algunos colegas, a la todopoderosa industria farmacéutica y a muchos medios de comunicación que, lejos de abrir espacios para el debate tal y como en teoría propugnan, se apuntan a la descalificación fácil.

No hay que olvidar que Álvarez-Dardet, además de impartir clase desde su cátedra de Salud Pública de la Universidad de Alicante, ha sido presidente de la Asociación Europea de Salud Pública (EUPHA) y de la Sociedad Española de Salud Pública y Administración Sanitaria (SESPAS). Ha sido asesor sobre ciudades saludables, reformas de los servicios de salud y edición científica de la Organización Panamericana de Salud (OPS-PAHO) y de la Organización Mundial de la Salud (OMS). En el año 2011 recibió la Orden Civil de Sanidad, que es la máxima condecoración del Estado en materia de Salud.

Sabe de lo que habla.

Por eso también es encomiable su valor al enfrentarse al establishment, porque lo políticamente correcto, la opinión imperante, viene a decir que dado que las campañas de inmunización comunitaria son positivas, poner en tela de juicio cualquier cosa relacionada con ellas es “anticientífico” y prácticamente atenta contra la salud pública.

Repugnante manipulación a costa de un niño

El vendaval informativo que ha originado estos días el caso del niño de Olot se hace eco triunfalista del arrepentimiento de los padres por no haber vacunado a su hijo, encontrando en ello la prueba irrefutable a favor de todas las vacunas sin excepción: unos padres que hacen público acto de contrición y vuelven al camino correcto (“aceptan ahora vacunar a su otra hija”, apostillan en grandes titulares con cierto retintín).

A mí, sinceramente, lo que me parece es una repugnante manipulación del dolor de unos padres. Porque claro que los padres del niño de Olot se arrepienten de no haber vacunado a su hijo. Del mismo modo que los padres de cada niño que ha sufrido efectos adversos graves a consecuencia de una vacuna también se arrepienten de habérsela puesto.

¿O cree alguien que los padres de Luca (fallecido a los tres años por los efectos de la vacuna Infanrix hexa, que inmuniza frente a seis enfermedades, entre ellas la difteria), o los de Carlos (tetrapléjico con el diagnóstico de “encefalitis aguda diseminada post-vacunal” tras recibir a los 18 meses la vacunación contra difteria, tétanos y polio), no maldicen el momento en el que llevaron a sus hijos a vacunar?

La variable que debe ser válida desde un punto de vista científico para medir la necesidad, eficacia y seguridad de una vacuna no puede ser el número de titulares que acaparan las noticias “provacunas” y “antivacunas” en los medios de comunicación.

Este ejemplo, que tomo prestado de Miguel Jara, periodista y escritor especializado en temas de salud, es muy claro:

“La vacuna contra el sarampión provoca una encefalitis por cada millón de dosis, pero compensa, pues el propio sarampión produce una encefalitis por cada mil casos”. (3)

¿Y qué pasa con la vacuna contra el VPH?

Pues que no compensa, tan sencillo como eso. Es mayor el daño que produce que los supuestos beneficios que se espera que proporcione.

Un estudio ha analizado las tasas de notificaciones de reacciones adversas entre 2007 y 2011 en la Comunidad Valenciana (allí fue donde saltaron los primeros casos y donde se puso en marcha la Asociación de Afectadas de esta vacuna, la AAVP). Y la conclusión es que respecto a la vacuna contra el VPH se recibieron un 165 % más notificaciones de síncopes y pérdidas de conciencia tras la vacunación y un ¡700% más! notificaciones de convulsiones de las recibidas por todas las demás vacunas. (4)

Muchas vacunas sistémicas (es decir, que benefician al individuo que las recibe y al mismo tiempo a todo el grupo de población), han logrado enormes avances en salud pública y son universalmente aceptadas. En este grupo precisamente está la vacuna contra la difteria (5) y también la del sarampión, la poliomielitis, la rubeola, la parotiditis, la tosferina y el tétanos.

Reconocer el valor de estas vacunas como herramienta de prevención de enfermedades no impide poner en tela de juicio otras vacunas que las compañías farmacéuticas intentan imponer, y que provocan más daños que beneficios. La vacuna contra el virus del papiloma humano (VPH) es un claro ejemplo de estas últimas.

SÍ a la vacunación como estrategia preventiva, pero NO a la vacuna del VPH

Y el doctor Carlos Álvarez-Dardet, defensor de la vacunación como estrategia preventiva de salud, no ha dudado un segundo en mostrar su desacuerdo contra la vacuna del VPH, por considerarla “ineficaz, innecesaria y peligrosa”. Y lleva clamando contra ella desde que se autorizó su uso en cuantas tribunas ha tenido ocasión.

Porque con las vacunas no es o todo o nada. Se puede estar a favor de la vacunación como herramienta de salud pública y estar en contra de una determinada vacuna. O incluso a favor de una vacuna concreta en ciertos países y en contra de esa misma vacuna en otros. O a favor de determinada vacuna si se llega a demostrar su necesidad, su eficacia y su seguridad y en contra mientras no esté plenamente demostrado.

Eso es precisamente el pensamiento crítico, no comulgar con los totalitarismos. Y en ciencia es imprescindible.

El Dr. Álvarez-Dardet no es el único que está en contra de la vacuna del VPH. Decenas de médicos y profesionales de la salud, cientos, miles de ellos, también lo están.

Vacunas: no todas son iguales

Un conjunto de médicos acaba de firmar un manifiesto llamado “Vacunas: no todas son iguales” (6)

Estos médicos, que apoyan sin fisuras la petición del Dr. Álvarez-Dardet en contra de la vacuna contra el VPH, afirman en su manifiesto que:

“Es irracional afirmar que los científicos, académicos y profesionales que persiguen más transparencia con los efectos secundarios de las vacunas o son críticos con algunas vacunas, están contra la salud pública. Muchas respuestas sobreactuadas “a favor de todas las vacunas” son las típicas de la ganancia de pescadores en río revuelto; es decir, están dirigidas no por una preocupación genuina por la salud pública sino por intereses comerciales y de poder corporativo profesional. Lo que conviene es una actitud que no desacredite las vacunas sistémicas pero que facilite el debate científico tanto sobre las vacunas necesarias como sobre las no necesarias”.

No puedo estar más de acuerdo con esta afirmación.

Porque cuando se busca la verdad científica, si de algo hay que huir es de la visceralidad y la irracionalidad. Los fundamentalismos no ayudan a que la población confíe en las vacunas. Ni en las vacunas ni en nada.

“Vacunar no ha de ser un acto de fe. Y existe Inquisición para quien ose ofrecer una visión crítica de algunos aspectos de las vacunas”, como argumenta de forma muy gráfica Miguel Jara en su libro “Vacunas, las justas”. (7)

Jara tiene claro que “Ni se puede obviar que hay vacunas necesarias, efectivas y seguras ni lo contrario, que por defender las primeras olvidemos que hay otras que no reúnen las condiciones para ser consideradas así”.

Vacunar contra el cáncer de cérvix, una falsa promesa

La vacuna contra el virus del papiloma humano (VPH) se introdujo en España con la promesa de que iba a prevenir el cáncer de cuello de útero. Una falsa promesa.

Me gustaría que leyera atentamente lo siguiente sobre este tipo de cáncer y la vacuna.

No soy yo quien lo dice. Ni el Dr. Álvarez-Dardet. Ni la Asociación de Afectadas por la Vacuna del Papiloma.

Lo dice la Asociación Española Contra el Cáncer (AECC), una organización independiente sin ánimo de lucro respetada y valorada por su labor de información a la población, el acompañamiento a enfermos y familiares y el fomento a la investigación del cáncer.

Éstas son algunas de las claves que ofrece sobre el cáncer de cuello de útero en nuestro país y la vacunación (puede leer mucho más sobre ello en su página web o contactar directamente con la Asociación Española Contra el Cáncer en busca de información): (8)

  • El cáncer de cuello uterino es el segundo cáncer más frecuente en mujeres después del de mama en el mundo y el quinto de todos los cánceres.
  • Pero hay grandes diferencias entre los países más y menos desarrollados. Entre el 80 y el 85% de los casos se registran en países en vías de desarrollo, mientras que en los países desarrollados su frecuencia ha disminuido drásticamente en las últimas décadas.
  • En España se diagnostican unos 2.100 casos anuales, lo que representa el 3,3% de los tumores femeninos, por detrás de los tumores de mama, colorrectales, estómago, cuerpo de útero, ovario y hematológicos.
  • La incidencia en España se puede considerar muy baja (7,6 nuevos casos/100.000 habitantes/año). Las campañas de diagnóstico precoz han jugado un papel esencial.
  • El grupo de los virus papiloma está constituido por más de 100 tipos, que se transmiten de persona a persona durante las relaciones sexuales.
  • La vacuna no protege contra el 100% de los virus del papiloma humano. Aunque previene la infección por los tipos dominantes, no previene la infección por la mayoría de los otros tipos que también pueden causar cáncer cervical.
  • La mayoría de las mujeres con infección por VPH no desarrollarán un cáncer de cérvix. Generalmente la infección desaparece sin ningún tratamiento, gracias a que el sistema inmune de la mujer ha sido capaz de destruir los virus.
  • El cáncer de cuello de cérvix o cuello de útero es uno de los pocos cánceres que se pueden diagnosticar precozmente, es decir, antes de que la mujer aprecie algún síntoma.
  • Las revisiones ginecológicas habituales permiten el diagnóstico de las lesiones premalignas, de tal forma que su tratamiento evita que éstas evolucionen a lesiones invasivas.
  • No todas las mujeres con lesiones precancerosas desarrollarán un cáncer de cérvix.
  • Una prueba de Papanicolaou puede detectar el crecimiento cervical anormal sin importar cuál tipo de VPH fue la causa de que se desarrollara. La vacunación no debe sustituir a las revisiones ginecológicas.
  • Por lo menos un 70 por ciento de las personas sexualmente activas estarán infectadas con el VPH genital durante algún periodo de sus vidas. El VPH infecta tanto a hombres como a mujeres.
  • La supervivencia por cáncer cervical en España es superior a la media europea, y semejante a la que se registra en EEUU.
  • En España fallecen unas 550 mujeres al año por su causa (el 2% de todas las muertes por cáncer femenino y el 0,3 % del total de muertes entre las mujeres). La mortalidad en España por este tipo de cáncer se puede considerar muy baja y su tendencia es a disminuir.
  • La edad media al fallecimiento por cáncer de cérvix en España es de 60 años.
  • El cáncer de cérvix es uno de los principales problemas de salud en los países en vías de desarrollo, mientras que en los países desarrollados, gracias a las campañas de diagnóstico precoz, ha dejado de constituir una seria amenaza.

Vacuna contra el virus del papiloma (VPH): ni eficaz, ni necesaria, ni segura

Después de haber leído la información anterior de la Asociación Española Contra el Cáncer (AECC), quizá usted esté de acuerdo con el Dr. Carlos Álvarez-Dardet y con tantos otros profesionales de la salud en que no es una vacuna necesaria en nuestro país, ni tampoco es efectiva.

Y además no es segura, dados los efectos adversos terribles que está produciendo en niñas sanas (muerte, invalidez permanente por enfermedad del sistema nervioso, desórdenes autoinmunes, embolismos pulmonares, síndrome de Guillain-Barré, desmayos, temblores, síncopes, convulsiones, vértigos, pancreatitis, lupus…), que no compensan en absoluto los beneficios que supuestamente va a traer a la población.

El testimonio de la Dra. Harper

Las voces críticas contra está vacuna no son algo nuevo ni sólo se están produciendo en nuestro país. Es especialmente llamativo el testimonio de la Dra. Diane Harper, la principal investigadora que participó en la creación de esta vacuna en uno de los laboratorios que la produce, y que también cuestiona la eficacia real de la vacunación y considera que un método mucho más efectivo para prevenir el cáncer cervical son los controles ginecológicos. (9)

Diane Harper es profesora y directora del departamento de Medicina Familiar y Geriatría de la Universidad de Louisville, en Estados Unidos. Su área de especialización es el virus del papiloma humano y las enfermedades asociadas a él.

Urge paralizar las vacunaciones contra el VPH

Sabiendo todo esto, ¿hay alguien que pueda estar en contra de lo que solicita el Dr. Álvarez-Dardet en su petición? Él y la Asociación de Afectadas por la Vacuna del Papiloma Humano (AAVP) recogen firmas para solicitar al Gobierno que se paralicen las campañas masivas de vacunación de niñas, retirando la vacuna de los calendarios de vacunación, hasta que no se demuestre su eficacia, su seguridad y su necesidad.

¿De verdad alguien puede no estar de acuerdo con que se organicen unas jornadas científicas independientes sobre esta vacuna (que no sean patrocinadas por los laboratorios farmacéuticos que la comercializan)? ¿o que haya transparencia sobre los casos de efectos secundarios de la vacuna (en lugar de la absoluta opacidad que existe ahora, donde las víctimas son casi un “secreto de estado” para el Ministerio de Sanidad)? ¿o que se preste la atención sanitaria adecuada a las jóvenes afectadas?

Creer en los beneficios de la inmunización comunitaria no implica creer ciegamente en todas las vacunas.

Por ello, tenemos la obligación de defender el buen nombre de las campañas de vacunación que sean necesarias, pero también es nuestra obligación cuestionar las que no lo son. Y más si están resultando peligrosas para la población.

Más de 23.000 personas ya se han unido a la petición del Dr. Álvarez-Dardet y la Asociación de Afectadas por la Vacuna del Papiloma (AAVP).

Por eso le pido, si aún no lo ha hecho, que firme usted también la petición para que se retire cautelarmente la vacuna contra el VPH de los calendarios de vacunaciones y se abra un debate público, productivo y transparente, que sirva para sacar a la luz la verdad sobre esta vacuna.

Creo que el texto de Tener S@lud de hoy ayuda a ordenar las ideas y a tener claros los matices que tiene la vacuna contra el virus del papiloma humano y que ponen en duda su necesidad, su seguridad y su eficacia. Por eso le invito a reenviar este texto a todos sus conocidos: tanto a los que creen tener clara su postura como a los que no saben bien qué opinar, pues estoy convencido que este texto de hoy servirá a todos para tener un mejor conocimiento de un asunto esencial de salud como es la vacunación del que todos hablan estos días, muchas veces sin un conocimiento fundado.

También le animo compartirlo a través de las redes sociales.

En este enlace puede ver el vídeo en el que el Dr. Carlos Álvarez-Dardet le habla sobre la vacuna contra el virus del papiloma humano (VPH).

Fuentes

  1. “Razones para no decidir con prisas”. Carlos Álvarez-Dardet. El País. 6 de noviembre de 2007.
  2. “La ética de las vacunaciones contra el VPH”. Carlos Álvarez-Dardet. Documentos para la reflexión. 2013
  3. “Conocer los errores de los sistemas de vacunación para mejorarlos”. Publicado el 8 de junio de 2015. Miguel Jara (autor de “Vacunas, las justas”. Ediciones Península).
  4. “Notificación de reacciones adversas a la vacuna frente al virus del papiloma humano en la Comunidad Valenciana (2007-2011). M.A. Rodríguez-Galán, S. Pérez-Vilar, J. Díez-Domingo, J. Tuells, J. Gomar-Fayos, F. Morales-Olivas y E. Pastor-Villalba. Anales de Pediatría (Barc).2014;81(5):303-309.
  5. Posición de la OMS respecto a la vacuna de la difteria. “Diphtheria vaccine”. WHO position paper. Weekly epidemiological record. 20 January 2006.
  6. “Vacunas: no todas son iguales”. 5 de junio de 2015. No Gracias (organización civil independiente por la transparencia, la integridad y la equidad en las políticas de salud, la asistencia sanitaria y la investigación biomédica).
  7. “Vacunas, las justas”. Miguel Jara. Ediciones Península. 2015.
  8. Asociación Española Contra el Cáncer (AECC) www.aecc.es
  9. “An Interview with Dr. Diane M. Harper, HPV Exper”. 18.03.2010. Huffington Post.