¿Por qué hay personas que viven más años y con buena salud pese a que sus hábitos de vida no son precisamente saludables? Esta es la pregunta que ha querido responder Nir Barzilai, médico a cargo del “Proyecto de los Genes de la Longevidad”.

El proyecto surgió a raíz de la teoría que afirma que las personas centenarias que gozan de inmejorable salud, independientemente de los hábitos saludables que siguen, en realidad lo hacen porque cuentan con un “factor genético” que les protege.

Para encontrar ese factor se estudió el material genético de 670 personas que habían vivido 100 años o más pese a sus malos hábitos: el 60% de los hombres y el 30% de las mujeres habían fumado durante muchísimos años, casi el 50% eran obesos y menos del 50% hacían ejercicio. Es decir, no hacían nada para mantenerse sanos, y aun así lo estaban gracias a su peculiar ADN.

Se constató entonces que más de la mitad de estos centenarios no tenían unos niveles correctos de la hormona de crecimiento, ya que eran bastante más bajos de lo normal.

Este bajo nivel de la hormona del crecimiento, según aseguraron los investigadores, se puede relacionar directamente con el hecho de que los perros pequeños viven más que los grandes, o que los ponys viven más que los caballos.

De este modo, el tamaño de las personas también se convierte, curiosamente, en un factor para vivir muchos más años.

Fuente: Nir Barzilai: “Longevity Genes Project”. Institute for Aging Research. Albert Einstein College of Medicine.