El ser humano es un “mamífero social” que requiere de las relaciones sociales para mantenerse sano, tanto física como mentalmente.

Son numerosos los estudios realizados tanto con animales como con personas sobre las consecuencias de la soledad, y que han confirmado que en ausencia de relaciones sociales hay más probabilidades de desarrollar ciertas enfermedades.

Esto ocurre porque los mamíferos sociales están programados genéticamente para que el cerebro sólo pueda desarrollarse completamente gracias a la presencia de otros. Y aunque este proceso es fundamental durante la infancia, las consecuencias de la soledad vivida en los primeros años se mantienen durante toda la vida.

Por ejemplo, experimentos realizados en cerdos confirmaron que aquellos que eran separados de sus madres al nacer sufrían más estrés. Y este estrés no sólo se mantenía mientras crecían, sino que de adultos además eran más inseguros y su sistema inmunológico funcionaba peor.

Pero ¿qué consecuencias tiene la soledad en las personas? Para averiguarlo, a finales del siglo XX el psicólogo Donald O. Hebb (iniciador de la psicobiología) llevó a cabo un experimento bastante controvertido en el que estudiantes de la Universidad de Montreal se ofrecieron voluntarios para ser encerrados y perder todo contacto con los demás, incluso colocándose cascos y anteojos que les impidieran ver y oír. El experimento se saldó con ansiedad por parte de todos los participantes, e incluso con casos de alucinaciones y delirios. Según confesaron después algunos de los voluntarios, nunca llegaron a recuperarse totalmente de este experimento.

Pero no hace falta llegar a este extremo para comprender los riesgos que supone para el ser humano el vivir en soledad. Son muchos los estudios realizados con personas que apenas se relacionan con otras o que viven solas. En todos se ha corroborado que tienen más ansiedad y más probabilidades de sufrir hipertensión debido al mal estado de sus arterias, así como de desarrollar problemas cognitivos, pérdidas de memoria o dificultad en el aprendizaje

En conclusión, estar acompañados de amigos y familiares pasa por ser el mejor remedio para disfrutar de una vida llena de salud.

Fuente: Ellen Kanitz, Margret Tuchscherer, Birger Puppe, Theresa Hameister, Armin Tuchscherer: “Social support modulates splenocyte glucocorticoid sensitivity in piglets exposed to social deprivation stress”. Physiology & Behavior.