Con la llegada del buen tiempo salir al campo a pasear se convierte en una práctica habitual… pero también peligrosa por culpa de la enfermedad de Lyme, una patología causada por la bacteria Borrelia burgdorferi y transmitida por la Ixodes ricinus, que es la garrapata vector de esta enfermedad. Es decir, es la garrapata la que, una vez infectada, contagia a las personas a través de su picadura (o más bien mordedura, pues en realidad las garrapatas poseen una especie de dientes en forma de gancho).

Por ello conviene tomar precauciones, conocer los síntomas que suelen acompañar a la enfermedad de Lyme (dolor de cabeza y muscular, pérdida de audición, parálisis facial, náuseas y vómito, fiebre, cansancio o eritemas migrantes), y sobre todo saber actuar ante una picadura de garrapata.

Ante todo, y como medida de prevención básica, debe protegerse contra las picaduras de garrapatas cuando se salga a pasear por el bosque o zonas de maleza, especialmente entre los meses de abril y septiembre, asegurándose de llevar vestimenta que cubra el cuerpo adecuadamente (pantalones largos, manga larga, e incluso con los calcetines por encima del pantalón. Tenga estas precauciones también cuando trabaje en un jardín o en un parque (por ejemplo al cortar el césped). En sus paseos, mejor no adentrarse en zonas frondosas y cubiertas de maleza con hierbas altas y hojas secas, sino caminar por la parte central de los senderos.

Al volver del paseo se debe revisar el cuerpo minuciosamente. Si hay una garrapata, se debe intentar extraer lo antes posible, asegurándose de que ha salido todo el cuerpo y que las patas o la cabeza no han quedado enterradas bajo la piel. Para ello lo mejor es usar unas pinzas (existen unas especiales de venta en farmacias), situándolas lo más cerca posible de la cabeza y tirando levemente hasta que se despegue en su totalidad. Si no se ve capaz de hacerlo usted mismo, acuda rápidamente al médico y no use sustancias químicas o agua caliente para intentar quitarla.

La ALCE (Asociación de Lyme Crónico en España) alerta que cada año se registran en Europa más de 70.000 nuevos casos de lyme, especialmente por parte de personas que tienen animales domésticos, que son los principales vehículos por los que una garrapata puede acabar en el hogar y transmitir la enfermedad a las personas.

Fuente: EUCALB (European Concerted Action on Lyme Borreliosis).