Si usted (o su padre, su marido o alguien de su entorno cercano) es hombre y tiene 50 años o más, hay muchas probabilidades de que sufra molestias por tener la próstata algo más grande de lo normal.

Y si no las sufre (o si aún es joven), probablemente algún día las sufrirá. Y es que con la edad la próstata crece de manera casi irremediable. De hecho, se calcula que entre los 40 y los 60 años, la mitad de los hombres tiene una próstata demasiado grande, un porcentaje que aumenta hasta el 90% en el caso de los hombres mayores de 80 años.

Así, este pequeño órgano situado directamente bajo la vejiga ocasiona diversas y desagradables molestias a quienes sufren su hipertrofia, como despertarse una y otra vez por la noche con la impresión de tener ganas de orinar que no se alivian al ir al baño, además de producir dolor al orinar.

¿Tiene solución?

Como siempre, la medicina ha preparado un batallón de medicamentos. Las dos familias más utilizadas son los bloqueadores α y los inhibidores de una enzima llamada 5-alfa reductasa. A primera vista parecen eficaces, pues actúan sobre los síntomas, pero todos tienen efectos indeseados, algunos de ellos muy serios.

Así, los bloqueadores α sólo actúan sobre los síntomas de la obstrucción urinaria y con frecuencia implican un descenso de la tensión arterial que puede afectar a la vida cotidiana. Los segundos, los inhibidores de la 5-alfa reductasa, no sólo reducen los síntomas, sino también el volumen de la próstata. ¡Disminuyen hasta el riesgo general de padecer cáncer! Entonces, ¿qué se les puede reprochar? Pues que, por desgracia, provocan varios problemas; por ejemplo, pueden afectar a la sexualidad y, sobre todo, aumentan el riego de cáncer agresivo de próstata, el más difícil de tratar.

Por ello, si es posible, más vale evitar estos medicamentos o reducir la dosis. Y créame que en muchos casos sí es posible evitarlos.

En Los dossiers de Salud, Nutrición y Bienestar hemos preparado un Informe Espacial que tiene el objetivo de ayudarle a prevenir la hipertrofia prostática benigna (HPB), e incluso a luchar contra ella si ésta ya se ha presentado.

Y eso se puede conseguir desde todos los frentes que pone en nuestras manos la medicina natural.

Por ejemplo a través de la alimentación. Y es que ésta juega un papel fundamental en la reducción de la hipertrofia prostática. Por eso le explicaremos con todo detalle qué alimentos debe desterrar de su dieta (por ejemplo, los aceites y mantequillas muy poliinsaturadas) y qué otros debe incorporar (las cebollas rojas y el té verde, por ejemplo). También repasaremos los hábitos esenciales que debe cambiar porque tienen influencia real en la hipertrofia próstatica y, finalmente, 12 sustancias naturales (raíces, semillas, extractos…) que encontrará en el herbolario y que le van a ayudar.

Así que ya sabe: si usted o alguien cercano está en la edad crítica o ya sufre problemas benignos de próstata, le aseguro que este Informe Especial le será de gran ayuda.

Ahora lo recibirá completamente gratis, con toda la información que necesita, como regalo extra junto a su suscripción a Los dossiers de Salud, Nutrición y Bienestar. Consígalo ahora en este enlace.