La menta piperita se lleva utilizando con fines medicinales desde hace miles y miles de años, lo que la convierte en una de las plantas cuyos efectos se conocen mejor, porque además se han llevado a cabo numerosos estudios clínicos y científicos sobre sus extraordinarias propiedades.

En las tiendas se puede encontrar principalmente por su nombre en latín, mentha piperita, lo que le ayudará a identificarla como la menta de la que hablaré aquí.

En este post vamos a comprobar que tener un frasco de piperita en casa es más que necesario, pues sus beneficios no se limitan sólo a quitar el dolor de cabeza.

Descubra el maravilloso mundo de la aromaterapia

La aromaterapia consiste en el uso medicinal de los extractos aromáticos de las plantas (esencias y aceites esenciales). Se trata por tanto de una rama de la botánica que los especialistas denominan fitoterapia.

Aunque las plantas y sus aromas hayan sido indispensables para la salud de las personas desde el origen del mundo, hubo que esperar hasta el siglo XX para realizar avances destacados en este campo. Es decir, que la comunidad científica apenas lleva cien años centrando sus estudios en los aromas. Y esta tendencia, como otros tantos grandes descubrimientos, comenzó casi por casualidad: en 1910, el químico francés René-Maurice Gattefossé se encontraba realizando experimentos de perfumería en su laboratorio cuando una explosión le provocó graves quemaduras en las manos.

Las heridas se infectaron y la quemadura derivó rápidamente en gangrena, que en aquella época no tenía cura.

Desesperado, René-Maurice Gatefosse se quitó las vendas y aplicó sobre la herida el aceite esencial de lavanda que utilizaba para sus perfumes, y que intuía podía tener propiedades antisépticas y cicatrizantes. La efectividad del aceite fue sorprendente: Gatterfosse se recuperó por completo y, desde ese momento, reorientó su carrera hacia el estudio de las propiedades de los aceites esenciales de las plantas.

Él mismo fue quien en 1935 acuñó el término aromaterapia.

Gracias a las técnicas modernas de destilación, la aromaterapia puede obtener hoy de las plantas aromas extremadamente concentrados, los “aceites esenciales” de los que todo el mundo habla.

Aceites esenciales

El aceite esencial es el principio activo; es decir, el conjunto de componentes con efecto terapéutico que se obtienen de las plantas a través de la destilación por vapor. El aceite esencial tiene el olor de la propia planta, pero más potente, muy concentrado. En ocasiones los fabricantes de aceite deben destilar varias toneladas de plantas para obtener un solo litro de aceite esencial, lo que explica el precio tan elevado que pueden llegar a alcanzar algunos aceites.

De esta forma, un litro de aceite esencial de una planta tan simple como el estragón puede llegar a costar ¡casi 1.000 euros!

Así que no se deje tentar y huya de los precios demasiado baratos: un aceite esencial a un precio económico suele ser de poca calidad, un engaño; puede que se haya obtenido a partir de la mezcla con otras sustancias naturales (aceites vegetales, alcoholes) o químicas (disolventes, colorantes…).

Los diferentes usos de los aceites esenciales

Existen tres formas de administrar los aceites esenciales, que pueden variar en función tanto del tipo de aceite como de las dosis.

  1. Vía oral: por ejemplo, acompañados de pan o cualquier otro alimento sólido. En este caso se utiliza el pan como intermediario para suavizar el grado de concentración del aceite (sin necesidad de disminuir la cantidad ingerida), evitando el riesgo de sufrir una quemadura interna si se produce una ingesta directa del aceite. También se puede diluir en otro aceite, pero nunca en líquidos acuosos, ya que el aceite no se disuelve en agua.
  2. Masaje: mediante el contacto directo sobre la piel, pero nunca sobre una zona demasiado amplia, y mezclado con un aceite vegetal en una proporción del 20% (por ejemplo, 2 gotas de aceite esencial por cada 10 gotas de aceite vegetal). Es necesario masajear bien la zona para que el principio activo penetre directamente en la piel y llegue al flujo sanguíneo para producir su efecto beneficioso. Esta acción tiene un efecto menor si el aceite se utiliza a la hora del baño.
  3. Difusor: este método no se utiliza apenas con la menta piperita, de la que hablaré más adelante. Se pueden vaporizar los aceites en las habitaciones mediante el uso de un difusor o pulverizador que deje en suspensión pequeñas gotas de aceite. No se debe utilizar un difusor de vapor caliente, ya que el calor podría alterar las propiedades de los aceites.

Las increíbles propiedades del aceite esencial de menta piperita

Y llegamos por fin al tema con el que comenzamos hoy: las sorprendentes propiedades de la menta piperita. El aceite esencial de mentha piperita resulta muy eficaz para tratar el dolor de cabeza, entre otros. Se la podría considerar un pequeño botiquín portátil.

Con respecto al dolor de cabeza, basta con echar dos gotas en el dedo índice y masajear las sienes y la frente, evitando en todo momento el contacto con los ojos, ya que puede provocar quemaduras (en caso de que ocurra, aclare abundantemente con agua fría y consulte con su médico o farmacéutico). Por norma general no se suele diluir el aceite esencial de menta, pero algunas personas especialmente sensibles puede sentir sensación de quemazón. En ese caso, mezcle la menta con aceite vegetal de hierba de San Juan (también conocida como “corazoncillo”) o con aceite de oliva, que seguramente tenga más a mano.

Este masaje tiene un efecto vasodilatador: la circulación sanguínea se ralentiza y el resultado es inmediato. En unos minutos se empiezan a sentir las primeras sensaciones de frío con efecto calmante.

Para completar aún más la acción, si las aplicaciones con menta no son suficientes, existen otros aceites esenciales con efectos fantásticos (y no exageramos al describirlos así) contra el dolor de cabeza: se trata del aceite esencial de gaulteria, que al mezclarlo con el aceite esencial de la hierba de San Juan, alivia rápida y eficazmente.

Para tratar el mal aliento, combatir las náuseas (con total eficacia) y los problemas digestivos de cualquier tipo (vómitos, flatulencias, digestiones pesadas, etc.), basta con comer un trozo de pan previamente untado con una o dos gotas (se recomienda un máximo de tres veces al día). Los resultados se observan casi de inmediato; enseguida se obtiene un aliento fresco que perdura varias horas, algo que ni los caramelos ni otros “medicamentos” consiguen. Incluso puede realizar un experimento interesante que consiste en masajear la planta del pie con el aceite esencial de menta.

En sólo unos minutos… ¡tendrá un aliento mentolado! Un prueba irrefutable de la capacidad de difusión en el cuerpo del aceite esencial de menta. Un truco con mayúsculas, ¿verdad?

Para la tos se puede aplicar un masaje con dos gotas de menta piperita en el pecho, con el que abrirá los bronquios gracias al mentol que contiene el aceite.

El aceite esencial de piperita tiene asimismo efectos positivos para tratar traumatismos leves masajeando con él la zona afectada. Según la revista “Profession Kiné”, “el mecanismo de acción del mentol, al activar una sensación de frío, provoca analgesia local (interrupción del dolor) muy reconocida y apreciada por todos los fisioterapeutas deportivos, que deben tratar y aliviar con rapidez a los deportistas que sufren algún golpe leve”.

Para terminar, personalmente recomiendo utilizar aceites esenciales de origen natural. Tanto si se van a ingerir como si se van a aplicar directamente sobre la piel, es mejor evitar los aceites que contienen agentes químicos. Se pueden encontrar en la mayoría de tiendas de productos ecológicos, herbolarios y farmacias.

Precio

El precio del aceite esencial de menta es un poco más bajo que el de la mayoría de los aceites. Un frasco de 10 ml (200 gotas aproximadamente) cuesta de cinco a seis euros, y unos 13 euros si se elige la fórmula biológica. Un frasco de este tamaño es suficiente para todo un año.

Precauciones antes de su utilización

Se desaconseja el aceite esencial de menta piperita en mujeres embarazadas y en niños menores de seis años. No sustituya un tratamiento médico por aceites esenciales sin hablar previamente con su médico. Manipule siempre con cuidado los aceites esenciales puros, pues pueden quemar la piel e incluso las mucosas (ojos, nariz…). A la menor irritación, aumente el nivel de dilución.

Si tiene dudas, diríjase a su farmacéutico o herbolario más cercano, que sabrá darle la información necesaria.

Es aconsejable conservar los aceites esenciales fuera de la luz, a una temperatura constante de alrededor de 20 grados y en su frasco original siempre bien cerrado. La conservación en estas condiciones supera los cinco años.

Fuentes:

(1) Göbel H et al. Effect of peppermint and eucalyptus oil preparations on neurophysiological and experimental algesimetric headache parameters. Cephalalgia, 1994, 14:228-234

(2) Dew MJ, Evans BK, Rhodes J. Peppermint oil for the irritable bowel syndrome: a multicentre trial. British Journal of Clinical Practice, 1984, 38:394, 398

(3) Tiré de Wikipedia : http://fr.wikipedia.org/wiki/Huile_essentielle

(4) Tiré du guide les “Huiles essentielles chémotypées” de A. Zhiri, D. Baudoux et M. L. Breda aux Editions Inspir Development

(5) «Profession Kiné» de septembre – octobre – novembre 2011 par le Dr Michel Faucon, pharmacien aromatologue, pages 60 à 62 Pour plus d’informations : http://apps.who.int/medicinedocs/en/d/Js4927e/20.html.