¿Este verano ha iniciado alguna dieta de adelgazamiento?

La gran mayoría de las dietas nos llevan a pensar que al recuperar la línea vamos a recuperar también la salud. ¡Pues es mentira!

La mayor parte de las dietas no sólo favorecen que a largo plazo se engorde (el famoso efecto yo-yo o efecto rebote), sino que además provocan un daño irreparable en el organismo al deteriorar nuestro metabolismo e incrementar el nivel de estrés.

No obstante, basta con seguir unos sencillos consejos para perder esos kilos definitivamente y, al mismo tiempo, mejorar su salud.

Hablaré además de plantas y suplementos alimenticios específicos para acompañar una dieta, prolongando sus beneficios a largo plazo.

Hacer dieta puede tener graves consecuencias a largo plazo

Hacer dieta, cumplirla y perder unos kilos produce una satisfacción inmensa.

Por desgracia, esta sensación suele durar poco. En el 90% de los casos, la eficacia de una dieta de adelgazamiento no llega a los tres años. ¡Algunas personas hasta ganan unos kilos extras respecto a su peso inicial cuando vuelven a su alimentación habitual!

Nuestro metabolismo se desajusta y debilita

Por lo general, una dieta tendrá como objetivo hacernos ingerir menos calorías de las que gastamos. Como efecto inmediato, gran parte de la pérdida de peso afectará a la masa ósea y a la masa muscular.

Cuanto menor es nuestra masa muscular, menos energía gastamos y, por consiguiente, menos calorías. Además, al ingerir menos calorías, nuestro organismo se comporta como si se encontrara en situación de hambruna: registra esta nueva información y almacena una cantidad máxima de grasas. Incluso evita eliminar algunos desechos, preparándose para nuevas restricciones. Se trata de un mecanismo de supervivencia.

En resumen, al seguir una dieta de adelgazamiento disminuimos nuestra capacidad para quemar calorías. Incrementamos la producción de grasa y conservamos algunos desechos. Como resultado, a largo plazo nuestro metabolismo se debilita.

Aumenta el nivel de estrés

Cuando se está a dieta, existe también un gran riesgo de que nuestro nivel de estrés aumente. Las dietas a menudo se asocian con un fuerte sentimiento de frustración y culpabilidad: prohibiciones de todo tipo, sensación de injusticia con respecto a las personas que no tienen problemas de peso, crisis bulímicas, desprecio hacia uno mismo ante una situación de fracaso…

En estas circunstancias, el nivel de estrés aumenta y provoca la secreción del neuropéptido “Y”, un neurotransmisor que estimula la reproducción de células grasas, favorece el almacenamiento de nutrientes y la resistencia a la insulina a nivel muscular.

Graves consecuencias para la salud

El deterioro de nuestro metabolismo y el aumento del nivel de estrés cuando se está a dieta pueden tener multitud de consecuencias nefastas a largo plazo: aumento de la masa grasa y disminución de la masa muscular, desmineralización ósea, déficit de minerales y vitaminas, mayor riesgo de sufrir enfermedades cardiovasculares derivadas del efecto yo-yo de las dietas, trastornos alimenticios, estados depresivos…

Las consecuencias de las dietas para la salud pueden llegar a ser mucho más graves de lo que nos imaginamos.

Recupere su peso ideal, una alimentación sana… ¡y la salud!

No existe una receta milagrosa para conseguir tener el tipo de una top model o de un atleta. No obstante, si hace caso a los siguientes consejos, verá cómo su salud mejora notablemente y esos kilos de más desaparecen de forma progresiva y sin dificultad.

1. Olvídese del corto plazo

En lugar de tratar de perder peso con vistas a las vacaciones (la famosa “operación biquini”), intente más bien buscar una alimentación sana que le ayude a mantenerse sano. Debe centrarse en cómo desea estar a largo plazo, y no en hipotéticas mejoras inmediatas.

Cuando se dé cuenta de que cambiar su dieta puede cambiar su vida, no le costará cumplirla. Le aportará beneficios esenciales para su salud… y su figura. Porque estando sano tendrá más energía y más optimismo mientras va eliminando al mismo tiempo celulitis y sus brazos se vuelven más firmes.

2. Siga la única dieta que ha demostrado ser eficaz

Unos investigadores norteamericanos han publicado un riguroso estudio en el que comparan diferentes dietas y demuestran que aquellas con un índice glucémico bajo (reduciendo alimentos harinosos, almidón y azúcares) son la mejor opción para perder peso de forma duradera. Las ventajas de este tipo de dietas son que no se prescinde totalmente de ninguna categoría de alimentos y que no generan sensación de hambre, lo que facilita su cumplimiento a largo plazo.

Resulta gracioso y al mismo tiempo interesante que este estudio simplemente confirme lo que en el siglo XIX ya defendían los médicos europeos como la forma de hacer adelgazar a los pacientes con obesidad. Se trata de disminuir el consumo de pan, pasta, arroz, patatas y azúcares y seguir contando con las grasas, porque contribuyen al buen funcionamiento de nuestro metabolismo.

De esta forma se están cuestionando claramente las grandes directrices sobre nutrición que desde hace unos 50 años vienen recomendando tomar menos grasas y compensarlo con cereales, y que se trata de un gravísimo error, ya que sabemos que los alimentos con un índice glucémico alto son en gran medida responsables del aumento del número de casos de obesidad y diabetes entre la población.

3. Refuerce y adapte su metabolismo con plantas

Al empezar a cambiar los hábitos alimenticios, nuestro metabolismo reacciona e intenta compensar.

Según los naturópatas, las células graban en su memoria esta nueva manera de funcionar y el metabolismo tiende a querer compensar la pérdida de esas sustancias que ha echado en falta mientras se estaba a dieta.

Para salir de este círculo vicioso, es absolutamente necesario que este reequilibrio alimenticio venga acompañado de una regulación del metabolismo y de las células grasas. En otras palabras: nuestro cuerpo deberá volver a aprender a funcionar con normalidad y adaptarse a la nueva dieta.

Como acompañantes de este nuevo equilibrio, algunos activos naturales presentan propiedades muy interesantes.

El guaraná y la cafeína ayudan a las grasas de nuestro organismo a pasar a la sangre, donde se utilizarán para proporcionar energía. Las hojas de fresno y el té verde favorecen el drenaje. El café verde, la piña y la vid roja ayudan a nuestro cuerpo a disminuir las complicaciones poco estéticas asociadas al sobrepeso (por ejemplo, la celulitis).

Evidentemente, lo ideal sería actuar de forma simultánea en cada uno de estos aspectos siguiendo un completo protocolo de suplementación. Está claro que ninguno de estos activos naturales resultará beneficioso si no se consumen en el marco de una dieta y una forma de vida sanas. Pero sí resultarán muy útiles para prolongar en el tiempo los efectos de la dieta y para que se integren de la mejor manera posible en nuestro organismo.

Estas plantas se pueden encontrar en las herboristerías en forma de tisana. Deberá dejarse aconsejar a la hora de elegir el preparado que mejor se adapte a sus objetivos y necesidades.

4. Suplementos alimenticios específicos

Si no tiene oportunidad de conseguir este tipo de preparados, en las tiendas existen gran cantidad de suplementos alimenticios en materia de adelgazamiento. Deberá evitar por supuesto todos aquellos productos que se presentan como “pastillas milagrosas” capaces de hacerle perder esos kilos de más como por arte de magia. Como suele ocurrir con muchos suplementos alimenticios, ¡cuanto menos eficaces son, más disparatadas resultan sus promesas!

En cualquier caso, recuerde que lo que de verdad marca la diferencia es seguir una dieta con un bajo índice glucémico.

¿Se ha puesto a dieta alguna vez para perder peso? ¿Consiguió su objetivo? ¿Y sufrió después la frustración del efecto rebote, recuperando los kilos perdidos? Le invito a compartir sus experiencias con el resto de lectores de  saludnutricionbienestar.com haciendo un comentario un poco más abajo

Nota: El texto de hoy lo escribe mi amigo François Mercier, especialista en plantas y nutrientes.

Fuentes:

  1. Cara B. Ebbeling et al. Effects of Dietary Composition on Energy Expenditure During Weight-Loss Maintenance. JAMA, 27 junio 2012 DOI: 10.1001/jama.2012.6607.