Me encanta leer los “últimos descubrimientos” de los investigadores de Harvard. Son los profesores universitarios mejor pagados del mundo y viven literalmente como príncipes, en un ambiente como de castillo medieval.

La Universidad de Harvard en Estados Unidos es como un palacio. A sus profesores les pagan hasta 500.000 dólares al año. (1)

Todo el mundo les admira; todo el mundo quiere parecerse a ellos. Y en cuanto a ellos, uno a veces se pregunta si no disfrutarán sacando “estudios” para reírse del mundo en la medida en que estos estudios tratan sobre banalidades.

En cualquier caso, me gustaría hablarle de uno de esos estudios de Harvard que acaba de salir. Fue publicado en la revista científica Psychological Science el 20 de mayo de 2016. (2)

Es absolutamente trivial, pero sí que es verdad que a veces está bien recordar lo evidente.

El “nudo en el pañuelo”

Se trata de un estudio sobre la memoria y cómo conseguir recordar las cosas importantes que debemos hacer. Los investigadores de Harvard han “descubierto” que nos acordamos con más facilidad de una tarea (como enviar una carta, regar las plantas antes de salir, apagar el fuego…) si la asociamos con un objeto cercano.

En algunos países existe la tradición de “hacer un nudo al pañuelo” para acordarse de cosas importantes.

Pongamos por caso que una madre le pide a su hijo que a la salida del colegio pase por la oficina de correos para recoger un paquete. El encargo se le va completamente de la cabeza. Hay que decir que entre la frenética partida a “balón prisionero” después de comer, la clase de matemáticas por la tarde y el cruce de miraditas con la encantadora Sofía durante el recreo, le sobran razones para tener otras cosas en la cabeza.

En el camino de vuelta a casa, sin embargo, mete la mano en el bolsillo para buscar un chicle de hace tiempo, y entonces sus dedos se encuentran con el pañuelo y notan que tiene algo duro e inusual: un nudo. Y es en ese momento cuando se le enciende la bombilla: “Andá, ¡es verdad! Tenía que pasar por correos para recoger un paquete”. Así que vuelve sobre sus pasos corriendo a toda velocidad para llegar a la oficina de correos antes de que cierre, sabiendo que 10 minutos antes ya había pasado por delante pensando en otras cosas.

Cómo acordarse de las cosas

Bien, figúrese que los geniales investigadores de Harvard acaban de redescubrir las virtudes de este truco nemotécnico (una palabra complicada para designar los métodos que permiten recordar por asociación de ideas). Han probado, apoyándose en cifras, que tanto este sistema como sus variantes funcionan.

En su experimento pidieron a 87 estudiantes que realizaran un trabajo en el ordenador durante una hora y al acabar recibirían una compensación económica. Antes de que se pusieran a trabajar, también se les informó de que, cuando fueran a buscar el dinero, se donaría una cantidad a una organización benéfica por cada persona que se acordara de recoger unos alicates del mostrador. A la mitad de los estudiantes se les indicó que encima del mostrador se colocaría una figura de un elefante para recordarles que cogieran los alicates, mientras que a la otra mitad simplemente se les agradeció su participación.

Los resultados revelaron que el 74% de las personas que habían sido avisadas del sistema del elefante se acordaron de coger los alicates frente a sólo el 42% del otro grupo.

Katherine Milkman, coautora del estudio y profesora de la Universidad de Pennsylvania, lo explica así: “La gente suele olvidar sus obligaciones. Aunque a menudo se trata de un problema de voluntad, lo que ocurre también es que simplemente olvidan hacerlo”.

Este truco tan simple y tan conocido es muy sencillo, pero lo cierto es que se utiliza muy pocas veces.

Lista de trucos tremendamente útiles

Aquí tiene una lista de trucos de este tipo que podrían ahorrar cientos de horas a todas esas personas que tienden a olvidar pequeñas cosas de la vida diaria, con unas consecuencias incómodas y en ocasiones incluso graves:

  • Al dejar sus cosas (llaves, gafas, cartera) en otro sitio distinto a su ubicación habitual, memorice el objeto más grande que haya alrededor. Cuando se ponga a buscarlas, se acordará más fácilmente de este objeto grande e irá directo allí.
  • Cuando le encarguen un recado importante, haga un nudo en el pañuelo o átese un hilo alrededor del dedo. No se lo quite hasta que no lo haya cumplido.
  • Cuando deje el coche en un aparcamiento, asocie una imagen con la zona en la que se encuentra. Hoy en día, los aparcamientos con varias plantas suelen tener colores distintos en cada una de ellas. Pero en lugar de tratar de recordar si aparcó en la zona roja, azul, naranja o verde, lo cual a veces puede no ser tan evidente al cabo de unas horas, asocie su color a una fruta o verdura; por ejemplo, la fresa para el rojo, el arándano para el azul, la naranja para el naranja y el puerro para el verde. Si el aparcamiento se encuentra dividido en zonas designadas por letras, en lugar de intentar recordar que se encontraba en la zona “F”, es mejor que recuerde que “estaba en la zona fresa”.
  • ¿Tiene que recordar tres letras (por ejemplo, las de la terminación de la matrícula de un coche)? Mejor asocie a cada letra una palabra y forme una frase; le resultará más fácil recordar la frase que no las letras sueltas. Por ejemplo, las letras de una matrícula terminada en MTH se recordarán mejor con la frase “Manolo Tiene Hipo”.

¿Tiene usted alguno truco para acordarse de las cosas? Si es así, puede con la comunidad de lectores de Tener S@lud un poco más abajo. Y quién sabe, quizá lo vea alguien de la Universidad de Harvard y nos contraten como profesores…