Permítame compartir con usted una vivencia personal.

Los últimos recuerdos que tengo de mi abuela son los de una mujer de edad avanzada, limitada en sus movimientos y casi siempre sentada en su sillón. El “reuma”, como ella decía, era el culpable de su incapacitante situación. Cuando los dolores se hacían más agudos, mi abuela acudía a su médico de cabecera, quien trataba de consolarla en cada consulta, como si se tratara de un mantra, con cuatro afirmaciones sobre su enfermedad:

  1. Que con los años, era algo inevitable.
  2. Que era irreversible, no tenía cura.
  3. Que debía evitar el movimiento para aliviar el dolor.
  4. Que los fármacos antiinflamatorios que le recetaba ayudaban a combatirla.

Aquellos consejos contribuyeron a que la imagen que conservo de mi abuela sea la de una mujer resignada y sin alternativas ante su dolencia.

Hoy sé qué es lo que realmente padecía: artrosis. Y desafortunadamente todavía sigue existiendo un tremendo desconocimiento y desinformación sobre esta enfermedad. Y lo que aún es más triste, muchos pacientes siguen resignándose a las mismas cuatro afirmaciones sobre su diagnóstico y tratamiento.

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Hoy le invito a desmontar uno a uno estos mitos y, si usted padece artrosis, a encontrar alivio y una gran mejoría.

Mito nº 1: La artrosis es inevitable
¡FALSO! Aparece con los años… o no

La artrosis es una enfermedad de carácter reumatoide que degrada el cartílago de las articulaciones, convirtiéndolo en una superficie irregular y haciendo que pierda su capacidad de amortiguación. Y tradicionalmente ha estado asociada al envejecimiento, lo que normalizaba de alguna manera los dolores articulares a partir de cierta edad.

Los mayores de 65 años se ven muy afectados por esta enfermedad y alrededor de la mitad de la población adulta de más de 50 años muestra signos de artrosis de rodilla. Y sin embargo, la artrosis no es la consecuencia inevitable del envejecimiento del esqueleto.

La artrosis puede y debe evitarse desde la prevención, siguiendo unas sencillas pautas de conducta y alimentación:

  • Practicar una actividad física suave y regular.
  • Evitar el sobrepeso, que provoca una presión excesiva sobre la articulación de la cadera y rodilla, además de una inflamación crónica que acaba afectando a las articulaciones de todo el cuerpo.
  • Evite las malas posturas que impliquen movimientos repetitivos.
  • Siga una dieta pobre en proteínas glicadas (AGE), que atacan el colágeno, principal componente del cartílago, y priorice los modos de cocción rápidos y a menos de 180º (como el vapor o el horno a baja temperatura), evitando empanados, fritos y barbacoas.

Cuando vea alguna persona mayor que no padece artrosis, indague sobre su forma de vida. Es probable que siga (aun sin saberlo) estas medidas. Y la primera gran mentira sobre la artrosis habrá caído por su propio peso.

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Mito nº 2: El dolor se palía evitando el movimiento
¡FALSO! Si las articulaciones se bloquean… ¡muévase!

Hace muchos años, el estar tumbado, el sedentarismo y la inactividad eran recetas habituales para evitar el dolor articular. Desgraciadamente siguen estando en boca de muchos (incluso de algunos médicos) a la hora de tratar a las personas con artrosis. Y no hay nada más alejado de la realidad.

La pieza maestra de la articulación es el cartílago, que envuelve y protege las extremidades de los huesos, y que está bañado en un gel, el líquido sinovial, que ejerce de lubricante natural y evita la fricción entre los huesos.

Para que el líquido sinovial actúe, debe circular e impregnar el cartílago mediante un sencillo mecanismo: el movimiento.

Por lo tanto, el sedentarismo es la peor receta para unas articulaciones que sufren y que, cuanto menos se usan, más se deterioran.

El ejercicio físico moderado, evitando los deportes con riesgo de traumatismo, se revela de nuevo como el remedio verdadero ante las falsas creencias.

 

Mito nº 3: La artrosis se combate con antiinflamatorios
¡FALSO! El remedio, peor que la enfermedad

Para aliviar los dolores articulares, los médicos recurren con frecuencia a los antiinflamatorios no esteroideos (AINEs). Pese a que muchos se venden sin receta, lo que los pacientes no saben es el riesgo que éstos tienen de producir úlceras digestivas, hemorragias o insuficiencia renal. Y además de los efectos secundarios y una eficacia bastante modesta, lo realmente grave es que a largo plazo pueden agravar la situación y acelerar la degradación y pérdida del cartílago. (1)

La prescripción de estos medicamentos es aún más difícil de entender cuando existen sustancias completamente naturales y de probada eficacia contra el dolor y la inflamación articular. Como estas dos:

  • Harpagofito. Esta planta africana permite un alivio rápido del dolor en entre un 25 y un 45%. (2)
  • Curcumina. Sustancia que se extrae de la cúrcuma, tiene propiedades antiinflamatorias y efectos protectores de las articulaciones. (3)

¿Por qué insistir entonces en los antiinflamatorios cuando la naturaleza pone a nuestro alcance remedios que obtienen resultados sensacionales contra la artrosis sin ningún efecto secundario? Seguramente encontremos la respuesta en los intereses comerciales de la poderosa industria farmacéutica.

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Mito nº 4: La artrosis es irreversible
¡FALSO! La solución está en su mano

A pesar de que las investigaciones en torno a la artrosis están siendo muy activas, aún no se ha logrado ningún tratamiento médico que la cure definitivamente. una dieta adecuada, acompañada de algunas sustancias naturales, puede combatirla e incluso revertirla.

Pero debo ser honesto: la solución contra la artrosis sólo depende de usted. No crea a los que le digan que la artrosis es un callejón sin salida. Si usted quiere, se puede revertir.

Así las cosas, y vistas estas grandes mentiras sobre la artrosis, no resulta difícil entender cómo la población general ha terminado por asumir como ciertos viejos tópicos, falsas creencias y medias verdades acerca de esta enfermedad.

Fuentes

  1. Ronningen H, et al. Indomethacin treatment in osteoarthritis of the hip joint.
    Acta Orthop Scand 1979; 50: 169-74. Reijman M, et al. Is there an association between the use of different types of nonsteroidal anti-inflammatory drugs and radiologic progression of osteoarthritis? The Rotterdam Study. Arthritis Rheum 2005; 52: 3137-3142.
  2. Wegener T. Treatment of patients with arthrosis of hip or knee with an aqueous extract of Devil’s Claw (Harpagophytum procumbens DC.). Phytother Res 2003; 17(10): 1165-1172.
  3. Jurenka JS. Anti-inflammatory properties of curcumin, a major constituent of Curcuma longa: a review of preclinical and clinical research. Altern Med Rev 2009 Jun; 14(2): 141-53.
  4. Kornaat PR, Sharma R, van der Geest RJ, Lamb HJ, Kloppenburg M, Hellio le Graverand MP, Bloem JL, Watt I. Positive association between increased popliteal artery vessel wall thickness and generalized osteoarthritis: is OA also part of the metabolic syndrome? Skeletal Radiol 2009 Dec; 38(12): 1147-51. PubMed PMID: 19575196; PubMed Central PMCID: PMC2773838.
  5. Findlay DM. Vascular pathology and osteoarthritis. Rheumatology (Oxford) 2007 Dec; 46(12): 1763-8. Review. PubMed PMID: 17693442.
  6. Steenvoorden MM, Huizinga TW, Verzijl N, Bank RA, Ronday HK, Luning HA, Lafeber FP, Toes RE, DeGroot J. Activation of receptor for advanced glycation end products in osteoarthritis leads to increased stimulation of chondrocytes and synoviocytes. Arthritis Rheum 2006 Jan; 54(1): 253-63 PubMed PMID: 16385542.
  7. Soares FL, de Oliveira Matoso R, Teixeira LG, Menezes Z, Pereira SS, Alves AC, Batista NV, de Faria AM, Cara DC, Ferreira AV, Alvarez-Leite JI. Gluten-free diet reduces adiposity, inflammation and insulin resistance associated with the induction of PPAR-alpha and PPAR-gamma expression. J Nutr Biochem 2012 Dec 17.