Un estudio ha establecido una sorprendente relación entre el elevado peso de una madre antes o durante el embarazo y los futuros problemas de comportamiento que tendrá su hijo. En concreto, esos kilos de más se vinculan a trastornos por déficit de atención con hiperactividad (TDAH) y a depresiones.

Para obtener estos resultados se estudió a 5.000 mujeres y a sus hijos entre los años 1986 y 2012. De este modo, se pudo realizar un completo seguimiento del comportamiento de los niños, que fueron evaluados cada dos años hasta cumplir los 14.

A esos resultados se sumó el índice de masa corporal (IMC) que tenían las madres antes del embarazo, confirmándose así que los niños nacidos de madres obesas al comienzo de su embarazo tenían más probabilidades de sufrir problemas de conducta entre los 9 y los 11 años. Asimismo, se confirmó que cuanto mayor era su IMC al inicio de la gestación, mayor era también el riesgo de que los niños tuvieran en el futuro problemas de comportamiento.

Por último, el estudio demostró también que, curiosamente, sucedía lo mismo con los niños cuyas madres tenían un peso más bajo de lo normal antes del embarazo, aunque sólo en el caso de los niños varones, ya que esta relación no afectaba a las niñas.

Fuente: Julianna Deardorff, Louisa H. Smith, Lucia Petito, Hyunju Kim and Barbara F. Abrams: “Maternal Prepregnancy Weight and Children’s Behavioral and Emotional Outcomes”. American Journal of Preventive Medicine. 2017.