Cuando llega el invierno, y con él el frío y las lluvias, hay quienes para enfrentarse a ello intentarán estirar un poco más el tiempo de calefacción.

Pero para sentirse bien no es necesario arruinarse. La calefacción central, la doble-ventana y los aislamientos prácticamente no existían hace cincuenta años y eso no le impedía a nadie sobrevivir en invierno. Éstos son algunos secretos de antaño para redescubrir los encantos del invierno, incluidos los de los días de lluvia.

La ropa interior de invierno

Puede parecer una tontería, pero igual que hemos olvidado cómo alimentarnos correctamente, muchos de nosotros ya no nos vestimos correctamente.

Es fundamental llevar varias capas de ropa, pues el aire existente entre prenda y prenda aísla más que la ropa en sí misma.

La primera capa, la que está pegada al cuerpo, debe ser aislante y permitir la transpiración. El cuerpo se enfría por el paso de aire frío, aunque lo cierto es que se enfría cinco veces más rápido en contacto con una superficie mojada. Sólo la ropa seca aísla del frío, por lo que se debe llevar ropa interior abrigada y seca.

Esto incluye, por supuesto, los calcetines de lana, pero también una camiseta interior térmica, a ser posible de manga larga y de cuello alto como parte de arriba, y como parte de abajo, unas medias gruesas de lana para las mujeres y calzoncillos largos para los hombres, también a ser posible de tejido térmico.

Ya sé que la moda del calzoncillo largo ha desaparecido casi por completo hoy en día y que muchos hombres se sentirían ridículos llevándolos. Sin embargo, se trata de un accesorio fundamental para luchar contra el frío, aunque se lleven pantalones gruesos de invierno, incluso de pana. Debe tener en cuenta que el calzoncillo largo no se aprecia desde fuera, por lo que no corre peligro de que sus colegas se burlen de usted… al menos si en el resto de cosas se comporta de forma normal.

Equipado con una buena camiseta interior, un buen calzoncillo largo y unos buenos calcetines, ya debería poder pasearse por su casa o estar en la oficina sin pasar frío.

La ropa de invierno

Las capas exteriores deben ser largas y no tienen que comprimir el aire que las separa de la ropa interior, para que exista un buen aislamiento.

Para la parte de abajo hablamos evidentemente de un pantalón, que también puede ser una falda larga en el caso de las mujeres. Para la parte de arriba, una camisa gruesa y un jersey de lana, o un jersey de cuello vuelto con una chaqueta.

Esto hace un total de dos capas en la parte de abajo y tres en la de arriba.

El abrigo

El objetivo principal del abrigo es protegernos contra el viento, para que la colocación estratégica que hemos hecho de la ropa pueda seguir protegiéndonos incluso cuando nos encontramos al aire libre. Por ello es mejor un abrigo fino e impermeable, que no uno más gordo que deje pasar el aire frío. Piense que si el abrigo le protege de la lluvia, también lo hará del viento.

En el terreno de los abrigos hoy en día podemos encontrar cazadoras y anoraks de una eficacia realmente increíble… aunque a un precio también increíble, de hasta mil euros, según el modelo y la marca de prenda de la que se trate (North Face, Columbia, Canada Goose, Belstaff…). Ojo, no estoy criticando; son caras, pero el precio se corresponde con la calidad.

En cualquier caso, estos abrigos hipercómodos y caros tienen tantísimo éxito que permiten a las personas que se visten con partes de abajo incorrectas (¡sin calzoncillos largos!) y que viven en casas sobrecalentadas salir a la calle sin pasar frío.

Sin embargo, resulta mucho más razonable y económico invertir en ropa interior buena: no necesitará un abrigo que caliente tanto, reducirá la factura de la calefacción y sufrirá un contraste menor entre la calle y su casa.

Por supuesto, si usted vive en una zona de frío extremo, del tipo de Canadá o del norte de Europa, no podrá escatimar a la hora de comprarse un buen abrigo.

Los zapatos

Cuando el organismo presenta riesgo de enfriamiento, el flujo sanguíneo desciende y la sangre se retira de las extremidades. La sangre es uno de los poco medios que tiene el cuerpo para hacer circular el calor, pues al evitar que se produzcan pérdidas térmicas en las extremidades, está protegiendo a los órganos principales, en especial el corazón y el cerebro.

Por lo tanto, los pies son muy sensibles al frío. A través de los pies y del contacto con un suelo frío y húmedo corremos el riesgo de perder todos los beneficios de un buen conjunto de ropa invernal. Y el primer dolor agudo provocado por el frío es el de los dedos de los pies congelados (los dedos de las manos es más fácil calentarlos metiéndolos en los bolsillos, por ejemplo).

Al igual que la ropa interior, los zapatos son un elemento clave de la estrategia antifrío. Necesitamos que tengan una suela gruesa y aislante y que sea un modelo alto, dentro de lo posible, ya que los tobillos son igual de sensibles al frío. Aunque las botas sólo son eficaces si la suela es lo suficientemente gruesa.

Gorro, bufanda, guantes

Cuando hace frío, la sangre se retira hasta el cerebro y el corazón. Eso quiere decir que la cabeza se calienta más. Casi la mitad del calor corporal se pierde por ahí. Por tanto, debemos esforzarnos en protegerla, y ésa es la función de los gorros, que permiten calentar el cerebro y repartir más calor al resto del organismo.

Para mantener una buena temperatura en el cuerpo, un buen gorro puede ser tan eficaz como un abrigo cuando el tiempo es frío y seco. Prueba de ello es que al esquiar, cuando hace bueno, muchos esquiadores se quitan la cazadora… pero se dejan el gorro puesto.

También es fundamental la bufanda, que permite proteger la nuca y los hombros, zona de intensa pérdida de calor. Evita, igualmente, que la capa de aire caliente que tenemos debajo del jersey se escape por arriba (dado que el aire caliente asciende).

Por último, al igual que un buen par de zapatos protege los dedos de los pies del frío, un buen par de guantes evitará que se enfríen las manos.

Comer

Cuando tenemos mucho frío, el cuerpo se pone a tiritar. El objetivo es hacer que vuelva el calor a la epidermis sin “despilfarrar” el calor transmitido por la sangre y reservado a los órganos, frotando muy rápido los músculos que se encuentran justo bajo la piel. El umbral de neutralidad térmica se encuentra en los 25ºC, lo que significa que por debajo de esa temperatura el cuerpo gasta energía para calentarse. Cuando estamos en el agua, el umbral está en los 34ºC.

Los alimentos que absorbemos se utilizan como combustible para producir energía. Una parte de esta energía sirve para ejecutar movimientos, mientras que la otra permite, en forma de calor, conservar el equilibrio térmico. Si el frío persiste, tendemos a gastar más energía al calentar el organismo, por lo que será necesario ingerir más calorías. Esto explica que, en los países fríos, las dietas alimenticias se compongan a menudo de varias comidas ligeras y calientes a lo largo de la jornada.

Sin embargo, existe una idea falsa que debemos olvidar: la grasa no protege del frío. Eso funciona para los animales que hibernan o que viven en el hielo, pero no para las personas.

Beber

Cuando el tiempo es frío y seco, la transpiración –que no es perceptible- permite mantener un grado de humedad suficiente a nivel de la piel. Pero no tenemos por qué darnos cuenta de la deshidratación que esto ocasiona.

Una hidratación escasa debilita el cuerpo frente al frío, por lo que usted debe acordarse de hidratarse con frecuencia. La sed no es sino un síntoma de deshidratación, por lo que hay que beber antes de tener sed. Asimismo, sabemos que el consumo de alcohol y café deteriora la capacidad de autorregulación del cuerpo.

Siguiendo estas recomendaciones comprobará cómo el invierno y el mal tiempo le parecen mucho menos deprimentes. Si se equipa bien, podrá incluso sentirse feliz en invierno y disfrutar de lo bueno de esta estación, empezando por la tranquilidad que hay en los parques públicos y en las zonas de paseo. Puesto que mantenerse activo cuando hace malo es, a fin de cuentas, la mejor forma de no pasar frío.

¿Qué le han parecido estos consejos? ¿Tiene algún truco de su propia cosecha para combatir el frío? Le invito a compartir su experiencia con el resto de los lectores de SaludNutricionBienestar.com  dejando un comentario un poco más abajo.