Mi texto de hoy trata sobre un aspecto poco conocido de la cría de peces. Lectores sensibles, por favor, absténgase.

El pescado es bueno

El pescado es una excelente fuente de proteínas, y algunas especies son muy ricas en omega-3, como es el caso del pescado azul de agua fría.

Pero dependiendo del origen del pescado que se compre, podremos encontrarnos muchas otras cosas más en el plato, y no estoy hablando de vitaminas y nutrientes.

Hoy en día, el público está bien informado sobre la posible presencia de mercurio y toxinas en el pescado, y de cómo evitar cualquier contacto. Sin embargo, ésta es solo una parte de la historia. Las autoridades sanitarias no están advirtiendo a la población de la manera en la que los productores en China y otros países asiáticos alimentan a los peces que luego envían a nuestros países. Ese es el pescado que se vende en el supermercado, el que comemos, ya sea fresco o congelado.

Prepárese para el impacto.

¿Ha oído hablar de la tilapia? No es un solo pescado, sino varios (tilapia del nilo, azul, roja…) pertenecientes a la gran familia de los cíclidos, de los que la tilapia es sin duda la estrella absoluta.

La tilapia ha estado presente desde tiempos inmemoriales (aparece retratada en relieves egipcios y se cree que es el pescado que Jesús multiplicó en el milagro de los panes y los peces). (1) (2)

Hace diez años casi nadie lo conocía y hoy sin embargo es uno de los pescados más vendidos del mundo.

Los datos de la FAO (Organización de las Naciones Unidad para la Alimentación y la Agricultura) respecto a la evolución en la producción y consumo de la tilapia son espectaculares. Los datos de la serie histórica de 1950 a 2009 no dejan lugar a dudas:

grafico tilapia

Y lo que se espera para el futuro es más espectacular aún: de la increíble producción de 4,3 millones de toneladas de 2010 en todo el mundo, la FAO estima un crecimiento constante hasta alcanzar las 7,3 millones de toneladas en 2030, según el informe sobre este pescado que ha hecho público el pasado mes de diciembre. (3)

Sus cualidades para adaptarse a la cría en piscifactorías son su principal baza para haberse convertido en la estrella de la acuicultura mundial. Y es que su adaptación al cautiverio, su tolerancia a sobrevivir en criaderos con alta densidad de población, su rápido crecimiento y su adaptación a cualquier tipo de dieta, lo convierte en una producción muy rentable.

China es el líder en la producción mundial, y también en las exportaciones. Ha inundado literalmente los mercados de Estados Unidos y también de Europa de filetes de pescado congelados y también empanados. Y muchos de los platos precocinados a base de pescado que se consumen tienen dentro tilapia china. Su bajo coste de producción (y en consecuencia también de venta) y su sabor suave han sido los secretos para abrirle las puertas de los mercados internacionales. Los comedores escolares y los hospitales (también de España) lo han recibido con entusiasmo.

Peces alimentados con excrementos

La tilapia es omnívora con tendencia hacia la dieta vegetariana. Se alimenta por tanto de fitoplancton, perifiton, plantas acuáticas, pequeños invertebrados… y de todo lo que encuentre.

Y adivine qué tipo de “comida” están proporcionando algunos ingeniosos productores chinos a la tilapia: ¡excrementos!!!

Sí, lamentablemente ha leído usted bien. Y puede verificar la información en el artículo de la gran revista norteamericana Businessweek (el artículo está en inglés, “Pig Feces” significa excrementos de cerdo). (4).

Y ¿cómo es posible?

En muchas piscifactorías, los chinos están alimentando hoy en día a los peces con excrementos de cerdo y oca. ¿Por qué? Porque son más baratos que la comida para peces, y porque la industria de los peces de piscifactoría se ha vuelto tan competitiva que están dispuestos a utilizar todos los medios a su alcance para disminuir los costes, sin tener en cuenta ni el bienestar de los peces… ¡ni el nuestro!

Los excrementos de animales hacen que los peces enfermen y se vuelvan vulnerables frente a las enfermedades. Además, contaminan el agua. Michael Doyle, director del Centro de Seguridad Alimenticia de la Universidad de Georgia en Estados Unidos, afirma en Businessweek que esta práctica es peligrosa no solamente para los peces, sino también para los consumidores: “Los excrementos de animales que se utilizan para alimentar a los peces a menudo están contaminados por bacterias como la salmonela”. Y las condiciones de cultivo de camarones y vieiras procedentes de Asia son por lo general igual de abominables.

¿Cómo asegurarnos de que no estamos comiendo pescado contaminado?

Como es evidente, lo más seguro sería vivir cerca de la costa y comprarlo directamente a los pescadores.

No creo necesario recordar que, hace apenas 50 años, nadie o casi nadie consumía de forma habitual pescado fresco si vivía a cientos de kilómetros del mar. El único pescado que se podía encontrar tradicionalmente era el arenque ahumado, que se conocía desde tiempos inmemoriales y que no era más que un simple arenque que había seguido un proceso de secado realizado por la gente del mar para su conservación.

Precisamente este pescado barato, el arenque, tiene un alto contenido en omega-3, que es beneficioso para el cerebro y el sistema cardiovascular. Por desgracia, su fuerte olor choca con las fosas nasales más delicadas de nuestros coetáneos, y muy poca gente lo sigue comiendo en la actualidad. Entre las generaciones más jóvenes, prácticamente nadie ha probado el arenque ahumado ni siquiera una vez.

Si no vive cerca del mar y no le gusta el arenque, la única opción que puede darle una completa garantía es acudir a la pescadería y comprar pescado salvaje. Ahora bien: prepare la cartera.

El menor de los males sería comprar pescado congelado procedente de Islandia, del Atlántico Norte o de Alaska, pero evite a toda costa el pescado de acuicultura de Asia. Además, elija pescado congelado individualmente al vacío en lugar de a granel dentro de una bolsa de plástico. Será más fresco y tendrá menos gel. Y es que cuando la congelación del pescado es lenta, se produce una desnaturalización de las proteínas del músculo y una degradación enzimática de las grasas, lo que hace que aparezcan en el pescado con forma de gel. Este proceso se evita si la congelación es individualizada para cada pieza y de forma ultrarrápida.

¿Conocía usted la tilapia? ¿Comprueba habitualmente el origen de los pescados que consume? Le invito a compartir sus comentarios con el resto de lectores saludnutricionbienestar.com haciendo un comentario un poco más abajo.

Fuentes:

  1. Tumba de Nack (tumba TT52), necrópolis de Sheikh Abd el-Qurna. Egipto.
  2. Mateo 14, 13-21; Marcos 6, 30-44; Lucas 9, 10-17; Juan 6, 1-15.
  3. “Tilapia-December 2014”. FAO Globefish.
  4. “Asian Seafood Raised on Pig Feces Approved for U.S. Consumers”. Businessweek (Bloomberg Businessweek). 11.10.2012