Dos millones de trabajadores mueren al año en todo el mundo por causas relacionadas con el trabajo y, de ellos, la tercera parte lo hacen por enfermedades respiratorias. Algunos de estos riesgos laborales son bien conocidos y se ha legislado en muchos países para atajarlos (por ejemplo, el uso del amianto como material de construcción, prohibido en toda la Unión Europea desde hace más de una década), pero otros están vinculados a nuevas fuentes de riesgos y profesiones.

Por ejemplo, el proceso industrial de fabricación de palomitas de maíz utiliza como condimento diacetil. Pues bien, a las altas temperaturas en las que se utiliza, este condimento se evapora y puede afectar a los bronquios, produciendo una infección llamada bronquiolitis obliterante. También lo sufrirían trabajadores de otros sectores de la alimentación como la fabricación de cereales, patatas fritas, galletas y chocolate.

Estos son algunos de las nuevas ocupaciones que pueden estar vinculadas con enfermedades pulmonares identificadas en una amplia revisión publicada por la revista científica The Lancet, que alerta de la escasa atención que suscitan estos riesgos para la salud comparados con otros como el consumo de tabaco o de alcohol.

La decoloración del tejido de algodón para fabricar prendas vaqueras (conocida como denim sandblasting) también es una ocupación de riesgo, pues ocasiona silicosis (neumoconiosis típica de los mineros del carbón). Extraer gas y petróleo del subsuelo utilizando la técnica de fractura hidráulica (fracking) es muy peligroso para las vías respiratorias de los trabajadores que la llevan a cabo, al producir polvo con sílice que provoca asma, silicosis y cáncer. Por su parte, los trabajadores que fabrican pantallas de cristal líquido de las que se emplean en los teléfonos móviles, tabletas y otros dispositivos electrónicos están expuestos al óxido de indio, un componente que provoca la enfermedad pulmonar intersticial.

Los trabajadores encargados de la demolición y remodelación de casas y edificios en cuya construcción se empleó sílice (un material natural cuyo polvo se ha demostrado cancérigeno para el pulmón) también están expuestos a riesgos respiratorios.

Y una ocupación que supone un riesgo emergente es la relacionada con la atención en catástrofes provocadas por atentados terroristas. Bomberos, personal de rescate, de atención médica, etc. se exponen a riesgos respiratorios elevados, como asma, bronquitis crónica o bronquiolitis crónica, además de enfermedades autoinmunes.

FUENTE: “Occupational lung diseases: from old and novel exposures to effective preventive strategies” Cullinan, Paul et al. The Lancet Respiratory Medicine , Volume 0 , Issue 0