Detrás de un dolor de cabeza puede no haber nada grave (y ser una patología benigna, independientemente de lo dolorosa que resulte) o bien ser la consecuencia de un proceso serio (como un ictus, una meningitis o un tumor cerebral, por ejemplo).

Nada menos que el 2% de los pacientes que acuden a los servicios de urgencias hospitalarios lo hacen por dolores de cabeza y, sin embargo, la mayoría de los profesionales que trabajan en estos servicios tienen una formación limitada en atención a las cefaleas y deben tomar decisiones sin el soporte de especialistas en neurología. Por ello, y con el fin de mejorar la atención de los pacientes, el Grupo de Estudio de Cefaleas de la Sociedad Española de Neurología (SEN) ha elaborado una Guía práctica diagnóstico terapéutica de la cefalea del adulto y el niño en urgencias”.

La guía da pautas a los médicos para que puedan hacer una buena valoración de cada caso, como empezar formulando al paciente preguntas abiertas, en las que éste haga una descripción espontánea de los síntomas, para pasar después a las preguntas dirigidas antes de la exploración física (fiebre, presión arterial, palpación cráneo cervical, exploración neuroftalmológica, etc.).

La guía ofrece patrones por los que guiar al facultativo en función de las respuestas y hallazgos que va encontrando. Se detiene especialmente en los síntomas de alarma que requieren intervención médica inmediata (las llamadas red flags) tanto en el patrón de la cefalea, la forma de inicio del dolor, sus características, etc. y en las exploraciones complementarias que hay que realizar en cada caso (como punciones lumbares, analíticas, electroencefalogramas, etc.). También tiene un apartado específico dedicado al tratamiento de ataque según el grado del dolor y su origen.