La insuficiencia venosa, que se manifiesta con pesadez, calambres e hinchazón en las piernas, así como venas varicosas superficiales y úlceras en piernas y tobillos, no es un problema menor ni mucho menos sólo de tipo estético.

Por el contrario, si usted sufre estos síntomas, no debe tomarlos a la ligera, porque:

  • Las venas de las piernas, y sobre todo las venas profundas, pueden ser asiento de flebitis y trombosis venosa (formación de un coágulo de sangre).
  • Dicho coágulo puede taponar una vena y provocar una tromboflebitis.
  • Si el coágulo se desprende desde el interior de la vena, puede migrar a los pulmones produciendo una embolia pulmonar de consecuencias gravísimas.

Es un riesgo que no debe tomarse a la ligera. Y es que la embolia pulmonar es la tercera causa de muerte cardiovascular detrás de los infartos de miocardio y los ictus cerebrales. Cada año se producen en España alrededor de 150.000 casos de enfermedad tromboembólica, de los que 60.000 son embolia pulmonar.

El 10% de los pacientes que la sufren mueren antes de una hora desde que empiezan a notar los primeros síntomas. Y el paciente podía ni haber sospechado lo que estaba pasando, y sólo se averigua una vez ha fallecido la persona, al realizarle la autopsia.

Entonces, ¿qué hacemos?

La buena noticia es que prácticamente todos los medicamentos para la insuficiencia venosa están elaborados a partir de plantas.

Eso quiere decir que no nos hace falta comprar en la farmacia los productos específicos y patentados que pone a la venta la gran industria farmacéutica (salvo que se sospeche que se trata de trombosis venosa profunda o tromboembolismo pulmonar, en cuyo caso el tratamiento obligado es la anticoagulación con heparina o sintrón).

Se puede conseguir el mismo efecto o incluso uno mejor haciendo uso directamente de las plantas medicinales adecuadas adquiridas en herboristerías o a mejor precio en algún fabricante fiable. Le voy a contar cuáles son las plantas necesarias para prevenir varices e inflamaciones venosas (pero tenga en cuenta que no previenen contra la tromboflebitis ni sus consecuencias).

Las principales plantas para luchar contra la insuficiencia venosa

En la mayoría de los casos, la insuficiencia venosa está provocada por problemas a nivel de las válvulas en las venas de las piernas. Se supone que estas válvulas (llamadas “conniventes”) impiden que la sangre baje de nuevo a los pies, pero a veces funcionan de manera incorrecta.

Por otro lado, la pared de las venas de las piernas es delicada, y más aún durante el embarazo. Por este motivo, las mujeres de edad avanzada que han tenido hijos suelen ser más propensas a sufrir de piernas cansadas.

Por último, también entra en juego la falta de estimulación muscular ocasionada por un estilo de vida demasiado sedentario. Y es que las contracciones musculares de las piernas que se producen durante el ejercicio activo, comprimen las venas facilitando su drenado de sangre hacia el corazón.

Todo ello implica que cuando hace más calor, cuando se está viajando (avión, coche, tren) o simplemente por la noche, se puedan tener las piernas pesadas. Todo empieza con un hormigueo y un entumecimiento, las piernas se hinchan y durante la noche se producen calambres.

A menudo el dolor es bilateral (afecta a la dos piernas a la vez) y se agrava cuando llevamos ropa demasiado ceñida, a excepción de las medias o pantys de compresión, que sí están recomendados.

Así pues, lo que usted necesita para solucionar el problema son plantas que:

  1. Estrechen los vasos sanguíneos (efecto venoconstrictor). Las más conocidas y eficaces son el Ruscus aculeatus y el avellano de bruja.
  2. Reduzcan la permeabilidad de los vasos y aumenten su resistencia, lo que consiguen el ciprés, el castaño de indias, los arándanos y la vid roja.
  3. Y, por último, disminuyan la tendencia de la sangre a coagularse dentro de las venas (anticoagulantes) para impedir la formación de coágulos, una función que logran el Cornus sanguínea y el Melilotus.

Se puede complementar su efecto con el Ginkgo biloba, que incrementa la microcirculación sanguínea.

Estas plantas deben tomarse como extracto seco o tintura madre en tratamientos de tres meses. (1)

Masajes con aceites esenciales para complementar su efecto

Los aceites esenciales se pueden utilizar para complementar el efecto del tratamiento realizado con plantas.

Puede aplicarlos diluidos en aceite de jojoba masajeando las piernas de abajo arriba, para de esa manera descongestionar las venas estimulando la circulación, efectuar un drenaje linfático y calmando el dolor (efecto anestésico local).

Los aceites esenciales descongestionantes más conocidos son el aceite de niaulí, el aceite de Katafray (corteza) y el aceite de lentisco.

Para las varices, utilice aceite esencial de Helichrysum italicum (siempreviva del monte).

Protocolo completo para las piernas cansadas y prevención de las varices

De todas formas, las plantas y aceites esenciales recomendadas no son una fórmula mágica. Lo más importante para combatir las piernas cansadas consiste en evitar ciertos hábitos, como sedentarismo, las fuentes de calor (calefacción radiante, aire caliente en las piernas en el coche…), los tacones demasiado altos (tres cm es una altura razonable), el tabaco, el abuso de alcohol y la ropa que obstaculiza la circulación.

Para mejorar el resultado, puede seguir un tratamiento adicional con oligoelementos: Mn-Co (manganeso y cobalto) a razón de dos ampollas al día debajo de la lengua simultáneamente en el tiempo con plantas venotónicas, que mejoran el tono venoso evitando la dilatación y la consecuente aparición de varices y su peor complicación, la tromboflebitis y la embolia pulmonar.