No soporto los aperitivos que se eternizan. Tenemos hambre y no podemos evitar ir picando sin parar cacahuetes, patatas fritas, almendras, galletas saladas… Y después, cuando hemos empezado a hacer la digestión y ya no podemos con más… ¡toca sentarse a la mesa!

La próxima vez que organice una cena, ahórreselo a sus invitados. Aproveche ese momento sagrado del aperitivo que a todos nos gusta para servir, en pequeñas porciones, el entrante o, aún mejor, los entrantes. De hecho, sólo tiene que colocar los platos preparados en cuencos, vasitos, cazuelitas, platos pequeños o servirlos sobre tostadas de pan para darles un aire de aperitivo y fiesta.

Pero principalmente, la ventaja de esta nueva fórmula para presentar el aperitivo es que resulta mucho más sana que los snacks del aperitivo habitual.

Una gran selección de recetas deliciosas

Existe una enorme selección de recetas deliciosas y sanas: sopas frías, crudités acompañadas de salsas aliñadas con hierbas y especias, canapés (como la tosta de pastel de pescado), tapenade (pasta de aceitunas), hummus (puré de garbanzos), caviar de berenjena, pescado azul, huevas de pescado, aceitunas de todo tipo, dados de queso de oveja (feta), brochetas de tomate cherry, mozzarella y albahaca, huevos mimosa (cortados en cuatro), ciruelas pasas envueltas en beicon frito… las posibilidades son infinitas.

Si no deja que el aperitivo se prolongue demasiado, podrá sentarse a la mesa después y enlazar directamente con el plato principal. A todo el mundo le encantará su original aperitivo y, conscientemente o no, será un alivio no tener el estómago lleno de patatas fritas y cacahuetes.

Simplemente elija las dos o tres ideas que más le gusten de la siguiente lista y déjelas preparadas con antelación en bandejas.

Cuando lleguen sus invitados, tan sólo tendrá que servir el aperitivo enseguida para que cada uno tenga tiempo suficiente para comer sin llegar a saturarse.

Vasitos

Esta técnica consiste en servir tapas en vasos pequeñitos con el fin de sorprender jugando con los sabores (dulce, salado), las texturas, las capas y los colores (rojo chillón por debajo, verde oscuro por encima).

Vasito de salmón ahumado, rábano y ricota

Mezcle la ricota, el queso blanco y el rábano y rectifique el aliño al gusto. Prepare los vasitos con esta mezcla, coloque unos dados de salmón ahumado encima y espere al último momento para espolvorearlos con eneldo.

Vastito de tartar de gambas, aguacate y pomelo

Prepare una emulsión con aceite de oliva y zumo de limón, y sazone. Añada la carne de dos pomelos, las gambas cocidas, dos aguacates y un pepino, todo ello cortado en dados. A la hora de servir, añada cilantro, coloque el tartar en vasitos y ponga encima huevas de trucha.

Cremas frías

Es la mejor forma de sorprender a los invitados con un plato en el fondo normal y corriente.

Crema de calabaza

En una cazuela con aceite de oliva dore dos cebollas y dos dientes de ajo. Añada una calabaza cortada en dados para que se vaya ablandando.

Añada caldo de verduras, cubra con agua y déjelo hervir a fuego lento durante veinte minutos.

Añada una buena cucharada de nata, pimienta y sal. Mézclelo todo y déjelo enfriar en los cuenquitos que vaya a utilizar. Coloque una pizca de albahaca encima antes de servir.

Con antelación, hornee durante 10 minutos una bandeja en la que haya colocado pequeños montones de parmesano rallado. Las virutas de queso se fundirán y al endurecerse formarán una especie de tejas crujientes que servirán como complemento a la crema de calabaza.

Crema de calabacín

Siga la receta anterior sustituyendo la calabaza por calabacines.

Gazpacho

Triture un kilo de tomates maduros, un pepino, un pimiento, una cebolla fresca y ajo. No escatime en aceite de oliva, vinagre y sal. Para terminar, añada por encima un picadito de cebolla, tomate, pimiento y pepino.

Pasteles salados

Los pasteles son un plato clásico que procede de la Edad Media. Tienen la ventaja de que aguantan mucho tiempo.

Pastel de salmón y brócoli

Frote un filete de salmón crudo con sal, déjelo reposar; limpie después la sal y corte el salmón en dados.

Ponga a cocer un brócoli entero, retire del fuego algunas ramas a medio cocer y resérvelas. Cuando acabe de cocerse, mezcle el brócoli cocido con yogur cremoso, sal, pimienta y nuez moscada.

Diluya gelatina en este preparado cremoso y coloque la mezcla en un molde de terrina. Cuando lo haya cubierto hasta la mitad, espere a que la gelatina coja cuerpo para dejar encima las ramitas de brócoli y los dados de salmón. Después vierta encima el resto del preparado cremoso. Guarde el pastel en la nevera para que se solidifique antes de servir acompañado de una vinagreta de chalotas.

Brochetas

La principal ventaja de las brochetas es que se pueden comer con los dedos.

Brochetas de pollo con salsa satay

Corte el pollo en trocitos y déjelo marinar en una mezcla a base de soja, miel, ajo, jengibre fresco, pimentón y limón.

Inserte el pollo marinado en pinchos y cocínelos al horno. Para la salsa satay, mezcle cacahuetes con un poco de aceite de cacahuete, añadiendo poco a poco la salsa para marinar que ha sobrado hasta obtener una consistencia cremosa.

Tapenade, hummus y caviar de berenjenas

Las sabrosas especialidades mediterráneas siguen estando consideradas como lo mejor de lo mejor, a juzgar por sus altos precios cuando se compran ya hechas en el supermercado. Pero la tapenade se prepara en realidad en menos de dos minutos, así que quedará muy bien con sus invitados con muy poco esfuerzo.

Tapenade

Prepare una mezcla con aceitunas negras (o verdes), alcaparras, zumo de limón, ajo, parmesano, pimienta, sal… ¡y listo!

Hummus

Mezcle un bote de garbanzos sin su jugo, unos dientes de ajo, zumo de limón, tahina (pasta hecha de semillas de sésamo molidas), aceite de oliva y pimentón. Eche un poco de sal y pimienta y sírvalo con perejil.

Como novedad, utilice palitos de zanahoria y pepino crudos para mojar en el hummus en lugar de pan de pita.

Caviar de berenjenas

Ase dos berenjenas enteras al horno. Pélelas después y mézclelas con ajo, zumo de limón y aceite de oliva. Alíñelas y sírvalas acompañadas de una pizca de perejil.

Miedo a quedarse con hambre

Al servir los entrantes en raciones minúsculas, en vasitos, generamos una sensación de hambre que va a engrandecer nuestros platos. Cuanta menos cantidad haya, más apreciarán sus invitados lo poco que se les haya servido. El mismo principio se aplica a productos de lujo como la trufa o el caviar. Recuerde que “menos es más”, como decía aquél.

Los que tienen mucha experiencia en cócteles dicen que la sensación de hambre sólo empieza a disiparse después de engullir una docena de vasitos (!).

Que no le dé miedo someter a sus invitados a la dieta del estómago ligero. Les estará haciendo un gran favor. Tendrán un sueño menos pesado y al día siguiente se encontrarán mejor.

¿Qué le han parecido estos aperitivos? ¿Cuál es su receta estrella cuando tiene invitados en casa? Le invito a compartir sus mejores recetas con la comunidad de lectores www.saludnutricionbienestar.com haciendo un comentario un poco más abajo.