El hígado libra una batalla constante para mantenerle con buena salud.

Pero ¿qué hace usted a cambio por él?

Este órgano desempeña un trabajo monumental de transformación, regulación y depuración del organismo. Sintetiza proteínas a partir de los aminoácidos, el colesterol y las sales biliares, y también captura y transforma las sustancias tóxicas a las que usted se expone cuando come, bebe y respira.

Por ello, es fundamental mantenerlo en buen estado de funcionamiento. Y cuando se trata de darle apoyo en su actividad, hay una planta africana que lleva milenios usándose: el Desmodium adscendens.

El hígado transforma, regula y purifica

El hígado es el órgano más grande, el más pesado y uno de los más complejos del cuerpo humano. Pesa cerca de 1,5 kg y contiene 300 trillones de células especializadas que intervienen en más de 500 funciones esenciales.

Con la ayuda de la vesícula biliar, desempeña un papel decisivo en la digestión y en la absorción de los nutrientes.

Permite, en particular, la absorción de las vitaminas liposolubles A, D, E y K (solubles en los cuerpos grasos), pero también de oligoelementos como el hierro y el cobre, que puede almacenar en pequeñas cantidades. El hígado también contiene enzimas que permiten los miles de millones de reacciones químicas que tienen lugar en el cuerpo y en las células, y que son indispensables sencillamente para vivir.

El hígado también desempeña un papel importante en las funciones metabólicas más complejas del cuerpo humano. Por ejemplo, almacena la glucosa y la lleva a la sangre en función de las necesidades del cuerpo. También convierte las grasas en energía.

El hígado actúa sobre las hormonas. Así, interviene en la conversión química de la hormona tiroidea, segrega la hormona IGF-1, que favorece el crecimiento celular, y también fabrica otra hormona, el angiotensinógeno, que regula los niveles de sodio y potasio en sangre y participa de este modo en el control de la tensión arterial. Finalmente, el hígado elimina las hormonas cuando dejan de ser necesarias.

En definitiva, el hígado es el órgano clave para liberar al cuerpo de venenos y sustancias tóxicas.

Su hígado se comporta como una verdadera depuradora en miniatura de los desechos que se infiltran en el cuerpo (alcohol, contaminantes, productos de síntesis, metales pesados, medicamentos…), hayan sido ingeridos, inyectados, tocados o inhalados. Trata de eliminar todas las sustancias químicas por medio de un sistema de enzimas muy eficaz que los toxicólogos llaman “el metabolismo de los xenobióticos”.

No hace falta decir que, en nuestro mundo moderno, ¡este órgano tiene muchísimo trabajo!

Es fundamental que proteja el hígado y lo cuide

El hígado es tan importante para el funcionamiento del organismo que puede regenerarse. Y en esto es único en el cuerpo humano.

De este modo, si le extirpan un pedazo de hígado, o si una parte se pierde por accidente (por ejemplo por culpa de algún cuerpo venenoso), la parte que falta vuelve a crecer.

Este milagro es posible gracias a unas células que se comportan como células madre. Por eso, basta con que un 25% del hígado esté sano para que pueda regenerarse por completo.

Puede que los griegos conocieran ya esta facultad del hígado porque, en su mitología, los dioses castigaron a Prometeo por haber ofrecido el fuego a los humanos. Así, lo encadenaron a una roca donde todos los días un buitre se acercaba a comerle el hígado. Pero todas las noches, el hígado le volvía a crecer y su calvario empezaba de nuevo al día siguiente.

Si la naturaleza ha previsto que el hígado pueda regenerarse, será porque sabía que esa función le iba a ser útil. Y es que el hígado se destruye con facilidad: por sobreexposición a tóxicos (como el alcohol), virus (hepatitis C y B), anomalías genéticas, alteraciones metabólicas, cáncer… ¡El hígado tiene incontables enemigos!

Estas enfermedades del hígado pueden manifestarse en varios síntomas, como pueden ser fatiga, problemas renales y sexuales, ictericia, aumento del volumen del abdomen o edemas.

Debido al papel crucial que desempeña el hígado para la salud, es fundamental que usted lo proteja con una alimentación y un modo de vida sanos. En naturopatía, los terapeutas recomiendan curas regulares para revitalizar el hígado. Cada vez hay más investigadores que reconocen la necesidad de protegerlo en los momentos en los que se le exige más, como, por ejemplo, cuando se están tomando medicamentos -en especial antiinflamatorios o paracetamol-, si padece hepatitis o si un análisis de sangre ha indicado una disfunción de este órgano.

Para conseguirlo, la fitoterapia ofrece numerosos remedios (como el diente de león, el rábano negro, la alcachofa salvaje o el cardo mariano), pero sólo uno puede presumir de ser considerado como “la planta del hígado”: el Desmodium adscendens.

La planta del hígado

El Desmodium adscendens crece sobre todo en regiones del África ecuatorial, en lugares húmedos o a los pies de las palmeras aceiteras. Sus hojas se componen de tres foliolos ovalados de color verde bastante claro, y se utilizan desde hace milenios en la farmacopea tradicional de ciertas zonas de África, como Senegal, Congo y Costa de Marfil.

A principios de la década de 1960, el médico francés Pierre Tubéry y su mujer, la doctora Anne-Marie Tubéry-Crauzes, ejercían la medicina en un ambulatorio fundado en Camerún por los Hermanos y Hermanas del Sagrado Corazón de Jesús (Charles de Foucauld).

Del ejercicio de la medicina en Camerún volvieron con un importante descubrimiento para la medicina universal. Y es que allí pudieron recoger el testimonio de varios europeos que se habían curado en pocas semanas tras sufrir hepatitis graves. Con la ayuda de un enfermero camerunés, identificaron la planta que usaban los curanderos tradicionales, que no era ni más ni menos que el Desmodium adscendens.

De vuelta a la Universidad de Toulouse, empezaron a investigar sobre esta planta. El análisis de los principios activos dio muestras de una importante concentración en alcaloides (isovitexina, entre otros), saponinas, antocianinas y flavonoides.

Numerosos ensayos clínicos emprendidos en Francia, Inglaterra, Canadá y en algunos países del África ecuatorial confirmaron que esta planta no sólo actúa en el tratamiento de disfunciones hepáticas (problemas del hígado), sino también en sus otras dos principales indicaciones: la protección del hígado durante tratamientos médicos de larga duración (por ejemplo quimioterapia) y en casos de alergia. Su capacidad para normalizar niveles elevados de enzimas del hígado, la acción relajante sobre las fibras musculares lisas, sus propiedades broncodilatadoras y también antihistamínicas han sido probadas.

De inmediato, el remedio se erigió como el tratamiento natural más eficaz en la lucha contra los ataques que sufre el hígado, ya sean virales o químicos, sobre todo como consecuencia de una intoxicación alcohólica o medicamentosa.

Además, la práctica ha demostrado que esta planta, al proteger y reparar las células del hígado, ayuda a mantener el sistema inmune en buenas condiciones. Por ello, se utiliza a menudo como tratamiento en los cambios de estación para preparar mejor al cuerpo ante los rigores del invierno o los periodos de más calor.

Cómo utilizar el Desmodium adscendens

En caso de problema hepático, se recomienda tomar una dosis de 6 a 10 gramos diarios de la planta cocida en 1 litro de agua hirviendo. Deberá seguirse el tratamiento durante un periodo de 2 a 4 semanas en fase aguda y de 6 a 8 semanas en fase crónica.

El Desmodium también protege al hígado de las agresiones provocadas por un tratamiento médico con agentes químicos (por ejemplo, paracetamol). En estos casos es conveniente administrar el producto dos días antes de iniciar el tratamiento y continuar 5 días después de haberlo finalizado (es decir, que el tratamiento dura siete días en total). En estos casos la dosis adecuada es de 6 ó 7 gramos de planta preparada en un litro de agua hirviendo.

Para las afecciones alérgicas, en particular el asma, la posología puede ser de 5 gramos diarios de planta seca hervida en agua (decocción).

Si quiere usar el Desmodium como cura para desengrasar y revitalizar el hígado, deberá tomar una dosis diaria de 5 a 15 gramos durante un periodo de 1 a 3 meses.

Por último, si prefiere una solución más sencilla que la decocción de hojas de Desmodium, siempre puede tomarlo en cápsulas.

 

Nota: El texto de hoy lo ha preparado François Mercier, especialista en plantas y nutrientes.

¿Qué le ha parecido esta información? El Desmodium es una muestra más de cómo podemos mejorar nuestra salud con soluciones naturales. ¿Utiliza alguna otra planta para cuidarse? Le invito a compartirlo con el resto de lectores de saludnutricionbienestar.com haciendo un comentario un poco más abajo.

Fuentes:

  1. Obras de Addy, M.E. y Al. De 1984 a 1995: “Effects of the Extract of Desmodium adscendens on Anaphylaxis”. Journal of Ethnopharmacology. Vol. 11 3: 282-292 (1984).
  2. Dose-response effects of Desmodium adscendens aqueous extract on histamine response. “Content and Anaphylactic Reactions in the Guinea Pig”. J Ethnopharmacol 18 1: 13-20 (1986).
  3. Effect of Desmodium adscendens Fractions on Antigen- and Arachidonic Acid-induced Contractions of Guinea Pig Airways”. Can J Physiol Pharmacol 66 6: 820-825 (1987)
  4. Obras de Boye, G & Ampopo, O, 1990. “Plants and Traditional Medicine in Ghana”. Economic and Medicinal Plant Research Vol. 4, p. 33-34 Academic Press Ltd., Devon, Inglaterra.