El cómo es posible que una mujer absolutamente corriente desde el punto de vista de su aportación a la sociedad acapare portadas de revista y minutos y más minutos de programas de televisión es algo que escapa a mi comprensión.

Hablamos de un ama de casa llamada María José Campanario, cuya notoriedad se debe a estar casada con un torero y a las continuas trifulcas que mantiene con la madre de la primera hija de su marido.

Entiéndame que cuando digo que se trata de una mujer corriente no pretendo hacerle de menos como persona. No la conozco y no pongo en duda sus virtudes personales. Me refiero a que ninguno de sus logros, objetivos o dedicaciones tiene ninguna relevancia como para haberse convertido en un personaje público (aunque ciertamente a esto ya nos tienen acostumbrados muchos personajes de la prensa rosa).

Sin embargo esta mujer ha hecho algo muy valioso, que quizá ni ella misma valore en su justa medida (y por lo que también ha sido criticada, dicho sea de paso): dar a conocer una enfermedad incomprendida que sufren en silencio más de un millón de personas en nuestro país, y de la que no todo el mundo había oído hablar hasta ahora. Hablamos de la fibromialgia.

La fibromialgia, aunque no pone en riesgo la vida de quien lo sufre, es una enfermedad terrible.

Intente imaginarse lo que debe ser sentir un dolor profundo y difuso de forma constante, sobre todo de tipo óseo y muscular. Y que además vaya acompañado de síntomas como fatiga, cistitis, trastornos del sueño, del ánimo, problemas cognitivos o digestivos, entre otros, y sin darle apenas tregua. No es fácil imaginar la idea de sentirse agotado, con dolor, depresivo, con dificultades para dormir, hormigueos y calambres. Y eso durante días, semanas, meses o años. Uno solo de estos trastornos podría acabar fácilmente con cualquiera, ¡así que imagínese lo que deben ser todos juntos!

Pues ahora piense lo que debe ser sufrirlo y chocar con la incomprensión de los médicos, algo que ocurre con frecuencia, pues es una enfermedad difícil de diagnosticar. Los resultados de las pruebas de laboratorio no arrojan ninguna alteración, hasta el punto de que a veces los médicos llegan incluso a pensar que se trata de una mera somatización, por lo que mandan al paciente a casa aconsejándole relajarse y con una receta de ansiolíticos en la mano.

La fibromialgia es un síndrome doloroso crónico de origen desconocido y pueden pasar años hasta que se llegue a diagnosticar.

Y los que la sufren también se encuentran con la incomprensión de su entorno laboral o familiar, que no alcanzan a comprender qué le pasa a esa persona que está siempre cansada, dolorida, deprimida…

Pues esa es la enfermedad que sufre nuestra protagonista.

Empecé a sentirme muy, muy cansada, a tener un dolor generalizado en los músculos y en las articulaciones, empecé a dormir mal… Es un conjunto de síntomas bastante desagradable. Lo peor es la falta de sueño y ese dolor crónico que no desaparece, y sobre todo el no saber por qué”, confesaba.

Ha sido duramente criticada por sus detractores por vender exclusivas en las que relata sus padecimientos (que la han llevado muchas veces al hospital). La entrevista de esta semana en la revista cuya portada reproduzco más arriba (y en la que se anuncia “el dramático relato de su vida en los últimos meses”) es un ejemplo de ello.

Sin embargo, polémicas aparte, yo creo que es muy positivo que el gran público conozca el nombre de esta enfermedad, pues por ese mismo calvario está pasando más del 2% de la población en nuestro país, en su mayoría mujeres. Indudablemente (y por eso decía que este personaje había hecho algo muy positivo) ella ha contribuido en los últimos tiempos a dar visibilidad a esta enfermedad tan incomprendida e invisible.

Otro personaje popular con fibromialgia

En esto andaba yo pensando cuando saltó a los medios la semana pasada otra información: la cantante norteamericana Lady Gaga (31 años) confesaba en las redes sociales que sufre fibromialgia.

Las últimas noticias hablan de que ha cancelado conciertos debido a sus dolores y que está hospitalizada. Y ella ha explicado que haciendo pública su enfermedad “Deseo ser de ayuda para concienciar [sobre la fibromialgia] y conectar con la gente que la sufre”.

Un mensaje para los médicos

Doctor, me duele todo”. Esas cuatro palabras deberían poner en alerta a los médicos de que el paciente a quien tienen enfrente puede sufrir fibromialgia. Y más aún cuando las pruebas diagnósticas no arrojan nada raro. Por eso muchos médicos se centran simplemente en los problemas orgánicos que tiene el paciente (dolor, cuadros depresivos, colon irritable, cefaleas…) y comienzan a administrarle fármacos para cada problema concreto: analgésicos, antiinflamatorios, opiáceos, antidepresivos…

Algunos medicamentos pueden mejorar los síntomas concretos, pero tienen numerosos efectos indeseables, más aún cuando se combinan dos, tres, cuatro o más medicamentos. Y con el agravante añadido de que frecuentemente los pacientes de fibromialgia son muy sensibles a los fármacos.

Un calvario cotidiano

Para que se haga una idea de hasta qué punto el dolor interfiere y paraliza la vida de quienes sufren este problema, eche un vistazo a estas preguntas, que son algunas de las que forman un cuestionario elaborado para intentar ayudar a diagnosticar mejor la fibromialgia: (1)

El cuestionario es bastante más largo, pero estas primeras preguntas muestran hasta qué punto la enfermedad interfiere en la vida diaria de quienes la sufren, incapaces muchas veces de realizar las tareas cotidianas más elementales, dar un simple paseo o tener una vida social normal. Muchos acaban abandonando su trabajo, lo que los termina aislando más aún.

¡Hay soluciones!

¿Qué decir a quienes lo sufren?

Para mí lo primero es transmitir comprensión. Los enfermos de fibromialgia merecen todo nuestro respecto y empatía.

Pero también algo más: esperanza.

Hace unos meses, elaboramos un Dossier con toda la información que permite conocer esta enfermedad y tratarla desde otros ángulos: “Fibromialgia: las soluciones naturales para librarle del dolor sin medicamentos”.

Porque hay cosas que pueden ayudar a disminuir el dolor, espaciar las recaídas y hacer muchísimo más llevadera la enfermedad; son ese tipo de cosas de las que la medicina convencional no suele ocuparse pero que los pacientes, que son los beneficiarios, aseguran que les han sido de gran alivio.

Eso fue lo que nos dijeron quienes recibieron este Dossier en su momento. Por eso, ahora que esta enfermedad es afortunadamente más visible, lo he recuperado para convertirlo en un regalo. Porque puede ayudar a muchos: nada menos que a un millón de personas.

Lo digo desde el profundo convencimiento de que un plan integral de acción (compuesto de ejercicio, dieta y los suplementos adecuados, además de buenos consejos) pueden dar la vuelta totalmente a la situación y lograr una mejoría real.

Y eso es exactamente lo que contiene el Dossier que ahora quiero regalarle: la información clave que le ayudará a comprender mejor lo que le pasa y las pautas que le permitirán tomar un papel activo en su salud y lograr un cambio radical en su calidad de vida. Con él sabrá:

  • Qué papel juega el estrés en la fibromialgia y las formas más eficaces de neutralizarlo.
  • Contra el dolor: reequilibrar los neurotransmisores. Conocerá la función que desempeñan la serotonina, la dopamina, la noradrenalina y el glutamato, entre otros, y cómo mantenerlos en los niveles adecuados.
  • Los productos químicos que debe eliminar de su alimentación y de su vida, pues desencadenan y cronifican multitud de enfermedades y quienes padecen fibromialgia son especialmente sensibles a ellos.
  • Las plantas y las algas que debe probar (pues mejoran ciertos síntomas).
  • Atención al gluten y la lactosa si además sospecha una intolerancia alimentaria.
  • Por qué debe practicar ejercicio físico (aunque le cueste encontrar la motivación para hacerlo) y qué ejercicios y con qué frecuencia debería hacerlos.
  • La lista de complementos alimenticios que van a ayudarle, con sus dosis y efectos secundarios. ¡Atención! Deberá consultar con su médico antes de utilizarlos, pues pueden ser muy eficaces pero tienen contraindicaciones, sobre todo si usted ya está tomando medicamentos.

Tenga muy en cuenta que la fibromialgia es un síndrome doloroso crónico y no existe hoy por hoy un tratamiento que lo cure. Pero si, en lugar de resignarse, usted toma un papel activo, los síntomas se atenúan, se espacian y en algunos casos acaban por desaparecer.

Este Dossier es completamente gratis para usted junto con su suscripción a Los Dossiers de Salud, Nutrición y Bienestar.

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Fuentes:

  1. Cuestionario de impacto de la fibromialgia del Departamento de Salud de la Generalitat de Cataluña.