Hasta que se inventaron y empezaron a utilizarse sistemáticamente los antibióticos, ya en el siglo XX, cualquiera podía morir de una infección. Una simple herida, un corte o cualquier operación quirúrgica suponían un riesgo mortal.

Hoy vuelve a ocurrir lo mismo. Y no porque falten antibióticos, sino precisamente porque sobran.

Se recetan con demasiada alegría, los pacientes los toman mal (abandonan el tratamiento a medias tan pronto se encuentran mejor o no siguen los horarios prescritos), se automedican… Resultado: las bacterias se han vuelto resistentes. Y eso ha provocado que cada vez más a menudo los antibióticos sean incapaces de ganar la batalla a las infecciones.

25.000 personas mueren por la resistencia a los antibióticos en Europa cada año.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) ya lo ha advertido: “El mundo está abocado a una era postantibióticos en la que infecciones comunes volverán a ser mortales”. (1)

En realidad ese momento ya ha llegado.

Una gran cantidad de bacterias responsables de infecciones frecuentes son capaces de resistir la acción de los antibióticos (por ejemplo, muchas bacterias que causan neumonías e infecciones sanguíneas y de las vías urinarias) Un alto porcentaje de las infecciones nosocomiales (las que se contraen en centros hospitalarios) es causado por bacterias muy resistentes, como Staphylococcus aureus o bacterias gramnegativas multirresistentes. Así, un paciente puede entrar a un hospital a someterse a una operación quirúrgica menor y contraer en el quirófano una infección contra la que el antibiótico que le administran no puede hacer nada. Y morir.

España es el país del mundo en el que este problema es más grave. La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) elaboró hace unos meses un informe en el que situaba a nuestro país a la cabeza de aquellos con la mayor resistencia a los antimicrobianos, seguido bastante por detrás de Francia, Estados Unidos, Grecia y Portugal. (2)

Y no es el único ranking que encabezamos relacionado con los antibióticos. La Comisión Europea acaba de presentar los resultados de una encuesta sobre el consumo de antibióticos en Europa y ¡oh, sorpresa!: en los últimos años se ha producido una disminución global del 6%, pero en algunos países, de nuevo con España en primer lugar, el consumo ha aumentado (un 9% desde 2013). (3)

Los antibióticos salvan vidas pero, como ve, también siegan muchas otras.

Comparado con ello, si le digo que los antibióticos engordan (¿por qué cree que los ganaderos se los dan masivamente a sus animales?) parece poca cosa, pero es sólo uno más de sus dañinos efectos sobre el organismo. (4)(5)

Otro más -y este gravísimo- es que arrasan con las bacterias “buenas” que pueblan la flora intestinal, lo que acarrea enfermedades metabólicas, problemas cardiovasculares y hepáticos. (6)(7)

Y los investigadores acaban de descubrir que los efectos perjudiciales en el organismo de un tratamiento con antibióticos se prolongan hasta un año después de haber dejado de tomarlos. (8)

Tras poner el problema sobre la mesa, toca hablar de soluciones.

Y eso es lo que hacemos este mes en Salud AlterNatura.

A un lector informado y preocupado por la salud como usted no hace falta decirle que sólo deberá recurrir a los antibióticos en caso de verdadera necesidad, sólo ante infecciones bacterianas (no víricas), siempre por prescripción médica y tras haber descartado alternativas naturales (que en ocasiones las hay, tal como le contamos en nuestras páginas mes tras mes).

Pero sí podemos decirle qué tiene que hacer para neutralizar el efecto destructor de los antibióticos en el organismo cuando sea imprescindible tomarlos. Lo encontrará perfectamente detallado en la página 6 del número de agosto de Salud AlterNatura, que estamos a punto de enviar a la imprenta. Si quiere recibirlo en papel en su domicilio, deberá darse prisa y apuntarse aquí antes del lunes 18.

Encontrará el plan de acción completo (suplementos, alimentos…) con el que deberá acompañar siempre la toma de antibióticos, pues será su escudo de defensa contra sus efectos devastadores. ¡Téngalo siempre a mano en su botiquín!

Para recibir este ejemplar (en formato papel) por correo postal en su domicilio debe hacer su pedido antes del 18 de julio haciendo clic en este enlace (podrá comprobar las condiciones de suscripción antes de efectuar el pago).

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Fuentes:

  1. World Health Organization (WHO). Antimicrobial resistance: global report on surveillance 2014. April 2014.
  2. G7 Health Ministers Meeting. Antimicrobial Resistance in G7 Countries and Beyond. Berlin. October 2015.
  3. Informe técnico conjunto ECDC/EMEA The bacterial challenge: time to react. Noviembre 2011.
  4. Bailey L, Forrest CB, Zhang P, Richards TM, Livshits A, DeRusso PA. Association of Antibiotics in Infancy With Early Childhood Obesity. JAMA Pediatr. 2014;168(11):1063-1069.
  5. Schwartz BS, Pollak J, Bailey-Davis L, Hirsch AG, Cosgrove SE, Nau C, Kress AM, Glass TA, Bandeen-Roche K. Antibiotic use and childhood body mass index trajectory. Int J Obes (Lond). 2015 Oct 21.
  6. Turnbaugh PJ, Ley RE, Mahowald MA, Magrini V, Mardis ER, Gordon JI. An obesity-associated gut microbiome with increased capacity for energy harvest. Nature. 2006 Dec 21;444(7122):1027-31.
  7. Emmanuelle Le Chatelier et al. Richness of human gut microbiome correlates with metabolic markers. Nature. 29 agosto 2013.
  8. Egija Zaura, Bernd W. Brandt, M. Joost Teixeira de Mattos, Mark J. Buijs, Martien P. M. Caspers, Mamun-Ur Rashid, Andrej Weintraub, Carl Erik Nord, Ann Savell, Yanmin Hu, Antony R. Coates, Mike Hubank, David A. Spratt, Michael Wilson, Bart J. F. Keijser, Wim Crielaard. Same Exposure but Two Radically Different Responses to Antibiotics: Resilience of the Salivary Microbiome versus Long-Term Microbial Shifts in Feces. mBio.01693-15. 6:6 e01693-15.