La primera vez que me tomé un bol de cereales con leche de almendra me esperaba lo peor y me preguntaba cómo podría pretenderse que un zumo vegetal, elaborado no se sabe bien cómo, pudiera llegar a parecerse a la leche de vaca.

Me llevé una grata sorpresa al comprobar que estaba igual de bueno que de costumbre, era igual de cremoso y, para decirlo todo, también más fácil de digerir.

Hoy en día ya no tomo cereales (desde hace mucho tiempo), pero continúo bebiendo y disfrutando de forma habitual de la leche de almendra.

Y le animo a usted a hacer lo mismo. Mientras que la leche de vaca provoca potencialmente numerosos problemas de salud (alergias, intolerancia, inflamaciones que pueden derivar en enfermedades crónicas…), la leche de almendra no tiene más que beneficios:

  • no contiene lactosa (el azúcar de la leche que gran parte de los adultos, de hecho, no pueden digerir correctamente).
  • sabe muy bien.
  • contiene numerosos nutrientes esenciales: 50% de los aportes diarios de vitamina E (buena para la piel), hierro y riboflavina (buena para los músculos), calcio (30%) y vitamina D (25% de los aportes diarios recomendados oficialmente; sin embargo, esa cifra recomendada en mi opinión es insuficiente y debería multiplicarse al menos por 10).
  • se puede conservar fuera de la nevera.
  • tiene un contenido bajo en azúcar.
  • un vaso de leche de almendra sólo contiene 60 calorías frente a las 146 de la leche entera, 122 de la semidesnatada y 86 de la desnatada. Si quiere perder peso, la leche de almendra puede interesarle también por esta razón.

El problema es que la leche de almendra es mucho más cara que la leche de vaca. Además, a menudo se vende con espesantes y aditivos.

A pesar de ello, muchas personas que no toleran bien la leche de vaca y que se han pasado a la de almendra se resignan a comprarla en la tienda. Sin embargo, lo más fácil es que usted mismo elabore su propia leche de almendra.

Vea cómo:

Mi receta secreta de leche de almendra

Para hacer un litro de leche de almendra casera y ecológica:

Coloque 250 gramos de almendras ecológicas enteras, crudas y sin pelar, en una ensaladera, cúbralas con unos 5 cms de agua y déjelas a remojo toda la noche a temperatura ambiente.

Escurra las almendras (verá claramente cómo se habrán hinchado con el agua) y páselas por un robot de cocina o una batidora para convertirlas en polvo. Tire el agua de haberlas tenido a remojo.

Añada 250 ml de agua a temperatura ambiente y triture con el robot unos dos minutos. La mezcla debe tener la consistencia de una pasta espesa. Coloque esta pasta en un recipiente y añada medio litro de agua hirviendo. Déjela reposar unos 10 minutos.

A continuación vaya pasando, cucharada a cucharada, el producto que ha obtenido por un tamiz metálico de malla fina que habrá colocado sobre un recipiente grande, al que irá cayendo el líquido colado. Al escurrir asegúrese de presionar bien con el dorso de la cuchara para extraer la mayor cantidad de líquido posible, que ya es la leche de almendra.

Si lo desea, puede añadir a la leche una cucharada de miel o jarabe de arce, vainilla, una pizca de sal, canela o nuez moscada, y después remuévalo bien para obtener una mezcla homogénea. Por supuesto, se pueden utilizar las especias que se quieran.

¡Y listo!

Se puede conservar unos días (3 ó 4) en el frigorífico en un recipiente cerrado. Agítelo antes de servir.

Tenga en cuenta que en algunas recetas de leche de almendra le dirán que quite la piel de cada almendra para que tenga una presentación más bonita, pero esta fase es un incordio y no es necesario pues, si lo filtra bien, no quedarán restos de piel en el producto final.

En cambio quiero insistirle en que no se salte la etapa de dejarlas a remojo toda la noche ni la de dejarlas reposar durante 10 minutos con el agua hirviendo que ha añadido, pues así la textura será más rica y la leche tendrá mejor sabor.

¡Aproveche todo!

Aparte de la deliciosa leche de almendra que ha preparado, esta receta le ofrece un “regalo” adicional: puede aprovechar los restos de las almendras escurridas en el tamiz y utilizarlas para sustituir a la harina en las recetas de galletas o para espesar las sopas.

¿Va a probar mi receta de leche de almendras? ¿Qué otras recetas basadas en productos naturales le recomendaría a la comunidad de saludnutricionbuenestar.com? Le invito a compartirlas con todos ellos dejando un comentario un poco más abajo.

P.D.: Yo hace tiempo que no tomo cereales ni nada que contenga gluten, como ya he contado más veces en Tener S@lud. El pasado mes de abril lancé el reto a todos los lectores de intentar dejar de consumir gluten durante doce semanas para comprobar lo placentero y saludable que puede ser. Me consta que muchos lectores recogieron el guante y lo han puesto en práctica y están descubriendo los efectos que provoca en su salud.

Una de ellas es Belén, que ha ido un paso más allá y ha ido contando semana tras semana su experiencia en el blog “Acepto el reto: 12 semanas sin gluten”. Quiero dar las gracias a Belén por su iniciativa y animarles a todos ustedes a conocerlo, donde además de contar su experiencia ha recopilado mucha información sobre el tema: http://aceptoelreto12semanassingluten.blogspot.com.es/