En los congresos médicos de gastroenterología hay un tema recurrente que los expertos tratan una y otra vez: el déficit de hierro.

Y es que la falta de hierro es el trastorno nutricional más frecuente del mundo, llegando a ser incapacitante o incluso mortal. Para que se haga una idea, la Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que mata a más personas que el cáncer de pulmón. Sin embargo, el déficit de hierro está infradiagnosticado y en muchos casos el tratamiento que se ofrece no es el adecuado.

Por eso los expertos se reúnen una y otra vez para intentar remediar el grave problema que supone la falta de información existente sobre el déficit de hierro, tanto entre los pacientes como (¡lo que es más grave!) entre los profesionales de la salud, para así salvar más vidas y mejorar la salud de las personas.

La vida depende de unos pocos gramos de hierro. Literalmente.

Se trata de un oligoelemento crucial para la salud, pese a no representar más que el 0,005% del peso corporal (esto significa unos 4 g de hierro en el caso de los hombres y 2,5 g en las mujeres), que se reparten entre la mayoría de los órganos, así como en diversos puntos celulares que les permiten participar en acciones vitales.

Todo el mundo pierde un poco de hierro cada día, ya sea a través de las heces, en la orina, con la menstruación o durante la renovación celular; pero a cambio recupera un poco de ese hierro consumiendo productos cárnicos y vegetales.

La absorción intestinal del hierro que se consume se autoregula en el organismo en función de sus necesidades, siendo la hepcidina (proteína sintetizada en el hígado) una de las moléculas claves de esta regulación. Así, si falta hierro, la hepcidina aumenta su absorción intestinal; y si hay demasiado, la disminuye.

Pero este mecanismo de regulación tiene sus límites. Y en la mayoría de los casos la falta de hierro es la consecuencia de no respetar en la alimentación una o más de las cinco claves que a continuación le voy a dar. Tome buena nota de ellas, pues son su seguro de vida para que no le falta hierro:

1. Evitar los antinutrientes vegetales. Los granos completos y las leguminosas en particular son alimentos vegetales ricos en fibras, pero también en antinutrientes. El ácido fítico en particular, abundante en los cereales completos y leguminosas (soja, judías rojas, garbanzos, etc.), atrapa el hierro y forma con él un complejo que es eliminado directamente a través de las heces. Es por este motivo que el gran consumo de granos enteros afecta a la carencia de hierro.

2. Acompañar los productos cárnicos con vegetales. Los alimentos más ricos en hierro son los de origen animal (carne, pescado, etc.). Sin embargo, comer grandes cantidades de carne no es una buena solución, ya que el hierro de la carne también aumenta el riesgo de sufrir cáncer, especialmente de colon. La forma más sencilla de evitar este problema es comer la carne siempre con frutas y verduras, puesto que los antioxidantes de estos alimentos actúan frente al efecto oxidativo que provocan las grandes cantidades de hierro. Y otra ventaja más: las frutas y verduras son ricas en vitamina C, la cual facilita la solubilidad del hierro y, por tanto, también su absorción. Además, sus fibras permiten disminuir el pH del intestino a través de la fermentación, lo que mejora aún más la absorción de hierro gracias a la solubilidad del mineral.

3. Vitamina C en el menú. La vitamina C facilita mucho la absorción del hierro no hemínico. Permite la transformación del hierro férrico (Fe3+) en hierro ferroso (Fe2+), un ion menos oxidado y también más soluble, es decir, con mejor absorción. Un pequeño bol con verduras crudas, perejil (por ejemplo, en forma de salsa preparada con ajo y otras especias), un poco de zumo de limón o pimientos son buenos acompañamientos.

4. ¡Atención al calcio! Probablemente esto le suene, ya que se repite hasta la saciedad: ¡hay que comer productos lácteos en cada comida! Pero lo que han olvidado contarle es que las personas que siguen este consejo se ven mucho más afectadas por el déficit de hierro. ¿Por qué? Por el elevado contenido en calcio de los lácteos, ya que este calcio se vincula al hierro en el intestino y acaban formando un complejo que termina siendo eliminado junto a las heces.

5. No tomar té ni café en las comidas. Debe evitar el té y el café cuando se consumen alimentos ricos en hierro, ya que los taninos que contienen esas bebidas forman precipitados insolubles en contacto con el hierro (los tanatos de hierro) que son eliminados directamente a través de las heces. Aunque la acción del té es mayor que la del café, lo ideal es que deje esas bebidas para otro momento del día.

El hierro es tan importante que es uno de los indicadores esenciales que los médicos buscan al realizar análisis de sangre. Y cuando está bajo, suelen mandar complementos alimenticios para subirlo. Pero debe saber que deben tomarse con muchísima precaución, pues tan malo como tener poco hierro es tener demasiado. Y muy frecuentemente ocurre otra cosa misteriosa, y es que aunque el médico recete suplementos de hierro, el paciente no logra recuperar sus niveles óptimos.

En realidad no tiene ningún misterio

Nuestros expertos saben qué es lo que se esconde detrás de este aparente misterio. Y han preparado un artículo esencial que vamos a publicar en el próximo número de Salud AlterNatura en el que, con la misma claridad que le explican las 5 pautas que debe seguir en la alimentación y que yo he reproducido un poco más arriba, le dan unos consejos impagables que debe tener en cuenta si le prescriben complementos a base de hierro.

Seguramente el médico que le ha extendido la receta de los suplementos de hierro no se los habrá contado.

Le invito a que se suscriba a Salud AlterNatura para recibir este increíble artículo sobre el hierro. Mientras los expertos del mundo continúan debatiendo sobre el asunto en sus congresos, yo le animo a tomar sus propias medidas.

Pero no puedo callarme un consejo extra para que se beneficie todo el mundo: intente evitar los complementos de hierro a menos que sean realmente imprescindibles. Es un principio de precaución, pues suponen un factor de crecimiento de virus, bacterias, hongos, parásitos y células cancerosas.

Sepa todo lo que debe saber sobre este oligoelemento esencial en el artículo que le hemos preparado este mes en Salud AlterNatura, en el que también encontrará:

  • Cáncer de próstata: ¿de verdad debería operarse? El de próstata es un caso aparte entre el resto de cánceres. Muchos hombres se operan creyendo que no hay otra solución a pesar de que corren un importante riesgo de sufrir un efecto secundario grave: disfunción eréctil. Le explicamos qué peligros reales esconde la prostatectomía y cuáles son las alternativas en caso de cáncer de próstata. ¡Créame que necesita saberlo!
  • ¿Sirve para algo la vacuna contra el tétanos? Entre los expertos suscita como mínimo unos cuantos interrogantes, y es importante conocerlos. ¡Cuando lo lea se llevará una sorpresa!
  • Ya está aquí el buen tiempo y, con él… aumenta el número de suicidios. ¿Le sorprende? Este mes va a descubrir por qué el regreso del sol esconde los quince días más peligrosos del año, así como qué es lo que oculta realmente la industria farmacéutica acerca del verdadero peligro de los antidepresivos.
  • ¿Es peligrosa la soja? ¡Por fin hay una respuesta! Se la ha considerado anticáncer y también cancerígena, entre otras contradicciones. La controversia sobre la soja viene de lejos, por lo que era más que necesaria una explicación a fondo sobre sus efectos. Este mes va a descubrir qué hay de cierto en todo lo que le han contado sobre la soja… ¿Preparado?

Además, en este número de Salud AlterNatura:

  • Cómo acabar con las tendinitis. Entender qué es y cuál es su origen es clave para poder actuar correctamente ante una tendinitis. Este mes le damos los consejos de nuestro experto para acabar con ella.
  • Por qué es imprescindible consumir productos ecológicos. Si necesita razones para defender una postura en contra de las semillas modificadas genéticamente, los fertilizantes químicos y los agresivos pesticidas, le damos los argumentos definitivos.

Para recibir este ejemplar (en formato papel) por correo postal en su domicilio debe hacer su pedido antes de este jueves 18 de mayo haciendo clic en este enlace (podrá comprobar las condiciones de suscripción antes de efectuar el pago).