Las lágrimas provocadas por una mota de polvo en el ojo no son iguales que las lágrimas de emoción.

Eso usted ya lo sabe. En el primer caso, tan sólo producen una sensación húmeda en la mejilla; en el segundo, remueven las entrañas.

Esto se explica porque su composición química es distinta, puesto que las lágrimas de emoción contienen más proteínas, hormonas y otras moléculas que tienen un efecto sobre el cuerpo.

Lágrimas saludables y lágrimas amargas

Por lo general, las lágrimas de emoción suelen ser saludables, ya que contienen leucina encefalina, una hormona que actúa sobre el dolor, así como las moléculas y las toxinas del estrés, que el cuerpo evacúa al llorar. Asimismo, el mensaje nervioso que provocan las lágrimas origina la producción de analgésicos (supresores del dolor) naturales. Un estudio ha calculado que llorar disminuye la tristeza o el enfado aproximadamente en un 40%.

Sin embargo, no todas las lágrimas de emoción alivian. Según un estudio realizado a 200 mujeres de los Países Bajos, las personas que sufren depresión o ansiedad se sienten incluso peor después de llorar.

Las mujeres y las lágrimas

Las mujeres lloran de media cuatro veces más que los hombres tras la pubertad. Esto está relacionado con la producción de algunas hormonas como la prolactina, que es la responsable de la lactancia después del parto, de la ausencia de ovulación y del brote de las lágrimas.

Después de dar a luz, el nivel de prolactina aumenta todavía más, lo que explica que las madres jóvenes puedan tener la lágrima fácil. Por el contrario, después de los cuarenta, el nivel de prolactina disminuye y las mujeres dejan de llorar más que los hombres.

Las lágrimas y el amor

Los poemas y novelas de amor también pueden hacer llorar, al igual que las bodas o el beso del rudo vaquero que por fin deja entrever su lado más sensible al final de la película.

No obstante, las lágrimas de una mujer también tienen la particularidad de “intimidar” a un hombre. Está científicamente demostrado. Tras enfrentar a un grupo de hombres a mujeres llorando, los investigadores les enseñaron a éstos imágenes sexualmente excitantes y comprobaron que esos hombres se encontraban menos estimulados que el resto que no habían sido sometidos a las lágrimas. El dato se explica por el hecho de que las lágrimas de las mujeres provocan una disminución de los niveles de testosterona en los hombres. (1)

Esto explica muchas cosas… una novia locamente enamorada que se echa a llorar en los brazos de un hombre le provocará a este último ternura, claro está, y ganas de protegerla y consolarla, sin lugar a dudas; pero esas lágrimas también le van a hacer dejar de lado durante un tiempo sus expectativas sexuales, si las tuviese.

También suele ocurrir que las mujeres lloran después de que se las abrace. Las lágrimas envían una señal química al hombre para que de nuevo reduzca su ímpetu; son otra forma de decirle: “ya está, no sigas”, cortando su producción de testosterona.

El origen de las lágrimas

Nadie sabe en realidad por qué lloramos, pero una hipótesis interesante, que ya adelantó el psicólogo holandés Ad Vingerhoets, es que al empañarnos los ojos, las lágrimas informan que temporalmente nos encontramos indefensos y, por tanto, somos vulnerables. Indican que no podemos hacer daño alguno.

De esta manera las lágrimas consiguen eliminar la agresividad de los demás, ya que no les sirve para nada. Y como a menudo observamos, generan en el entorno una sensación incómoda y de impotencia.

Las lágrimas son asimismo uno de los medios de comunicación no verbal que utiliza el hombre cuando no se encuentra en disposición de hablar, sobre todo cuando se es niño o anciano.

El psiquiatra John Bowlby ha destacado que las lágrimas desempeñan un papel de extrema importancia a la hora de desarrollar el vínculo de una madre con su hijo. Favorecen el desarrollo del amor maternal.

Lágrimas de cocodrilo

Normalmente llorar es un acto reflejo, pero existen dos categorías de personas capaces de llorar cuando ellas quieren:

  1. Algunos actores. Su técnica consiste en pensar de manera voluntaria en algo triste para provocarse las ganas de llorar. Por tanto, de sus ojos afloran verdaderas lágrimas de emoción acompañadas de un profundo sentimiento de tristeza real.
  2. Los niños. Muchos niños son capaces de ponerse a llorar de manera completamente consciente y voluntaria con el único fin de recibir un favor por parte de sus padres: montar en el tiovivo, comprar golosinas o incluso evitar un castigo después de haber hecho alguna travesura. Este interesante fenómeno tiene lugar entre los niños a los que, por ejemplo, no les apetece hacer los deberes. Son capaces de verter un auténtico torrente de lágrimas con tal de conseguir que sea su padre quien haga los deberes de matemáticas.

Y usted, ¿es de lágrima fácil? ¿se siente mejor después de haber llorado? Le invito a compartir su experiencia con todos los lectores de Tener S@lud dejando su comentario un poco más abajo.

Fuente:

  1. Informe de Shani Gelstein, Yaara Yeshurun, Liron Rozenkrantz, Sagit Shushan, Idan Frumin, Yehudah Roth y Noam Sobel, publicado el 6 de enero de 2011 en Science, Vol. 331 no. 6014 pp. 226-230 e Informe de P. R. Stern, publicado en Sci. Signal. 4, ec19 (2011).