El ictus es la primera causa de muerte en las mujeres de los países desarrollados. Se trata de un accidente cerebrovascular que puede ser tanto hemorrágico como isquémico. En este último caso surge cuando una arteria del cerebro se obstruye, lo que causa coágulos que acaban provocando la muerte en una tercera parte de las personas, y dejando graves secuelas en otro tercio.

Las responsables de que se obstruya la arteria son unas placas de ateroma que resultan especialmente peligrosas si se encuentran en la arteria carótida, a la altura del cuello. Para evitar que se formen los coágulos que provocan el ictus, el procedimiento suele ser operar si el estrechamiento es superior al 70%. Sin embargo, se ha confirmado que existen muchos pacientes que sufren ictus por debajo de este porcentaje, mientras que hay otros que, con una parte de la arteria obstruida aún mayor, no se operan y jamás sufren un ictus.

Por tanto, era necesario encontrar otro marcador más preciso; y ese ha sido el de la inestabilidad de la placa que obstruye la arteria. Un grupo de investigadores ha averiguado que las placas que son más inestables tienden a la muerte celular, lo que origina después el ictus, mientras que las estables tienden a la calcificación, el mismo mecanismo responsable de la formación del hueso. En consecuencia, esa placa se vuelve más dura y más estable, lo que hace que no se rompa y no se formen coágulos. Este descubrimiento permite contar con un factor más fiable a la hora de decidir si es necesario operar o no para prevenir el ictus.

Fuente: Iraide Alloza, Haize Goikuria, Juan Luis Idro, Juan Carlos Triviño, José María Fernández Velasco, Elena Elizagaray, María García-Barcina, Genoveva Montoya-Murillo, Esther Sarasola, Reyes Vega Manrique, Maria del Mar Freijo and Koen Vandenbroeck: “RNAseq based transcriptomics study of SMCs from carotid atherosclerotic plaque: BMP2 and IDs proteins are crucial regulators of plaque stability”. Scientific Reports. Mayo 2017.