En mi texto “Colon irritable:  ¿Se siente hinchado como si le hubieran metido aire con un inflador?” explicaba que los gases se producen por la fermentación en el colon (intestino grueso).

Este fenómeno es normal e incluso deseable en la medida en que afecta a la parte no digerible de los alimentos, como las fibras. Sin embargo, si otros alimentos no digeridos llegan al colon, como el azúcar o restos de alimentos que en condiciones normales habrían tenido que ser asimilados en el intestino delgado, se desencadena una fermentación mucho más fuerte que produce gases más abundantes.

Y una fermentación excesiva puede causar muchas molestias: diarrea, estreñimiento, dolores de estómago, de cabeza e incluso en las articulaciones, además de los propios gases.

Los médicos tienen un término (síndrome del colon irritable) para designar a este conjunto de síntomas, aunque esto no quiera decir que conozcan soluciones eficaces para tratarlo.

Sin embargo, a continuación voy a dar algunos consejos que los afectados por estos problemas pueden tratar de seguir:

1) Detectar una intolerancia a la lactosa

La intolerancia a la lactosa (el azúcar de la leche) puede diagnosticarse con mucha facilidad gracias a un test que mide el hidrógeno que se despide tras la ingestión de 50 g de lactosa.

Si el test da positivo, y para que todo vuelva a la normalidad, bastará con suprimir de la dieta la leche líquida, los yogures enriquecidos con nata o con leche en polvo, los sorbetes, los yogures helados, algunos quesos y los productos que contengan lactosa (lea las etiquetas con atención, pues hay más alimentos que contienen lactosa de los que podría parecer a simple vista: embutidos, productos de panadería, bollería industrial, preparados para tartas, patatas fritas naturales o de bolsa, hamburguesas, carne de pollo, productos de confitería, bebidas carbonatadas, cerveza, medicamentos…).

Según un estudio, el 40% de las personas que padecen del síndrome del colon irritable son intolerantes a la lactosa. Puede que ésa sea la causa de sus problemas intestinales.

Y aún en el caso de que el test diera negativo, siempre puede intentar dejar los lácteos. En efecto, usted podría ser intolerante a otras sustancias de la leche, como la caseína (proteína de la leche) o la histamina del queso.

2) Detectar una intolerancia o hipersensibilidad al gluten

No existe test más fiable para detectarla que dejar de comer gluten por completo durante tres meses.

La dieta sin gluten consiste básicamente en evitar el centeno, la avena, el trigo, la cebada y el kamut, la escanda y todos los productos que los contengan.

Si esto da buenos resultados, vuelva a introducir muy poco a poco en su dieta al cabo de tres meses alimentos que contengan gluten. Puede que los gases y las molestias intestinales no vuelvan a aparecer más que a partir de un cierto umbral, en cuyo caso podría seguir comiendo determinados alimentos con gluten.

Si nota que no puede comer nada de gluten, tendrá que procurar aumentar considerablemente el consumo de fruta y verdura para compensar el descenso de la aportación calórica causada por la supresión de todos los alimentos ricos en gluten (como el pan, la pasta o los cereales).

3) Pruebe la dieta sin trigo ni leche

Sus problemas pueden desaparecer con una dieta sin trigo ni leche, aunque no sea sensible a ninguno de ellos.

Es la combinación de ambos lo que a veces produce ciertos efectos que guardan relación con un cambio de porosidad intestinal. El 20% de los pacientes de un estudio mejoró tras someterse a un régimen sin trigo ni lácteos. Sin embargo, por separado, la leche sólo dio síntomas en un 3% de los pacientes y el trigo, en un 2% de ellos. (1)

4) Suprima los glúcidos de cadena corta

También podría ser sensible a una determinada categoría de azúcares, los llamados FODMAP (por sus siglas en inglés), que son el sorbitol, la fructosa y la lactosa, y los fructooligosacáridos (fructosanos), que están en las endibias, por ejemplo, pero también en los cereales, los galactooligosacáridos (GOS) de las legumbres, el poliol y el manitol, empleados fundamentalmente en la industria agroalimentaria.

No todos los FODMAP dan los mismos síntomas en todos los pacientes, sino sólo aquellos que no se absorben bien. La flora intestinal siempre absorbe mal y fermenta los fructosanos y los GOS. Por lo tanto, conviene dejar uno a uno los azúcares antes mencionados para dar con los que le provocan los síntomas.

Hay FODMAP en los siguientes alimentos:

  • Fructooligosacáridos (fructosanos): trigo, centeno, cebolla, ajo, alcachofa
  • Galactooligosacáridos (GOS): legumbres
  • Lactosa: leche, algunos yogures y quesos
  • Fructosa: miel, manzana, pera, sandía, mango
  • Sorbitol: manzana, pera, ciruela, albaricoque, nectarina, melocotón, cereza, chicles y caramelos sin azúcar
  • Manitol: champiñón, coliflor, chicles y caramelos sin azúcar

Los complementos alimenticios

Por último, varios complementos alimenticios pueden provocar alivio:

  • la zaragatona
  • el extracto de hoja de alcachofa
  • el aceite esencial de menta
  • los probióticos: las bifidobacterias vendrían mejor que los lactobacilos. (2)

Para terminar, y ya con la conciencia más tranquila tras haber intentado superar mi dilema moral proporcionándoles soluciones concretas al problema de la hinchazón intestinal, me permito recomendar a las personas que lo deseen que se suscriban a Los dossiers de Salud, Nutrición y Bienestar, para hacerse con el Dossier publicado, que trata sobre el síndrome del colon irritable, y además seguir recibiendo los Dossiers durante todo un año. Puede suscribirse en este enlace. Aquí lo dejo por hoy.

¿Sufre o sospecha usted que sufre el síndrome del colon irritable? ¿Qué alimentos evita para sentirse mejor? ¿Utiliza algún remedio casero para combatir sus molestias? Le invito a compartir su experiencia con el resto de lectores de saludnutricionbienestar.com haciendo un comentario un poco más abajo.

Fuentes:

  1. Carroccio A, Brusca I, Mansueto P, et al. A cytologic assay for diagnosis of food hypersensitivity in patients with irritable bowel syndrome. Clin Gastroenterol Hepatol. 2010; 8: 254-260.
  2. Drossman DA, Camilleri M, Mayer EA, Whitehead WE. AGA technical review on irritable bowel syndrome. Gastroenterology 2002; 123: 2108-2131.