El Comité Europeo para la Evaluación de Riesgos en Farmacovigilancia (PRAC) ha iniciado la revisión de la seguridad de las vacunas frente al virus del papiloma humano (VPH) (Cervarix®) y Gardasil®), con objeto de clarificar ciertos aspectos de seguridad en su uso. (1)

Desgraciadamente esto no supone una reevaluación de la vacuna en general, ni van a producirse cambios inminentes en su uso, sino que sólo va a revisar dos posibles efectos adversos relacionados con su administración: el síndrome de dolor regional complejo y el síndrome de taquicardia postural ortostática.

Es un primer paso, pero absolutamente insuficiente para quienes consideramos que esta vacuna debe revisarse íntegramente y, mientras tanto, paralizarse las vacunaciones, tal como estamos pidiendo todos los que hemos firmado la petición que, con esa intención, va a presentarse próximamente al gobierno de España.

Hoy quiero pedirle que vea un vídeo sobre la vacuna contra el VPH que grabó hace un tiempo la doctora Teresa Forcades, explicando de una forma clara y contundente como funciona, por qué está produciendo tal cantidad de reacciones adversas y todas las irregularidades que se han producido en los estudios que culminaron dando luz verde a su aplicación a la población.

Es un vídeo largo, pero necesario y clarificador. Cuando lo vea seguramente querrá enviárselo a sus conocidos, especialmente si tienen hijas en edad de vacunarse.

Si después de verlo lo desea, puede firmar la petición que se va a dirigir al Gobierno para paralizar cuanto antes las campañas de vacunación. Con su firma seremos más, y más fuertes.

Para firmar la petición y paralizar la vacunación indiscriminada con una vacuna que no sirve para nada y que, como “daños colaterales”, está dejando graves secuelas a centenares de niñas, haga clic en el siguiente botón:

Firmar la petición

Si en lugar de ver el vídeo, prefiere leer lo que la doctora Teresa Forcades le cuenta sobre la vacuna del papiloma, puede hacerlo a continuación.

Una reflexión y una propuesta en relación a la vacuna del VPH

Este vídeo es sobre la vacuna del virus de papiloma humano.

Me he decidido a grabarlo porque en el mes de octubre han aparecido unos estudios que por fin demuestran la relación causal entre la muerte de unas niñas sanas que se habían vacunado y la vacuna del virus del papiloma humano.

No es un vídeo para alarmar a nadie, pero sí para informar sobre cuáles son los riesgos reales de esta vacuna, para que los padres (las personas que han de tomar la decisión de si vacunar o no a las niñas) sepan cuál es la información correcta para poderlo hacerlo con conocimiento de causa. Esta información la estructuro en cuatro apartados:

  • El primero serán los datos epidemiológicos para situar este virus dentro del conjunto de virus que afectan a los humanos y también las infecciones sexuales.
  • En el segundo apartado serán los datos científicos de la eficacia y la seguridad de esta vacuna.
  • En el tercer apartado pasaré a describir unas irregularidades que conviene saber y convendría que fueran explicadas en profundidad.
  • Y en el último apartado, hago una reflexión personal sobre toda esta información y una recomendación.

1. Datos epidemiológicos

Comienzo por el apartado de datos epidemiológicos. Este virus, el virus del papiloma humano para el cual se ha hecho esta vacuna que se pone a las niñas en nuestro país a los once años, es un virus que tiene muchos tipos de virales diferentes. Como el tipo de la gripe tiene muchos tipos, también el del papiloma tiene muchos tipos. Más de cien que infectan a las personas, y no los cien del virus del papiloma causan cáncer. Los que causan cáncer son un sub-grupo de estos cien, más o menos 12 ó 15 tipos de virus, que se conocen como “virus del papiloma de alto riesgo”. Se llaman así porque son oncogénicos: son capaces de producir cáncer.

En este caso, este virus como generalmente se adquiere es por vía sexual (no sólo, pero es la vía principal), infecta las mucosas de la vagina y el cuello del útero. El cáncer asociado a este virus es el “cáncer de cuello de útero”. Es importante conocer como dato epidemiológico que los virus más prevalentes que producen cáncer de todos estos tipos de virus del papiloma son el tipo 16 y el tipo 18.

En la mayoría de los países, en las estadísticas generales, estos dos tipos virales son responsables del 70% de los cánceres de cuello de útero. Pero en nuestro país, en el Estado español, éste no es el caso y esto es muy importante saberlo porque, en todas las informaciones sobre esta vacuna, se habla de que puede hacer prevención del 70% de cánceres de cuello de útero (o que teóricamente podría prevenir el 70%). Esto sería así teóricamente, si los dos tipos de virus para los cuales es efectiva o está dirigida la vacuna fuesen responsables del 70% de los cánceres de cuello de útero. Y eso es así en muchos países, pero en el nuestro no.

En el Estado español, los virus 16 y 18, sólo para los cuales está pensada la vacuna, son responsables de un 56% de los casos de cáncer de cuello de útero, no un 70%. Éste es el primer dato epidemiológico. El segundo dato es que tenemos antes de la vacuna una intervención médica que es capaz de hacer prevención del cáncer de cuello de útero y de evitar la mortalidad por el cáncer de cuello de útero, que se supone es el objetivo que justifica esta vacuna.

¿Y cuál es esta intervención? Es lo que se conoce como el test de Papanicolau, que es una citología vaginal. En esta exploración de la cavidad vaginal de la mujer, que se puede hacer cada dos o tres años, se recoge una muestra de células por descamación del cuello del útero y las paredes vaginales, estas células se hacen un frotis, se examinan y se ve si son normales. Pues bien, el cáncer de cuello de útero, se ha de decir que el virus del papiloma lo ocasiona sólo cuando es un virus de tipo oncogénico, e incluso los oncogénicos, sólo en una pequeña proporción.

Y cuando esto pasa, es un cáncer de crecimiento muy lento. Es decir, puede tardar de 20 a 40 años en aparecer el cáncer después de haber tenido infecció, y si en estos 20 ó 40 años, cada 2 o 3 años se realiza una citología vaginal, se está a tiempo para detectar las células infectadas antes de que estas células se hayan malignizado, antes de que sean células de cáncer. Esto es lo que se llama “lesión precancerosa”. Se identifican y se hace una simple intervención de láser para poder eliminar esta zona de células anormales o si ya está en un estado más avanzado, cosa que sólo pasará si la citología se hace en periodos de tiempo de más de 2 o 3 años, si se hace se detecta en un estadio precoz, pero si se espera más se hace una exéresis, una conización, que se elimina una parte del tejido del cuello del útero. Pero en ningún caso si se hace un seguimiento de Papaliconau con citología correcta, debería de haber ningún caso de muerte por cáncer de útero.

Por tanto, ¿qué pasa en el Estado español, que sí que hay casos de muerte por cáncer de útero y el número es de 612 al año? Ocurren porque la citología vaginal no llega a toda la población. Por tanto, una estrategia de salud pública más racional que no fuese la promoción de esta vacuna (y ahora explicaré por qué, porque tiene sus riesgos) sería extender la cobertura del test de Papanicolau para que pudiese llegar a toda la población.

2. Datos científicos, eficacia y seguridad

Las vacunas que tenemos para la prevención del cáncer de útero, aparte de la prevención de este cáncer, son dos: una se llama Cerverix y la primera (que se llama Gardasil, que ésta fue en el año 2006 que se aprobó por primera vez y en nuestro país a partir de 2007. La vacuna Gardasil es una vacuna que contiene 4 tipos de virus, he hablado del 16 y 18, que son los que producen cáncer en más alta proporción y que en España sólo el 56% y no el 70%), y además hay el tipo 6 y 11 que provocan verrugas genitales y los fabricantes de la vacuna pensaron que si podían añadir estos dos tipos darían prevención a una enfermedad que no es mortal, pero que molesta y estaría muy bien poder prevenir.

Por tanto, Gardasil, la primera vacuna, es cuadrivalente, que quiere decir que vale para cubrir cuatro tipos de virus: los dos que generan el virus con más prevalencia y los dos que provocan verrugas con más prevalencia.

La otra vacuna se llama Cerverix, es de 2009 y esta vacuna es bivalente, cubre sólo dos tipos que provocan cáncer con más prevalencia, por tanto, para el tipo 16 y 18.

¿Cómo se hacen estas vacunas? Ahora me entretendré un poco explicando la síntesis de esta vacuna, cómo se fabrica, porque esto nos ayudará después a entender (espero que de forma clara), cuáles son los efectos secundarios y por qué se producen estos efectos secundarios de la vacuna.

Pues bien, ¿cómo se fabrica esta vacuna?

Primero hemos de explicar un poco cómo es el virus del papiloma. El virus del papiloma es un virus que, como todos los virus, consta de un material genético que es el ADN y que, en el caso de este virus, es un ADN de cadena circular, doble cadena circular. O sea, tendríamos como una pulserita de ADN circular y doble, que sería el núcleo de este virus.

El centro del virus consta de este material genético y, como se sabe, los virus son prácticamente material genético cubierto por unas proteínas que lo protegen, que no se pueden replicar (por eso se llaman virus) si no infectan una célula que tenga maquinaria necesaria para la replicación. Por tanto, los virus sólo se replican cuando infectan a una célula. Pues bien, este virus tiene este ADN interno que es el material genético, como decía protegido por una “cajita” que llamamos “cápsida”, que es de proteínas.

Entonces, los anticuerpos, cuando hacemos vacunas o cuando la inmunidad normal reacciona defendiéndose de un virus, es porque mi cuerpo genera anticuerpos contra los antígenos, que son estas proteínas de la superficie del virus, porque al material genético del virus no accede el sistema inmunitario, porque está protegido; en cambio las proteínas de fuera son lo que entra en contacto con mi sistema inmunitario. Si mi cuerpo identifica una de estas proteínas de la superficie como cuerpo extraño, que no reconoce, entonces genera una proteína que se acopla, que se llama “anticuerpo”, y aquí tenemos la proteína del virus, llamada antígeno, anticuerpo. Esto sirve para que este complejo, antígeno-anticuerpo, estimule a otras células del sistema inmunitario, que se dedican a eliminar este cuerpo extraño que ha aparecido en el organismo. Esto es el funcionamiento básico de esta inmunidad celular o humoral y después celular.

Continúo ahora con el virus. Tendríamos dentro el ADN del virus, cadena circular, y este virus del papiloma tiene dos proteínas básicas en su superficie. La primera es la más importante estructuralmente, y es una proteína que hace como pentágono, unas cajitas, unas unidades pentaméricas que hemos de imaginar creando una coronita que protege todo ese material genético. A esta unidad le llamamos proteína L1 (“L” de la palabra inglesa “late”, porque se sintetiza más tarde que las proteínas que hay dentro y que ayudan a que el ADN sea redondo).

Las de fuera son la L1, que hace la protección de toda la caja, y después hay una llamada L2 que sirve para ayudar que este virus se infecte, se introduzca dentro de las células en las que necesita introducirse para replicarse. Hay una diferencia entre la proteína L1, que es la más abundante porque es la que protege, y la L2 que es menos abundante y sirve para infectar.

Es que todos estos tipos diferentes de virus del papiloma, que he dicho que hay más de 100 y hay más de 12-15 que son oncogénicos, todos estos tienen diferente la proteína L1.

¿Por qué decimos el tipo 16, el 18, el 6, el 11? Porque la L1 es un poco diferente en cada uno de estos tipos, por eso hay diferentes tipos virales, y por eso una persona puede tener anticuerpos contra el tipo 6 y no contra el tipo 11. Y por tanto, si le entra el 6 tiene defensas pero si le entra el 11, no se puede defender porque no tiene anticuerpos. Los anticuerpos son específicos para el tipo de virus y la L1 es diferente para todos los tipos de virus. En cambio, la L2, la otra proteína, no es específica para cada tipo de virus, es la misma para todos los tipos de virus del papiloma.

Por tanto, si tenemos que hacer una vacuna contra todos los virus del papiloma y sabemos que hay más de 100 y que todos pueden infectar y que hay más de 12 ó 15 que pueden generar cáncer, lo más lógico sería que hiciésemos una vacuna contra la L2, porque con una sola vacuna, un solo antígeno, podríamos tener una respuesta inmunitaria que valiese para todos los virus del papiloma. Claro… eso es teórico. Está muy bien, pero en la práctica ya se han intentado hacer vacunas con la proteína L2 y esta vacuna es poco inmunogénica, es decir, la respuesta de la inmunidad es débil y, por tanto, no es suficiente para proteger, y por eso las vacunas que tenemos, Gardasil y Cervarix, son todas con proteína L1, es decir, el trocito de virus que utilizan para excitar mi inmunidad y que yo tenga protección frente al virus es la L1, y por tanto, ha de ser diferente para cada tipo viral y sólo es eficaz para los tipos de virus a los que se ha introducido esta proteína.

Entonces estas proteínas de la vacuna contra el virus del papiloma humano no se toma (que se podría hacer: tomar directamente) separar las proteínas de superficie, purificarlas, que es lo que se hace por ejemplo con el virus de la gripe, que tiene también sus proteínas de superficie (que tienen otro nombre que no viene al caso, pero para que se entienda porque es el mismo procedimiento), en el caso del virus de la gripe se purifica esta proteína, se hace que el virus infecte generalmente huevos, o sea, un embrión de pollo y, cuando se ha replicado, se aíslan estos virus, después se fermentan y se toman las proteínas; esto en el caso del virus de la gripe.

En el caso del virus del papiloma, no se toman directamente proteínas del virus, sino que es una vacuna “recombinante”. Que sea una vacuna recombinante quiere decir que volvemos al ADN, este material genético que tiene el virus en su interior, pues hay un trocito de esta cadena del material genético que codifica la proteína L1, que es la que nos interesa. Entonces lo que hacemos es tomar este trocito de material genético que tiene el virus para hacer la proteína L1 y la separamos del material genético del virus. ¿Y qué hacemos con este trocito de material genético? Lo insertamos dentro de levadura, es decir, de otro organismo que sí es capaz de replicarse. Las levaduras no son virus y además tienen una replicación muy rápida.

Estoy explicando el proceso de producción industrial de una vacuna, para que podamos tener más proteína y podamos hacer las vacunas con más eficacia.

Por tanto, cogemos el trocito del virus y en lugar de dejar que infecte un huevo o infecte una célula en el laboratorio y se replique de forma natural, cogemos el trocito de material genético, lo ponemos dentro de la levadura y esto es la parte recombinante, y esta levadura se replica con normalidad; pero cada vez, como le hemos introducido este material genético del virus, cada vez que se replica la célula de la levadura quiere decir que sintetiza la proteína L1, que es la proteína del virus, pero esta levadura no está infectada.

Esta es la diferencia. Los huevos estaban infectados (las células del embrión) y, por lo tanto, lo que hacían era la producción normal del virus entero y después purificábamos la proteína del virus entero. En este caso no. Yo tomo simplemente el material genético y lo que hace la levadura es no el virus, sino sólo la proteína L1. Por tanto, más eficiencia.

Yo puedo después recoger estas proteínas, que no se llaman virus o proteínas virales, sino partículas semejantes al virus (en inglés, Virus like particles), es el nombre con que se conocen las unidades que resultan de combinar estas proteínas L1 que han fabricado las levaduras a partir del material genético del virus.

Ahora ya tenemos el proceso por el cual se construye esta vacuna del tipo viral 16. Pero si la vacuna es cuadrivalente, como es el caso de la Gardasil, quiere decir que he cogido el material genético del virus tipo 16 que codifica la proteína L1 del tipo 16, la he metido en la levadura y ya tengo la del tipo 16. Después he cogido lo mismo del tipo 18 y otro grupo de levaduras me han producido la proteína L1 del tipo 18, después lo he hecho con el tipo 6 para el tipo 6 y para el tipo 11, tipo 11 y con todas Virus like particles, que son recombinantes, que las he hecho en el laboratorio. Ya sólo falta inyectarlas para que el cuerpo genere anticuerpos contra todas esas proteínas.

Pero antes de hacerlo, falta un paso previo, muy importante para los efectos secundarios.

Si yo cogiese estas proteínas fabricadas así y las inyectase directamente, el cuerpo no haría casi caso porque esto no es una inyección real. Aquí sólo le han entrado unas proteínas que identifica como cuerpos extraños, hace anticuerpos, pero no hay una respuesta inmunitaria extraordinaria porque es un ataque mínimo. No hay virus reales, no hay una infección real. Y por lo tanto, es una respuesta insuficiente para generar anticuerpos que protejan de una infección futura. ¿Qué se hace para estimular de forma artificial el sistema inmunitario? Porque realmente, después de todo el trabajo para producir que estas proteínas víricas hagan la faena que se quiere que hagan, que es que creen anticuerpos.

Pues es coger estas partículas similares a virus que no son virus directamente, y las sumergimos en un compuesto de sales de aluminio. Estas sales de aluminio son altamente inmunogénicas, son un irritante del sistema inmunitario y generan una respuesta inmunitaria extraordinaria, tan extraordinaria que puede ser 10 veces superior a la normal. De hecho, se ha demostrado que para las partículas virales del tipo 16, los anticuerpos que con todo este método que he explicado se generan están 10 veces por encima de la respuesta inmunitaria normal. Esto es un dato que doy para que después se entienda bien el tema de los efectos secundarios.

Hasta aquí, el cómo se fabrica esta proteína. Por tanto, es el aluminio esencial, lo que se llama “coadyuvante” de la vacuna. Las de la gripe también tienen coadyuvantes que llevan aluminio. Las combinaciones de sales que se han hecho para estas vacunas parece que son más inmunogénicas de lo que se había hecho hasta ahora. El aluminio hace muchos años que se usa en las vacunas y se usa para eso, porque necesitamos que algo excite de manera artificial el sistema inmunológico porque lo estamos estimulando de una forma que no es la natural, que no es una infección normal. Esto sería una parte de los datos científicos sobre cómo se fabrica la vacuna.

Ahora paso a los datos que he dicho que daría sobre su eficacia.

La eficacia teórica hemos visto que en los países que el 70% de los cánceres de cuello de útero están causados por los tipos virales 16 y 18, la eficacia teórica para los tipos 16 y 18 es del 70% para prevenir el cáncer de cuello de útero, pero hay que decir que, como ya he dicho en los datos epidemiológicos, en nuestro país es del 56% de los cánceres de cuello de útero producidos por los virus del tipo 16 y 18. Sobre todo es el tipo 16, que es del 49% o del 50%, 51% son del tipo 16. El tipo 18 sólo produce el 4% ó 5% restante de cánceres de cuello de útero. Después hay 8 tipos más que son oncogénicos y que en nuestro país son también responsables de cánceres de cuello de útero.

Pues bien, cuando aplicamos esta vacuna que teóricamente previene el 70%, (el 56% en nuestro país) de cánceres, encontramos que los estudios preliminares dicen que previene esta vacuna de inmuno eficacia del 100% que sería la vacuna más excelente que hemos tenido nunca previene lesiones precancerosas provocadas por los virus del tipo 16 y 18, que son los que contiene esta vacuna.

Por tanto, éstos son unos datos con los que parecería que tiene un resultado excelente y por tanto, de estos datos podríamos deducir que la vacuna prevendrá el 70 (ó el 56%) de los cánceres.

Pero esto es una cosa teórica, veamos en la realidad qué pasa. En realidad observamos que las lesiones precancerosas que podemos decir que esta vacuna está demostrando que puede hacer prevención son menos del 43%. ¿Cómo puede ser que si hace una prevención del 100% de las lesiones que causan los dos virus que provocan el 56% de las lesiones, sólo tengamos una reducción de menos del 43% de las lesiones?

Pues bien, la explicación es porque ya hemos dicho que existen no sólo dos tipos de virus que producen este cáncer. Estos dos tipos de virus, cuando yo prevengo la infección de tipo 16 y el tipo 18 lo que pasa es que los otros tipos, por ejemplo el tipo 45 dice: “¡Hombre, mi oportunidad!”, y va e infecta el tipo 45, que también provoca cáncer. Eso se llama “haber creado un nicho ecológico”: tú has prevenido eficazmente los virus 16 y 18 provocados por el virus 45.

¿Por qué? Porque ahora era una minoría de los cánceres. Quizás se comporta mejor que los otros dos. Ya he dicho que los otros dos son tan lentos que nos dan de 20 a 40 años para detectar el pre-cáncer y tratarlo. Quizás el tipo 45 dura 80 años y todavía es mejor, o quizás no; quizás dura 10 y empeora la prevalencia de cánceres de cuello de útero. Eso no lo sabemos. Hemos de esperar de 20 a 40 años para tener estos datos porque es el periodo que tardarán estas lesiones en demostrar si harán cáncer o no.

Por tanto, es un dato a tener en cuenta, y junto con este dato hay otro que estamos asumiendo en algunas de las afirmaciones que se han hecho y se están haciendo sobre esta vacuna y su potencial de prevención: estamos asumiendo que los anticuerpos generados por esta vacuna duran toda la vida, y eso no sólo no está demostrado, sino que está ya demostrado que en el caso del tipo 18, al cabo de 5 años de haberse vacunado, un tercio de las niñas ya no tienen anticuerpos para el virus del papiloma del tipo 18.

Así que si las vacunas a los 11 años, al cabo de 5 años tienen 16, si ya un tercio de las niñas que no tienen anticuerpos, ¿qué has de hacer? Las has de volver a vacunar. Lo cual ya explicaré que las posibilidades de los efectos secundarios se multiplicarán correspondientemente. Éste es otro de los datos objetivos por lo que se refiere a la eficacia.

Pero, además, hay que decir que todos estos datos de eficacia los estamos midiendo con unas lesiones precancerosas que son marcadores indirectos. Es decir, que para saber con certidumbre si es eficaz o no esta vacuna, incluso si lo es por debajo del 43%, este dato no es válido si no esperamos hasta el año 2026, porque la primera vacuna se introdujo en 2006, por tanto, hasta 2026, 20 años después, y hasta 2046, 40 años, tendremos que estar recogiendo datos epidemiológicos que estos sí nos permitirán afirmar si ha habido prevención de un solo caso de cáncer de cuello de útero. Ahora mismo sólo podremos decir que tenemos medidas indirectas que nos indican una reducción de menos del 43% y que hay este interrogante de un posible aumento por infecciones de otros tipos cancerígenos.

Ahora paso a hablar de la seguridad.

De la seguridad de esta vacuna, de momento, lo que citaré es del registro de efectos secundarios de las vacunas de EEUU porque son los datos que tengo más a mano. Este registro es de una población que están vacunando desde 2006 y de unas dimensiones que permite una representatividad más grande. Pero los datos que he visto publicados tanto de Australia como de Inglaterra u otros países europeos confirman esta proporción de efectos secundarios.

La primera noticia es que, de toda la recopilación de incidencias de efectos secundarios graves de todas las vacunas registradas en esta base de datos norteamericana, de toda las vacunas -que son más de 30-, un 60% de efectos secundarios graves están ocasionados por la vacuna del virus del papiloma.

Si hay más de 30 vacunas, le tocaría una proporción mucho menos a esta vacuna si fuese tan “mala” o capaz de producir efectos secundarios como las otras. Pero resulta que si una sola vacuna (dos en este caso, pero de un solo tipo de vacuna), la del papiloma es responsable del 60% de los efectos secundarios serios, eso quiere decir que puede ser que en esta vacuna hayan introducido alguna cosa que es especialmente peligrosa a la hora de producir efectos secundarios.

De estos efectos, para que se sepa de qué estamos hablando, se pueden nombrar: parálisis permanente, la niña se puede quedar paralítica de por vida, o muerte. Estos son los efectos secundarios serios.

De las parálisis permanentes, un 64% están ocasionadas (de todas las niñas que están paralíticas permanentes por una vacuna) por esta vacuna; y de todas las que mueren a causa de una vacuna, el 80% es por la vacuna del papiloma.

Por tanto, el perfil que tenemos registrado hasta ahora de asociación de efectos secundarios graves de la vacuna papiloma humano, Cervarix y Gardasil, es extraordinariamente superior al del resto de vacunas.

Este registro de efectos secundarios, tanto en EEUU como en los países europeos, es lo que se llama un “registro voluntario de efectos secundarios”. Esto quiere decir que no todos los casos están consignados. He dado sólo las proporciones, ahora daré las cantidades, es decir, cuántas niñas desde que se ha comenzado con esta vacuna, cuántos casos de muerte ha habido asociados a la vacuna en EEUU: según este registro, 37 casos. Y de parálisis permanente ha habido más de 400 casos asociados con esta vacuna.

Estos son los datos de EEUU, pero como en un registro voluntario, normalmente en todas las investigaciones médicas se dice que deberíamos multiplicar por 10 estos resultados, que esto sería un estimación conservadora de los efectos secundarios.

Multiplicar por diez querría decir, en lugar de 37, 370 muertas; en lugar de 400 invalideces, 4.000 invalideces desde que se ha comenzado con esta vacuna. Claro, todos estos efectos secundarios que he dicho hasta ahora, incluso si los multiplicamos por 10, son asociaciones temporales a la vacuna, eso quiere decir que se pone la vacuna y en un tiempo más o menos breve, la niña tiene un efecto secundario o muere.

Pero la asociación temporal no es lo mismo que la asociación causal, la causualidad. Evidentemente si hay una asociación temporal repetida, el patrón de asociación temporal, en diferentes países, hay una plausibilidad científica que esta asociación temporal sea una asociación causal, y por tanto, mantener esto, y hasta ahora la recogida de datos es esto.

Pero además -por eso he hecho el vídeo ahora-, hace menos de un mes se ha publicado un estudio que demuestra la asociación causal entre la vacuna del papiloma y la muerte de dos niñas sanas, una de 14 años y una de 19. En estas niñas sanas, la muerte ocurrió un tiempo después de la última dosis de la vacuna. En el caso de la primera niña creo que eran semanas; y la segunda, creo que eran seis meses después de la última dosis. Si una niña muere seis meses después de la última dosis de una nueva vacuna, eso parece que no es ninguna asociación temporal, porque dices: “oiga, ¿durante cuánto tiempo contará eso que a lo mejor se ha muerto por culpa de la vacuna?” En este caso si se establece asociación y ésta es una de las niñas del registro que he explicado es porque, desde la primera dosis de la vacuna, comenzó con sintomatología. Los síntomas eran dolor de cabeza, una cierta debilidad muscular, episodios de dificultad de la articulación del habla, eran episodios como de irritabilidad e incluso amnesia, que se resolvieron. Después de la segunda dosis se volvieron a repetir y se resolvieron. Y después de la tercera dosis, se repitieron y se resolvieron; pero al cabo de unos meses hubo la muerte súbita en el caso de las dos niñas.

La primera se fue a duchar, la madre al cabo de media hora no la oía y la encontró inconsciente, entro sin pulso al hospital y murió. Y la segunda se despidió de los padres (la de 19 años), “me voy a la cama”, se fue a dormir y por la mañana estaba muerta en la cama.

Dos casos de muerte sin causa visible o conocida; por tanto, dos autopsias de las dos niñas sin encontrar causa. Se encontró en ambas una inflamación en el cerebro. Y en esta inflamación no se vio ninguna causa tóxica, ni ninguna causa infecciosa que las pudiese justificar. Se guardaron muestras del tejido cerebral de las niñas y estos investigadores canadienses, que se llaman Tomljenovic y Shaw, han publicado recientemente su estudio sobre el tejido de estas niñas muertas. Los estudios que se habían aplicado en el cerebro de estas niñas, en ningún caso habían buscado la casualidad de la vacuna, porque hasta ahora no teníamos un test para mirar esto. Entonces la causualidad no la podemos mirar si no tenemos un test que lo mida.

Estos investigadores han desarrollado un test de inmunohistoquímica que, también para explicarlo rápido (por eso antes he explicado cómo se hace la vacuna para que ahora se entienda bien), estas partículas parecidas a los virus, que hemos dicho que son la base de la vacuna, van hacer un anticuerpo contra estas partículas, un test de inmunohistoquímica que detecta estas partículas y, además, este test también detecta, es capaz de detectar, los anticuerpos que el cuerpo ha hecho contra estas partículas.

Por tanto, si encuentras en una cantidad lo suficientemente significativa estos anticuerpos y estas asociaciones antígeno-anticuerpo y estas partículas (que todo viene de la vacuna), en el tejido inflamado o enfermo, la causalidad, en la medida que la ciencia la puede establecer, que diríamos que siempre hay que dejar una puerta abierta porque nunca es de tipo dogmático, por eso el tipo de test que establece la causalidad que tenemos hoy en día.

Pues bien, eso es lo que han hecho estos investigadores canadienses de la universidad de British Columbia, y en el caso de estas dos niñas, primero miraron el virus de tipo 18, la L1 del virus tipo 18, las partículas parecidas al virus, al tipo 18 que hay en la vacuna Gardasil, que es la que aplicaron a estas dos niñas, no las encontraron ni en uno ni en otro caso. No estaban presentes en las muestras de tejido cerebral que guardaron de estas niñas. Cuando hicieron los anticuerpos para el tipo 16 encontraron en todas las muestras una colección de depósitos de anticuerpos y de estas partículas a lo largo de los vasos sanguíneos del cerebro de estas niñas que causaron una enfermedad, que se llama una “vasculitis cerebral autoinmune”. Esto quiere decir que esta vacuna que con aluminio ha sido capaz de excitar el sistema inmunitario diez veces por encima de lo normal; y que este sistema inmunitario excitado está a punto de luchar contra el invasor y no hay invasor porque allá sólo había una pequeña partícula del virus y mucho aluminio, pues bien, este sistema inmunitario excitado ha acabado dirigiendo los anticuerpos contra proteínas propias, las máximamente parecidas a las de las proteínas que han provocado la excitación. Porque si está excitado diez veces más de lo normal, alguna cosa ha de hacer con estas defensas. Y ha acabado atacando células propias, que son las del endotelio, o sea, las de la superficie de los vasos sanguíneos, en este caso del cerebro. ¿Y por qué del cerebro? Porque (y esto lo explicaré después) el aluminio es altamente neurotóxico. Tiene predilección por las células del cerebro, es capaz de pasar la barrera hematoencefálica.

Con esta investigación de Tomljenovic y Shaw tenemos la demostración de que en dos niñas práctica y absolutamente sanas, esta vacuna ha sido capaz de causar un trastorno auto inmunitario que las ha llevado a la muerte.

3. Irregularidades

He nombrado que en estos dos casos, siguiendo a estos dos autores, Tomljenovic y Shaw, que el aluminio es responsable de esta respuesta inmunogénica exagerada: diez veces mayor de la normal. Pero estos investigadores se preguntan: “pero el aluminio no es una cosa nueva” (en estas vacunas no hemos introducido un coadyuvante nuevo, como en el caso de la vacuna de la gripe cuando hubo aquí la pandemia, una de las alarmas era que había adyuvantes, es decir, excitadores del sistema inmunitario, que eran desconocidos porque se utilizaban por primera vez y no sabíamos cómo podía reaccionar nuestro sistema inmunitario a esos excitantes artificiales del sistema inmunitario).

Pero el aluminio que también se usa en la vacuna de la gripe, parecía que tenía un perfil de seguridad más o menos conocido porque hace más de 90 años que se usa para hacer vacunas. Las vacunas solas no tienen suficiente fuerza para hacer una reacción inmunitaria porque no son una infección real y si fueran pues no tendría sentido provocarla pues le objetivo es evitar la infección real; no es un infección real, por tanto, por sí mismas no excitan el sistema inmunitario. Les añadimos aluminio, el aluminio es altamente tóxico y crea esta reacción.

Pero, claro, si es altamente tóxico, esta reacción puede hacer daño al cuerpo. ¿No se había estudiado esto antes? Por supuesto se había estudiado. Hay toda una serie de estudios sobre el aluminio que decían que el aluminio tenía un perfil excelente de seguridad. Entonces ¿cómo es que ha pasado esto y que ahora tenemos esta demostración de muerte relacionada con la capacidad inmunogénica del aluminio? Los mismos autores, Tomljenovic y Shaw, han hecho un estudio sobre los estudios de seguridad del aluminio, a ver cómo se han hecho esos estudios.

La primera irregularidad que hay que explicar es que estos investigadores han detectado una deficiencia gravísima en los estudios de seguridad del aluminio hechos a lo largo de todos estos años que se ha usado el aluminio, y que es ésta: cuando hacemos estudios de seguridad, significa siempre en medicina que intentamos hacer estudios de doble ciego, y esto quiere decir que tienes un “grupo tratado” y “un grupo control”. Pues bien, al grupo tratado se les inyectaba la vacuna que correspondiese adyuvantada con aluminio. En el grupo control, lo que debería haber pasado es que les inyectasen, porque también hay que inyectarles alguna cosa porque lo que queremos precisamente es controlar qué efectos secundarios son propios de que te inyecten, independientemente de qué te inyectan, y cuáles son propios de lo que te han inyectado, la vacuna que estamos estudiando.

¿Eso qué quiere decir? Si a una niña le inyectan suero fisiológico que no tiene ningún tipo de toxicidad y dice: “ay, qué mal me encuentro, estoy mareada”, no es cuento, pero puede ser que esté mareada de la impresión de la inyección, pero no de lo que le han inyectado porque es suero fisiológico. Esto es lo que debería de haber pasado en el grupo de control, que controlase los factores simplemente de inyección y de tipo psicológico con suero fisiológico… pero no había suero fisiológico en estos estudios.

¿Cómo se han hecho estos estudios? En el grupo placebo, en lugar de haber suero fisiológico, había aluminio, es decir, el grupo de pacientes tratados se les inyectaba la vacuna que contenía aluminio como coadyuvante y en el grupo supuestamente placebo, en lugar de ser un grupo placebo, era un pseudo-placebo porque en lugar de suero fisiológico les inyectaban aluminio sin la vacuna, aluminio solo. Por tanto, ¿que salía en estos estudios?: que el perfil de efectos secundarios era más o menos el mismo tanto en el grupo tratado como en el grupo control y que las muertes eran más o menos las mismas tanto en el grupo tratado como en el grupo control, y que la neurotoxicidad era más o menos la misma tanto en el grupo tratado como en el grupo control.

Pero es que el grupo control no era real, no era un grupo control, era un grupo tratado con aluminio y por tanto es una irregularidad gravísima. Y eso, ¿qué quiere decir? Quiere decir que si no están convencidos, que yo creo, siguiendo a estos investigadores Tomljenovic y Shaw, que debemos estarlo, convencidísimos de la toxicidad del aluminio, y también de la toxicidad inmunogenética y también directamente neurológica del aluminio, como mínimo deberíamos hacer estudios con un control real. Porque no es como se ha de hacer. Esta es la primera irregularidad gravísima.

La segunda irregularidad es, por ejemplo, la eficacia de estos estudios. Ya he hablado de números, pero irregularidad quiere decir que ese número que he dado de una prevención supuesta de menos del 43% de las lesiones cancerosas por causa de la vacuna (es decir, una prevención de menos del 43%), los datos que nos ha dado la industria, porque son datos financiados por la compañía farmacéutica, nos falta un dato.

Nos da un dato estadístico que se llama el “intervalo de confianza”, que es fundamental para poder interpretar los resultados de un estudio, pero no nos indica el “nivel de significación”, es decir, en ninguno de estos estudios sale el valor que se llama la “p”, que es que tú sepas cuál es el nivel de significación de este intervalo de confianza.

Esto es una cosa de tipo estadístico, pero cualquiera que conoce las herramientas estadísticas verá que, si no te dan la “p”, es difícil de evaluar la solidez que tienes estos resultados, y esto es una irregularidad que hay que conocer.

Y la otra irregularidad que hay que saber es que cuando se dan los resultados de eficiencia de este estudio, se mezclan –diríamos- lo que son las lesiones pre-cancerosas de tipo más leve, que el 90% remiten solas, con las que son de tipo más grave. Por tanto, se necesita conocer bien la historia del comportamiento natural del tipo de virus para poder descubrir cómo interpretar estos datos.

Esto son irregularidades a la hora de dar esta información. Esto en cuanto a eficacia.

Por lo que se refiere a la seguridad, ¿qué irregularidades se pueden detectar? La primera es que los tantos por cientos de afectación de efectos secundarios de la vacuna, algunos casos, no la mayoría de los casos, no se informa de esto en un porcentaje respecto a la dosis de vacuna administrada, sino a las dosis de la vacuna distribuidas. Es decir, que si dices: “hemos distribuido un millón de dosis” y ha habido 10 casos de efectos secundarios, ¡hombre de un millón 10 casos…! No sería necesario que hubiese ningún caso porque ya he explicado que hay un test de Papanicolau que tiene efectos secundarios cero, por tanto no debería de haber ni uno con estas vacunas, pero diez en un millón parece que podría ser más aceptable.

Pero claro, es un millón de dosis distribuidas. ¿Cuántas de estas dosis has administrado? A lo mejor has administrado medio millón. De medio millón 10 casos es un poco diferente que de un millón 10 casos. O sea, es una irregularidad el cómo se ha metido en la mayoría de los casos el porcentaje de efectos secundarios.

Esto, si lo hacemos así, evidentemente baja el porcentaje, porque se ha aumentado el denominador, ¿no? Es decir, tantos casos por los distribuidos, en lugar de decir, por los administrados. Una irregularidad.

Y la otra irregularidad en el modo de informar de los efectos secundarios. Se han dado los efectos secundarios mezclando los de las niñas que habían recibido una dosis, con las que habían recibido tres dosis, que la vacunación completa está recomendada en tres dosis. Por tanto, deberíamos saber, las que llegan a la vacunación completa, ¿qué tasa de efectos secundarios tienen? Y esto, como da cifras más elevadas, se mezcla con las que han hecho sólo una dosis y vuelve a ser un caso que aumentas el denominador y el resultado queda falseado. Queda más bajo de lo que debería de ser. Esto es otra irregularidad.

Y la irregularidad más grave, tanto en nuestro país como en todos los que ya la han introducido, es que una vacuna que no ha demostrado su eficacia porque aún es experimental y no puede haberse demostrado y que, sobre todo, tiene esta asociación de efectos secundarios tan graves como hemos explicado, se haya introducido en el calendario vacunacional y se distribuya en los colegios, no en los consultorios médicos, donde puede haber un diálogo en el que se informe correctamente de beneficios y riesgos y el que quien informe sea un profesional sanitario, sino en las escuelas donde también va profesional sanitario pero ya se comprende que esto es diferente que en un entorno donde se hace de uno en uno. Por esto, la introducción en el calendario vacunacional de una vacuna que no demuestra su eficacia y tiene un perfil grave de efectos secundarios es la irregularidad mayor que sume a nuestro país y en las quejas.

Aprovecho para recomendar que se visite la web de las niñas afectadas del Estado español, que es la Asociación de Afectadas por la Vacuna del Papiloma Humano (AAVP). En esta página web se leen los testimonios de estas niñas y sus familias que explican cómo se han sentido tratadas por el sistema sanitario o por los profesionales que las han atendido, que en la mayoría de los casos lo que ha habido es una culpabilización, como ocurrió con las niñas de Valencia.

Es una vacuna que como acabo de explicar, se ha demostrado su toxicidad. Pues bien, supongo que mucha gente recordará el caso de las niñas de Valencia que tuvieron efectos neurológicos, que estuvieron ingresadas en la UCI, que tuvieron convulsiones y, como ellas mismas explican, hubo esta tendencia a psicologizar o a culpar a las niñas como si hubieran tenido reacciones de tipo histérico ante la administración de la vacuna. Ellas y sus familias. Pues esto es una irregularidad gravísima y que no tiene ningún tipo de justificación en el perfil de la vacuna que acabo de explicar.

Una última irregularidad que ha pasado en nuestro país, ya la he dicho más de una vez pero estamos en el apartado que toca, y es esto: en el Estado español es un 56% los casos provocados por los tipos virales 16 y 18, en cambio, a mí me han hecho llegar algunos padres aquí de Cataluña el papel que envían para informarles de la vacuna y allí pone: “Esta vacuna, potencialmente, hace prevención del 70% de los cánceres de cuello de útero”. Pues bien, esto es una información directamente errónea en nuestro país. Puede que hayan copiado el formulario de otro país, pero en nuestro país eso es una irregularidad que también es grave.

4. Reflexión personal y recomendaciones

En nuestro país, ahora el día 8 de septiembre de 2012, la muerte de una niña de Asturias, en Gijón. Una niña de 13 años después de la vacuna del virus del papiloma humano. Este es un caso un poco diferente del que han estudiado los investigadores de Canadá y es otra posibilidad de efectos secundarios de esta vacuna. Era una niña que tenía asma, y después de la primera dosis de la vacuna tuvo el peor ataque de asma que había tenido nunca, tuvo que estar ingresada en el hospital, pero lo superó. Al cabo de un mes, le tocaba la segunda dosis. Los padres, cuando a la niña le tocaba la segunda dosis, avisaron de que después de la primera dosis había habido esta complicación de su asma. Les informaron de que eso no tenía nada que ver y, por tanto, le administraron la segunda dosis, y seis horas después de la segunda dosis tuvo un siguiente ataque de asma tan fulminante que entró en coma en el hospital y esta niña murió unos días después. Por tanto, esto es un caso que ya ha pasado en nuestro país y que el certificado médico de quienes trataron a esta niña es que es una muerte relacionada con esta vacuna.

Esto es importante saberlo porque alguien podría pensar: bueno, pero como he dicho al principio y lo he dicho expresamente, epidemiológicamente, en el Estado español hay 712 muertes al año a causa de cánceres de cuello de útero. Eso es verdad. Si mirásemos fríamente diríamos: el Estado español demostrada sólo tenemos una y aunque la multipliques por 10 ó por 30 incluso todavía nos salen menos que las muertes por el cáncer de cuello de útero. Pero tenemos que hacer dos distinciones fundamentales.

La primera es que con todo lo que hemos informado, en absoluto nadie puede afirmar que las vacunas, en el estado actual que las conocemos, harán realmente prevención de estas 712 muertes. Lo máximo que podrían hacer es prevención del 56% de estas 712 muertes. Pero esto sería teórico. En la realidad, ya hemos visto que no es un 56%, sino menos de un 43%. Y como todavía hay que ver qué pasa con los otros tipos virales que ocuparán el nicho ecológico, pues puede ser que estos casos que ahora son 712 al año en España muertas por cáncer de cuello de útero, quizás después de introducir la vacuna aumentan. No tengo ganas de asustar a nadie pero eso científicamente no está demostrado: que podamos prevenir estos 712, ni que podamos prevenir un porcentaje de estos 712. Esto, de momento, no lo sabemos.

Lo que seguro sabemos es que ninguna de estas 712 muertes que hay en España por cáncer de útero es de niñas de 13 años. Como la de Gijón que ya está muerta y tenía 13. O de 14 ó 19 como las niñas de Canadá o de cualquier edad adolescente que son las muertes de estas 37 multiplicadas por 10: 370 muertes documentadas y estas 400 multiplicadas por 10, 4.000 parálisis permanentes ya documentadas en niñas adolescentes.

Por tanto, la balanza riesgo-beneficio parece que está claro hacia dónde se decanta esta vacuna. Pero querría añadir otra consideración porque resulta que la compañía que promociona esta vacuna Gardasil es la compañía Merck, la farmacéutica Merck, que es la misma que el año 1999 puso en el mercado un medicamento antiinflamatorio que se llamaba Vioxx. Y este medicamento, Vioxx, lo introdujo en el mercado en 1999 y lo retiró, lo tuvo que retirar en 2004, cinco años más tarde. Y en este periodo de cinco años, ese medicamento Vioxx fue responsable de 30.000 casos de infarto de miocardio y de embolia cerebral y de más de 3.000 muertes documentadas a causa de los efectos secundarios. La casa Merck tuvo una multa multimillonaria, la mayor que había habido en la historia, ¿Por qué? ¿Porque había tenido la mala suerte de comercializar un medicamento con efectos secundarios graves? No. Por eso no le hubieran puesto la multa. Le pusieron la multa porque se pudo demostrar que en los estudios previos esta información ya había salido: que había un exceso de infartos de miocardio. Esta información fue ocultada por la compañía Merck. Por eso le pusieron la multa y por eso es una multa criminal. Eso es un tribunal penal, el que condenó a esta casa farmacéutica, que es la misma que hace la vacuna Gardasil.

Pues bien, es importante que se sepa que esta multa multimillonaria se la pusieron a la casa Merck, el coste total de la multa fue inferior a los beneficios que la casa Merck había obtenido, no con la venta de sus medicamentos, sino vendiendo este anti-inflamatorio Vioxx.

Eso es lo mismo que si yo le robo a usted 1.000 euros y usted me dice: “No, que eso está mal hecho, devuélvame 100”. Eso es lo que está ocurriendo hoy en día, ¿ha ido alguien a la cárcel? Ha habido 30.000 infartos de miocardio y embolias, ha habido más de 3.000 muertos, responsabilidad criminal, pero hay un sistema de leyes que cuando eso ocurre, aunque se pueda demostrar la intencionalidad de la compañía, aquí no hay responsables que vayan a prisión. Hay una multa, eso sí, una millonada, pero inferior, muy inferior a los beneficios que obtiene esta compañía comercializando ese producto. Eso es una situación irregular que es importante conocer y saber que esta empresa Merck es la misma que ha comercializado esta vacuna del papiloma, la primera, que se llama Gardasil. Hasta aquí la reflexión, y ahora viene la propuesta final o mi recomendación.

Mi recomendación es, evidentemente, que esta vacuna se retire inmediatamente del calendario vacunacional. Mi propuesta es que cualquier padre o madre no permita que a su hija le pongan esta vacuna. Si a su hija ya le han puesto la primera dosis, pues que no le pongan la segunda. Si le han puesto la segunda, que no le pongan la tercera, porque eso es acumulativo. Y si ha tenido efectos secundarios, o no ha tenido ninguno, puede ser que con la segunda o la tercera sí los tenga.

Para las niñas que ya estén vacunadas o tengan ya una o dos dosis, saber que eso que buscamos como efectos secundarios no es que inmediatamente la niña caiga al suelo con un shock anafiláctico después de la vacuna, que eso puede pasar pero es rarísimo y eso sí que no se puede prevenir. Lo que buscamos es que puede tener síntomas neurológicos tipo malestar, irritación, algún tipo de síntoma a nivel periférico meses después de la última dosis de la vacuna… Eso puede ser seis meses después, como la niña norteamericana, eso no lo digo por asustar, sino porque hay tratamiento.

Si en estas niñas se hubiese sospechado de una vasculitis auto-inmune, las hubieran podido tratar con corticoides y quizás hoy estarían vivas. Por tanto, esta información que doy, no para asustar, sino para que sepa que hay tratamiento. Y si a las niñas que tienen diferentes grados de parálisis en el Estado español, secundarios de la vacuna, igualmente si se hubiese sospechado al primer síntoma que podría ser una reacción auto-inmunitaria de la vacuna, hay unos tratamientos que pueden hacer que la niña se salve o que su cuadro clínico mejore en términos de lesiones permanentes. Por tanto esta es la primera recomendación.

Y, a los padres que, a pesar de toda esta información, quieran seguir vacunando a sus hijas, un último dato que es, como mínimo, que esos padres se aseguren que a la niña se le mire antes de la vacuna si ya tiene infección por el virus del papiloma tipo 16 y 18. Eso no quiere decir que la niña haya estado sexualmente activa. A los 11 años o a la edad que sea, puede ser que tenga el virus no porque haya tenido relaciones sexuales sino porque es un virus ubicuo que tenemos los adultos, la mayoría de los adultos y que puede haber entrado en contacto con la piel o las mucosas de la niña por contacto habitual entre padres e hijos, por ejemplo. Por tanto, que encuentren en una niña el virus del papiloma tipo 16 ó 18 no quiere decir que sea la demostración de que esta niña haya tenido relaciones sexuales. Pero que la miren antes de poner la vacuna. ¿Por qué? Porque la misma casa Merck ha enviado un comunicado interno a la agencia reguladora de los EEUU en el que informa que si la niña ya tiene infección por este virus y le ponen la vacuna los casos de cáncer de cuello de útero aumentan.


Le recordamos que si quiere firmar la petición para paralizar las campañas masivas de vacunación de niñas, retirando la vacuna de los calendarios de vacunación, hasta que no se demuestre su eficacia, su seguridad y su necesidad, puede hacerlo a través de este enlace.