Ahora que está delante del ordenador, leyendo, cierre un momento los ojos e imagine lo que sería su vida a partir de ahora si no pudiera ver nunca más.

Los ojos son un increíble ingenio “tecnológico” natural, con una estructura muy compleja y delicada, que dotan al ser humano de uno de los sentidos más útiles y maravillosos: la vista. Nos permiten disfrutar de paisajes, puestas de sol, obras de arte, momentos de lectura, de los rostros y gestos de otras personas, y están directamente relacionados con la calidad de vida y la autonomía personal.

Tienen un ingente trabajo diario. Los ojos funcionan desde que los abrimos al despertarnos hasta que los cerramos para dormir, recogiendo infinidad de información: luz, colores, movimiento… procesándola y enviándosela al cerebro.

El cristalino es la lentilla del ojo. Recoge la luz y la concentra sobre la retina, en un punto muy sensible llamado mácula. La retina tapiza la parte más interna del ojo en casi toda su superficie y es nuestro “traductor simultáneo” para entender el mundo que nos rodea. Alberga millones de células sensibles a la luz, que se ocupan de transformar las señales luminosas que recibe a través del cristalino en señales eléctricas que el cerebro pueda entender.

Imagine a lo que se enfrentan sus ojos día tras día, mes tras mes, año tras año… Su gran enemigo son los radicales libres, de una actividad altamente destructiva para las células.

Los radicales libres son moléculas muy inestables porque perdieron un electrón, así que su misión es “robar” el electrón que les falta de las moléculas que están a su alrededor. Para ello toman electrones de los lípidos y proteínas de la membrana celular, que al ser dañada, ya no puede cumplir bien sus funciones, y en el interior de la célula atacan al material genético. Y lo peor es que la molécula atacada, a la que ahora le falta también el electrón que le han “robado”, se convierte a su vez también en un radical libre y se pone a atacar a otras, provocando una reacción en cadena.

El simple hecho de comer o de respirar genera radicales libres. También el sol, el tabaco, los medicamentos, los contaminantes del aire, los rayos X, los pesticidas…

Al cabo de los años se pueden producir lesiones oxidativas irreversibles (en la piel, en los órganos y también, cómo no, en los ojos), y con ellas aparecen las enfermedades.

Enfermedades de la vista ligadas al paso de los años

Y aquí llegamos a lo que le quería contar.

¿Sabe cuál es la principal causa de ceguera en el mundo occidental en personas mayores de 55 años? (1) La degeneración macular asociada a la edad (DMAE), una enfermedad de la que quizá no haya oído hablar, pero que silenciosamente aboca a la oscuridad más absoluta a miles de personas cada año (a esa situación que le pedía que imaginara al comienzo de mi e-mail de hoy). Y lo peor de todo es que hasta ahora no hay una solución médica eficaz para atajarla.

Las cifras son llamativas. Seis de cada cien personas mayores de 75 años la sufren. Y, de los dos tipos de DMAE que existen (húmeda y seca) quien recibe el diagnóstico de “DMAE húmeda” debe saber qué tiene un 80% de probabilidades (ha leído bien: 80%) de terminar ciego. Y es que aunque es una enfermedad que puede ser tratada con cirugía láser, terapia fotodinámica e inyecciones en los ojos, lo cierto es que ninguno de estos tratamientos logra impedir que la degeneración macular evolucione hacia la pérdida de visión. Hoy por hoy es incurable. Tan dramático como eso.

Existen dos enfermedades de la vista directamente ligadas al paso de los años: las cataratas y la DMAE. Pero mientras que las cataratas (que se producen por la opacidad del cristalino) tienen cura con cirugía (¡es la operación más practicada en España y con más lista de espera!), los médicos se encuentran desarmados frente a la DMAE.

Síntomas de alerta

Por empezar con la enfermedad de mejor pronóstico, éstos son los síntomas más característicos de las cataratas:

  • visión borrosa, normalmente al mirar de lejos.
  • mayor sensibilidad a la luz.
  • deslumbramiento al conducir de noche.
  • halo alrededor de la luz.
  • desdoblamiento de la visión.

La DMAE, por su parte, puede no manifestarse durante mucho tiempo, para después hacerlo mediante una o varias de las siguientes señales:

  • peor visión (agudeza, contrastes), sensación de oscuridad (necesidad de una mejor iluminación para leer), neblina o visión borrosa, atenuación de los colores.
  • visión deforme cuando se observan líneas rectas (el borde de un marco, de una ventana…).
  • percepción de una mancha en la visión central.
  • letras que faltan en un texto, dificultad para distinguir los detalles.

En el caso de la DMAE seca (la más benévola y frecuente), la progresión de la enfermedad es lenta (años), mientras que la DMAE húmeda progresa de forma muy rápida (meses).

¡Actúe desde hoy mismo!

Hay varias instituciones (una de las más importantes en España) y cientos de científicos centrados exclusivamente en la investigación de las patologías médicas y quirúrgicas de la mácula, la retina y el vítreo, cuyo trabajo diario no tiene otra finalidad que cambiar el destino de estos pacientes y encontrar tratamientos a enfermedades que hoy son incurables y causan ceguera. (2)

Pero mientras llega una solución prometedora surgida de sus investigaciones, usted puede poner de su parte, tanto para proteger a las células de sus ojos de los mecanismos que conducen a las cataratas y a la DMAE, como para frenar su progresión si ya ha empezado a sentir sus síntomas.

¿Cómo?

Dejando el tabaco (si esta recomendación siempre es válida para la salud, en este caso es imprescindible, pues con cada calada introduce en su organismo miles de moléculas carnívoras que se lanzan literalmente sobre las células sanas). También deberá practicar una actividad física moderada pero constante (otra recomendación que es buena en general y que es importante que la introduzca de una vez por todas entre sus hábitos de vida). Y, finalmente, seguir a rajatabla ciertas pautas de alimentación, que deberá completar con determinados suplementos de vitaminas y minerales.

Es el “plan de ataque” que encontrará explicado con todo detalle en el Dossier de este mes de abril, al que hemos puesto un título que pone el acento en que pese a todo cabe ser optimista: “Degeneración macular y cataratas: recupere la visión gracias a la naturaleza”.

Ahora puede recibir este Dossier completamente gratis como regalo extra junto a su suscripción a Los dossiers de Salud, Nutrición y Bienestar. Siguiendo sus consejos podrá, de manera natural, disminuir en gran medida el riesgo de cataratas y de degeneración macular asociada a la edad (DMAE), o frenar su evolución de forma significativa si ya se encuentra afectado. Consígalo ahora en este enlace.

Fuentes

  1. Datos de la 2013 de la Sociedad Española de Oftalmología (SEO).
  2. Barcelona Macula Foundation (BMF)