Si usted ha estado recientemente en la consulta de un médico y se ha tratado el tema de su salud cardíaca o de su colesterol, es muy probable que haya salido de allí con:

  1. Un sentimiento de culpa por tener “demasiado” colesterol.
  2. Y con una receta de medicamentos a base de estatinas (comercializadas como Cardyl, Créstor, Lipemol, etc.).

Pero usted no es el único: a casi 7 millones de personas en España les ha sucedido exactamente lo mismo y reciben tratamiento actualmente con estos medicamentos.

El problema es que no le han contado todo lo que debería saber sobre las estatinas. Y no se sorprenda si tiene la sensación de que no entiende absolutamente nada sobre qué niveles de colesterol son los buenos.

Eso no es una mera coincidencia.

Riesgo de “delirio del colesterol”

Michel de Lorgeril, célebre cardiólogo e investigador en el CNRS (Centro Nacional de Investigación Científica, por sus siglas en francés), no duda en hablar de “delirio del colesterol”. Se trata de un “delirio” generalizado en el que la industria farmacéutica se ha inventado una historia de la nada y que millones de personas creen a pies juntillas.

El origen de todo

En la pequeña ciudad americana de Framingham, próxima a Harvard y que ya había sido objeto de una investigación sobre la tuberculosis, se realizó a partir de 1948 un estudio a largo plazo (que se ha prolongado hasta nuestros días) sobre los factores de riesgo cardiovascular. Los datos arrojados entre 1957 y 1971 pusieron de manifiesto algo que hoy no es ni discutido ni contestable: la importancia de la hipertensión arterial en el riesgo de infarto y de accidente cerebrovascular (ACV).

En 1974 este estudio señaló a la diabetes como un factor de riesgo. Y en 1977, al colesterol. Pero la investigación subraya también el efecto protector de una tasa elevada de colesterol HDL (High Density Lipoprotein), un matiz que durante mucho tiempo ha sido pasado totalmente por alto.

La industria farmacéutica y, tras ella, las autoridades sanitarias sostienen que:

  1. La arterioesclerosis se debe a una acumulación de colesterol en las paredes arteriales.
  2. Hay que reducir el consumo de alimentos que elevan el colesterol total en la sangre.
  3. Y hay que reducirlo si es elevado.

Tres argumentos que van a permitir vender uno de los medicamentos más rentables de la historia: las estatinas.

Un simple dato sirve para verlo con claridad: 7 de los 20 medicamentos genéricos más vendidos corresponden a la atorvastatina, un principio activo indicado para combatir el colesterol, según los datos del último ránking de ventas en farmacia, correspondiente a 2016.

Qué es lo que ocurre cuando hacemos bajar el colesterol

El colesterol se ha convertido en el enemigo nº1. Como si este lípido, que se encuentra presente de forma natural en nuestro cuerpo, estuviese ahí únicamente para obstruirnos las arterias…

En realidad, como recuerda el Dr. Curtay, “a diario consumimos entre 250 y 300 mg de colesterol, pero nuestras células fabrican cada día un gramo más”.

La pregunta entonces es… ¿para qué lo hacen? La respuesta, como verá, le dará una imagen totalmente diferente del colesterol.

El cuerpo humano se compone de cerca de 100 billones de células, y cada una de ellas está rodeada por una membrana compuesta de lípidos. Pues bien, el colesterol es un componente esencial de las membranas celulares que juegan un papel fundamental:

  1. En su estabilidad.
  2. En su fluidez, pues cuanto más rígida es una membrana celular, más dificulta la actividad de las proteínas que cubren toda su superficie (transportadores, receptores…).
  3. En las balsas de membrana, que sirven de anclaje a las proteínas fijadas a la membrana. Por ejemplo, el receptor de la insulina debe estar anclado sobre una balsa para poder funcionar.

Así, bajar los niveles de colesterol puede alterar la capacidad de la mayoría de las funciones de las membranas celulares, ya sea el transporte de nutrientes o la comunicación entre órganos.

¿Qué podría suceder si los receptores de los neurotransmisores del cerebro, los cuales nos permiten estar atentos y memorizar, fuesen menos activos? Que las capacidades de memorización entran en declive, y eso es exactamente lo que se constata en numerosas personas que consumen estatinas.

De igual modo, la cantidad de receptores de insulina capaces de funcionar desciende, lo que favorece la intolerancia a la glucosa, la prediabetes y la diabetes.

Esa es la razón por la que los estudios recientes demuestran que las estatinas aumentan el riesgo de diabetes, factor a su vez de riesgo cardiovascular pero también de inmunodepresión, envejecimiento acelerado ¡e incluso cáncer!

Y eso no es todo, puesto que el colesterol se transforma él mismo en sustancias de una importancia vital.

  • El colesterol es indispensable para la vitamina D

    A partir del colesterol el cuerpo fabrica el precursor de la vitamina D, que después se activa con la exposición al sol.

    Hoy día miles de estudios muestran que la falta de vitamina D es un factor de riesgo de inflamación, infarto, diabetes, patologías alérgicas, cáncer (en particular de mama, próstata y colon), esclerosis múltiple, del acortamiento de los telómeros (asociados a la longevidad y a la prevención de enfermedades degenerativas) y de un fuerte aumento de la mortalidad por todas las causas.

  • El colesterol es indispensable para la coenzima Q10

    A partir del colesterol producimos la coenzima Q10, una molécula vital que sirve para transportar electrones en las mitocondrias, las centrales energéticas que producen el motor de todas nuestras funciones, el ATP (adenosín trifosfato o trifosfato de adenosina; es la molécula energética por excelencia derivada del metabolismo de los glúcidos a través del ciclo de Krebs).

    La coenzima Q10 es además un potente antioxidante. Su descenso es un factor que acorta la longevidad, y está ampliamente demostrado que las estatinas hacen que disminuyan los niveles de coenzima Q10 de manera muy significativa.

  • También a partir del colesterol el cuerpo elabora la DHEA (dehidroepiandrosterona), precursor de las hormonas sexuales, andrógenos y estrógenos, una hormona antienvejecimiento. El caso es que ésta disminuye con la edad, y añadir hipolipemiantes no hace más que acentuar esa disminución.

A la vista de todo lo anterior… ¿realmente quiere hacer bajar su colesterol a toda costa?

Infarto y ACV: ¿tiene la culpa el colesterol?

Estoy seguro de que usted ha oído este argumento más de una vez, y nadie puede criticarle que lo haya creído, dada la gravedad del asunto: “un colesterol elevado”, repiten insistentemente, “es un factor de riesgo cardiovascular”.

Es cierto que encontramos colesterol en las placas de ateroma (depósitos en la pared interna de la arteria), pero éste representa únicamente el 10% de su contenido.

La placa de ateroma es rica en diversas sustancias: monocitos, células espumosas, macrófagos, plaquetas, fibrina, hierro, calcio y una serie de agentes proinflamatorios que, en su conjunto, facilitan la hemorragia intraplaca con su consecuente rotura, precipitando la trombosis aterooclusiva que produce el infarto.

Los números de marzo y abril de Los Dossiers de Salud, Nutrición y Bienestar tratan el tema del colesterol y las estatinas. El Dr. Curtay aborda esta dolencia punto por punto, desde sus orígenes históricos hasta los últimos avances de la ciencia en un tema que nos afecta a todos.

En este especial sobre el colesterol usted descubrirá cuál es la verdadera causa del engrosamiento de la pared arterial y verá como en realidad son muchos los factores que influyen en ello (y algunos verdaderamente sorprendentes).

Y todo esto deriva en la siguiente conclusión: “más que la disminución de la tasa de colesterol, lo que es determinante en la prevención de infartos y ACV es el control de la hipertensión y la hiperactividad plaquetaria”.
Y el Dr. Curtay añade otro factor más, relativo a las estatinas, que provoca tal escalofrío que ni siquiera quiero contárselo aquí para no asustarle. Es mejor que compruebe toda esa información en el contexto del Dossier completo, cuya lectura ayuda a “digerir” todas estas verdades.

Enviaremos a imprenta este ejemplar el próximo martes 28 de febrero a primera hora. Por eso, si desea recibirlo en formato papel en su domicilio por correo postal debe darse prisa y pedirlo antes de las 12 de la noche del lunes 27 de febrero haciendo clic en este enlace.

¿Y si el colesterol protegiese frente al cáncer?

Hay otra cuestión que es necesario abordar: numerosos estudios han observado que el riesgo de cáncer disminuye cuando los sujetos mantienen una tasa de colesterol total más alta.

El amplísimo estudio Me-Can, realizado sobre 289.273 hombres y 288.057 mujeres de Noruega, Suecia y Austria ha observado:

  1. En los hombres pertenecientes al quintil del colesterol más elevado, una reducción del 86% en los casos de cáncer de hígado y vías biliares, del 48% en los casos de cáncer de páncreas, del 33% en los de piel (aparte de los melanomas) y del 32% en las leucemias y linfomas.
  2. En las mujeres pertenecientes al quintil del colesterol más elevado, una reducción de todos los tipos de cáncer del 14%, de vesícula biliar del 77%, de mama del 30%, de melanomas del 39% y de leucemias y linfomas del 39%.

Esto tiene tal relevancia que un equipo del Inserm (Instituto Nacional de la Salud y la Investigación Médica, por sus siglas en francés) ha puesto de manifiesto que una molécula derivada del colesterol, denominada dendrogenina A (DDA), posee propiedades anticancerígenas.

En su trabajo, publicado en la revista Nature Communications, los científicos destacan el efecto inhibidor del cáncer de la DDA, tanto en las células tumorales cultivadas en laboratorio como sobre tumores implantados en ratones. Los investigadores descubrieron que el DDA estaba presente en las células sanas, pero que no era detectable en las tumorales.

De confirmarse, este descubrimiento sería como estampar una firma en el certificado de inocencia del colesterol, pero ya verá que se necesita más para hacer temblar a la industria farmacéutica.

Un “arma de protección masiva”

Los laboratorios se enfrentan a un doble problema: no sólo se ha demostrado que el colesterol no es el lobo feroz que nos habían dicho, sino que también las patentes de la mayoría de las estatinas han expirado ya.

Por eso a partir de ahí la estrategia de los grandes laboratorios es intentar repetir el “gran golpe” con una nueva arma. Y esa arma es la nueva generación de medicamentos anticolesterol.

Se les llama anti-PCSK9 y son anticuerpos monoclonales. Son mucho más potentes que las estatinas, y capaces de hacer desplomarse el colesterol a la mitad. ¡Boom!

Y en cuanto al precio, estos anti- PCSK9 tampoco están nada mal: su otro mayor interés para la industria es que son… ¡hasta 100 veces más caros!

Por desgracia, tienen todas las papeletas para resultar incluso más peligrosos. Los primeros anticuerpos monoclonales en circulación, como los anti-TNFalpha, el trastuzumab o Herceptine, pueden provocar severos efectos secundarios.

El efalizumab o Raptiva fue un fármaco utilizado en el tratamiento de la psoriasis que fue retirado en 2009 por la Agencia Europea del Medicamento porque los riesgos superaban con creces los beneficios.

Pero hay que pensar que esto no va a asustar a nadie.

En junio de 2016 las farmacéuticas Sanofi y Regeneron obtuvieron el permiso de la Agencia Española del Medicamento para comercializar Praluent (alirocumab), un anticuerpo monoclonal humano para reducir el PCSK circulante y reducir consecuentemente los valores séricos de LDL-colesterol. Lo que está en juego son más de 4.500 millones de euros al año para el laboratorio.

Por lo tanto, en mi opinión usted corre el riesgo de volver a oír pronto la cantinela de la “necesidad de hacer bajar su colesterol”.

Lea, relea y haga descubrir a quienes le rodean este ejemplar de Los Dossiers. Es todo un “arma (legal y no peligrosa) de protección masiva”.

Le recuerdo que enviaremos este ejemplar a imprenta el próximo día 28 de febrero a primera hora, por lo que debe darse prisa si usted también quiere recibirlo.

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