Apenas nos acordamos de él porque ni nos duele ni protesta. Y ahí está el hígado, enorme (es el órgano más grande, casi del tamaño de un balón de fútbol), sin tomarse nunca un descanso y haciendo un trabajo formidable.

A menudo se subestima a este silencioso trabajador y, sin embargo, la salud de todo el organismo depende principalmente de la suya.

Es un trabajador multifunción. Purifica la sangre, produce la bilis (necesaria para digerir las grasas), almacena el glucógeno que nos sirve como combustible de reserva, participa en la producción del imprescindible colesterol…

Se puede comparar el hígado con una enorme fábrica de transformación química gracias a las moléculas y a las reacciones biológicas que se producen dentro de los hepatocitos, las células propias del hígado.

En esta sofisticada fábrica tiene lugar la desintoxicación enzimática por medio de reacciones químicas que permiten la neutralización de sustancias tóxicas o potencialmente tóxicas producidas por el propio organismo o provenientes del exterior. ¡Y le aseguro que son muchas!

Para empezar, y a lo largo de toda una vida, una persona consume una media de 25 toneladas de comida que, una vez digeridas en el tubo digestivo, van a parar al hígado, donde son tratadas. Esta cantidad representa la carga más importante de toxinas y antígenos que el organismo debe gestionar. Y ahí está el hígado, ocupándose silenciosamente de semejante volumen de trabajo…

Y eso si las digestiones no son problemáticas. Porque si, por ejemplo, existe un desequilibrio de la microflora (disbiosis) o un aumento de la permeabilidad de la pared intestinal, el hígado sufre una carga de trabajo extra.

También supone una entrada adicional de toxinas la contaminación del entorno, la toma de medicamentos, etc.

Reconózcalo: ¿a que está viendo con otros ojos a su sufrido hígado?

Toda esta labor que desempeña es muy costosa para el organismo desde el punto de vista energético. Y más aún cuando el hígado está “cansado” o el sistema de desintoxicación está desbordado o saturado por culpa de algún tipo de contaminación o infección.

A veces el hígado nos lanza tímidamente algunos signos con los que a su manera nos está pidiendo un respiro. Es por eso que en ocasiones se siente inapetencia, dolor de cabeza después de comer, la boca pastosa, la tripa hinchada, la piel con mal aspecto, insomnio en las primeras horas de la noche y dificultades para despertarse por la mañana, mala circulación, afecciones oculares, mal humor, irritabilidad…

¿Le suena de algo…? ¿No le parece que ha llegado el momento de hacer algo por su hígado?

Las plantas aliadas del hígado y la vesícula biliar

Por supuesto, y como regla general, debe evitar el sobrepeso, no abusar del alcohol, llevar una vida activa y alimentarse correctamente.

Pero más allá de esas pautas razonables, que no sólo benefician a su hígado sino a su salud en general, hoy quería hablarle de algo más concreto y que no todo el mundo sabe.

Y es que numerosas plantas son capaces de mejorar la función hepática y biliar. Pero las que le voy a enumerar ahora han sido respaldadas por investigaciones científicas, lo que significa que no sólo está demostrado por la tradición y la práctica que funcionan, sino que el efecto de sus fórmulas medicinales ha sido corroborado por la ciencia. Tome nota. Son las siguientes:

  • Cardo mariano.
  • Alcachofa.
  • Romero.
  • Rábano negro.
  • Cúrcuma.

Cómo ve, estas plantas son de fácil acceso, no tienen efectos secundarios indeseables y, además, casi todas se pueden conseguir por un módico precio.

De cada una de ellas deberá tomar una parte concreta (raíz, rizomas, hojas, sumidades floridas, etc.) y de una forma precisa (en extracto, en infusión, como extracto glicerinado…). Y es que para aprovechar realmente toda la riqueza y los principios activos de cada planta que la naturaleza pone a nuestra disposición es necesario saber bien cómo utilizarla.

El hígado es el órgano clave para liberar al cuerpo de venenos y sustancias tóxicas, y le aseguro que comprobará el efecto que tiene proporcionarle una ayuda extra que le ayude a “desintoxicarse”.

Puede utilizar las cinco plantas que le he mencionado en curas de entre diez días y un mes, repitiéndolas una o dos veces al año, y su hígado le estará realmente agradecido. No olvide que cuando el hígado se encuentra bien tiene más capacidad para realizar su trabajo de filtrado, depuración y eliminación de los residuos del organismo.

En el próximo número de Plantas & Bienestar le explicamos en nuestra sección “A fondo” cómo hacer estas curas de desintoxicación del hígado en dos fases, para extraer de estas plantas todas sus propiedades depurativas.

También le damos la lista completa de los alimentos que más ayudan al hígado en su trabajo de eliminación y que optimizan las vías de desintoxicación, como el hinojo, la mejorana, las endivias o la rúcula, entre otras que no deben faltar en su dieta. Le explicamos cómo funciona cada una de ellas y de qué forma multiplicar sus propiedades.

Y un secreto que no todo el mundo sabe: hay una fruta y una planta que, aunque tienen muchas y demostradas propiedades para la salud, jamás deben tomarse si se está siguiendo un tratamiento médico de cualquier tipo, por sus riesgos precisamente para el hígado. ¿Cuáles son? Descúbralo en nuestro especial sobre este fascinante órgano en el próximo número de Plantas & Bienestar.

Para asegurarse de recibirlo debe pedirlo aquí antes del próximo 8 de marzo. ¡Empiece a cuidar de verdad su hígado!

¡Acepte mi consejo y deje entrar en su vida el poder de las plantas!